Nuria Marín

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Lunes 10 Enero, 2011


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La apuesta de Disney en China

Me confieso admiradora de Walt Disney, hombre de gran visión, creatividad y perseverancia quien junto a su hermano Roy fundaron desde un pequeño garaje lo que es hoy el más grande conglomerado de multimedia y entretenimiento en el mundo: Walt Disney Company.
De una u otra manera, Disney ha sabido tocar positivamente la vida y sueños de una mayoría de niños en el mundo a través de sus bien conocidos personajes encabezados por su mascota oficial, el inigualable Mickey Mouse.
Walt Disney pudo sortear los naturales temores de los inversionistas, quienes si bien reconocían y se contagiaban por el entusiasmo de este par de pioneros, no perdían de vista de los riesgos de la inversión.
En pocos años, Disney logró convertirse en el líder indiscutible en películas animadas regalándole al mundo icónicas obras maestras como Blanca Nieves, La Cenicienta, La Bella Durmiente, Alicia en el País de las Maravillas, El Rey León, La Sirenita, Mulán, etc. llevando a la pantalla aventuras y personajes que son universalmente reconocibles más allá de las diferencias étnicas, culturales, religiosas, de lengua, etc.
Su proyección global la afianzó además mediante la creación de 11 parques temáticos con presencia en diferentes rincones del mundo que son verdaderos centros de esparcimiento vacacional y de interacción familiar.
Este poderío mediático internacional, ha seguido adaptándose a los tiempos con una fuerte participación en la televisión por cable, generación de video juegos, y la creación de películas animadas a partir de programas de computación, siendo la serie de películas Toy Story un buen ejemplo de esa evolución.
A partir de 2008, Disney nos brinda una muestra más de visión estratégica y adaptación a los cambios mediante la implementación de un programa de enseñanza del idioma inglés ni más ni menos que en… China.
El “Disney English” ha diseñado un novedoso y ambicioso programa de calidad a partir de pequeños grupos impartido por dos personas, una de lengua materna inglesa y la otra una intérprete bilingüe local.
Las aulas son totalmente interactivas y temáticas a partir de los personajes de Disney quienes a través de juegos interactivos, canciones y otras entretenidas actividades enseñan a los niños y niñas de China el idioma inglés.
Una apuesta inteligente de Disney pues se calcula que el mercado de la educación en China crece un 12% anualmente, y se calcula llegará en 2012 a la nada despreciable suma de $3,7 mil millones producto de la creciente capacidad económica de las familias, y la decisión de estas por invertir en la educación que recibirá su único hijo o hija. Para Disney es además la puerta para cautivar la lealtad de un mercado superior a los mil trescientos millones.
Resulta interesante también, la apertura del gobierno chino a este tipo de iniciativas arraigada en los valores y personajes de Occidente en los que se formarán sus niños, que bien orientados por ambos países podrían convertir estos niños en puentes vivientes entre culturas.

Nuria Marín