Alvaro Madrigal

Alvaro Madrigal

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Jueves 22 Agosto, 2013

Puede ser real la presencia de la República Independiente del Banco Central, por efecto de una concepción desbordada de la autonomía y la independencia


De cal y de arena

La autonomía del Banco Central

Hizo bien el Banco Central al quitar los límites al crédito. Es la percepción de acreditados economistas que indican la variación de las circunstancias presentes a inicios del año, cuando se formuló el programa monetario, respecto a la realidad actual: hoy la inflación está en los índices perseguidos y hay frondosas reservas monetarias internacionales.
Pero nuestro PIB se ha desacelerado, las economías de las grandes potencias no recuperan vitalidad y los presupuestos nacionales acentúan sus tonos rojizos. La experta voz del Lic. Eduardo Lizano dice que el BCCR hizo bien, también, al reafirmar sus preocupaciones porque la expansión del crédito vaya a financiarse mediante deuda externa y al invitar a la banca comercial a ser parsimoniosa, austera, en el uso de este expediente.
Es evidente que una y otra resolución del instituto emisor son el resultado de la enorme presión ejercida por los agentes bancarios y conglomerados empresariales que, temerosos de la involución que empezaba a registrar la economía a resultas de las políticas del Central y de otros factores exógenos, le pidieron a gritos recular como igual demandaban —no a gritos, por supuesto— quienes en Zapote sí conocen del tema, angustiados de que el agua les llegase al cuello.
¿Qué hubiera pasado si los rectores del BCCR parapetados tras las torres y muros de una abusiva interpretación de la independencia (cargada de absolutismos) se aferran a sostener sus criticadas políticas? ¿Cuánto daño produjeron tales políticas y quién responde por ello? ¿Es de lógica política que el Central imponga sus criterios y se desentienda de las orientaciones políticas que el Soberano escogió cuando eligió al Jefe de Estado?
No es la primera vez que los hechos invitan a discutir sobre los alcances que debe tener la independencia del Banco Central, examen que no puede marginar la posibilidad de que en su directorio se aniden voluntades afines a criterios ligados al sector académico o al sector empresarial, no los que identifican el programa de gobierno del Presidente de la República.
Por las etapas cíclicas que caracterizan la economía —de la expansión a la recesión— es imperativo que el Estado intervenga con sus instrumentos de política económica para amortiguar las consecuencias negativas de esos altibajos. Pero una desbordada interpretación de la independencia del instituto emisor, puede reducir a canto de sirena esa configuración del poder político.
La verdad es que con ese enfoque al Central le puede ser indiferente la crítica que llueva sobre la rigidez de su política monetaria, las restricciones al crédito, el régimen de bandas y el manejo del tema de las tasas de interés cuando la inflación es de un dígito, así sea el Presidente de la República el que la haga.
De ahí que puede ser real la presencia de la República Independiente del Banco Central, por efecto de una concepción desbordada de la autonomía y la independencia que impide las influencias políticas mas no las empresariales representadas en su directorio.

Álvaro Madrigal