Federico Malavassi

Federico Malavassi

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Miércoles 30 Septiembre, 2015

En esta batalla del presupuesto está en juego mucho del futuro del país, es necesario ponerle atención y apoyar a quienes actúan adecuadamente

La batalla del presupuesto

Algunos están muy confundidos con la actividad que debe desplegar el gobernante. No se han percatado de que en el sistema republicano de división de poderes, la labor gubernamental la realizan poderes distintos e independientes. Y si tal concepto se ignora, entonces es imposible que se sepa y entienda como funciona el gobierno.
El Presidente de la República es gobernante, ¡claro está!, pero no es el único ni en solitario. No es el representante de los costarricenses, es la cabeza del Poder ejecutivo. Los representantes del pueblo, precisamente, se hallan en la Asamblea Legislativa y también son cogobernantes.
Igualmente, el Poder Judicial es cogobernante, pues resolviendo los casos presentados ante las diversas jurisdicciones establece doctrina, solución y determina los efectos de la Constitución y la ley (sujetando incluso a los integrantes de los otros dos poderes).
Como se ha repetido mucho, presupuestar es gobernar. El Poder Ejecutivo propone un presupuesto, pero le corresponde a la Asamblea Legislativa aprobarlo o no.
Ya se propuso el inmenso presupuesto para el año entrante y ahora la decisión está en manos de la Asamblea Legislativa. Allí se libra una inmensa batalla al respecto. No es fácil determinar cuáles partidas hay que quitar o rebajar, nunca ha habido suficiente ni buena información, pues el Ejecutivo siempre pretende que le aprueben el proyecto tal y como lo presentó.
El problema es que el proyecto excede los límites constitucionales y se presentó en flagrante oposición al artículo 176 de la Constitución. La tristeza es que hay fatiga de control (aunque nunca ha sido intenso) y la costumbre de la mayoría de diputados y partidos ha sido bregar en la Comisión de Hacendarios para cuidar sus partidas e intereses en el gasto pero no para controlar y cuidar los principios.
Hace rato que a nadie parece importarle el trámite del presupuesto. Unos pocos diputados (Solís y Ramos, sobre todo) están librando la batalla de la corrección y el orden presupuestarios. Hay que acuerparlos y ayudarles. Están trabajando para que el gasto público no nos hunda. Si no logran parar los desmanes y excesos, continuaremos en la irresponsabilidad fiscal acelerada por la actual administración.
La cuestión es que estamos en manos de irresponsables cuya imaginación parece estar monotemáticamente fijada en la creación de nuevos impuestos y más altas tarifas. Algunos de ellos han llegado a confundir la ideología con la técnica y han inventado y enredado a más no poder. ¡No deberían estar en puestos de responsabilidad y han quebrantado descaradamente los principios constitucionales! El colmo ha sido el Presidente, pidiendo a la Asamblea que rebaje el proyecto responsablemente. ¡Qué tupé! ¿Por qué no hizo su tarea responsablemente cuando tenía la oportunidad?
En esta batalla del presupuesto está en juego mucho del futuro del país, es necesario ponerle atención y apoyar a quienes actúan adecuadamente y en defensa de los principios constitucionales. Después será el llanto y el rechinar de dientes…

Federico Malavassi