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Domingo, 20 de octubre de 2019



COLUMNISTAS


La reforma energética como parte integral de la reactivación económica

Roberto Dobles [email protected] | Lunes 17 diciembre, 2018


Pasada la aprobación del paquete fiscal, que es totalmente insuficiente para resolver el serio problema fiscal que tiene el país, la reactivación económica, junto con la reducción del gasto público, se han convertido en una urgente prioridad.

Desde hace tres años la economía nacional se ha venido desacelerando sin ningún signo de recuperación. El aumento en los impuestos que se acaba de aprobar tendrá a su vez un efecto negativo en el crecimiento económico del país. Moody’s estima que para el 2019 la economía nacional crecerá apenas un 2,5%, lo cual es totalmente insuficiente para generar el bienestar económico y social que el país necesita.

Para agravar aún más la situación, la Escuela de Estadística de la Universidad de Costa Rica informó el mes pasado que la confianza de los consumidores cayó a su nivel más bajo en los últimos 16 años.

La reactivación económica y el fortalecimiento continuo de la economía nacional se convierten en una necesidad crítica, ya que incide de manera determinante en todo, incluyendo la reducción de la pobreza, la generación de empleo, la generación de ingresos fiscales y el desarrollo de la infraestructura, la vivienda, la educación y la salud.

El Gobierno y diversos grupos (partidos políticos, cámaras empresariales, entre otros) han adelantado propuestas para lograr estos fines.

El presidente de UCCAEP ha indicado que “vamos a seguir insistiendo en que necesitamos poner a producir y competir a nuestro país”, ya que “la aprobación de la reforma fiscal es insuficiente para superar los problemas financieros del país” y el presidente de la Cámara Costarricense de la Industria Alimentaria ha indicado que “los ciudadanos y los empresarios requieren señales positivas para recobrar la confianza necesaria para reactivar el consumo y la inversión, sin los cuales no hay más empleo”. 

Sin embargo, las medidas que se han anunciado públicamente son insuficientes para reactivar y fortalecer la economía a los niveles que se necesitan. Se requiere ir más allá de lo que se ha planteado a la fecha.

Muchos países han incluido la reforma de su sector energético, entre otras cosas, para impulsar no solamente la reactivación económica, el desarrollo económico y social y la competitividad, sino también para fortalecer la seguridad energética, reducir los costos de la energía e impulsar la transición energética y la descarbonización competitiva de su economía con fuentes de energía de bajo costo.

En los países exitosos se tiene claro que las condiciones de consumo y de abastecimiento (precios, calidad, seguridad de suministro, etc.) afectan de manera significativa el crecimiento económico, el bienestar social, la calidad de vida y las oportunidades de desarrollo humano de los habitantes.

Es curioso que en Costa Rica no se esté planteando la reforma energética como parte de las medidas para impulsar la reactivación económica y para fortalecer el desarrollo económico del país, a pesar de que en el mundo muchos países lo están haciendo y de que es evidente que la situación del sector energía se ha venido convirtiendo en un importante obstáculo para el desarrollo económico y social nacional.

Entre los muchos problemas y debilidades que existen, y que restringen el crecimiento económico y social a niveles inferiores a los que tienen otros países con los que competimos en el comercio internacional y en la atracción de inversión externa, se encuentran los que se señalan a continuación.


1. Pérdida continua de competitividad energética

Los costos de la energía han venido creciendo fuertemente en el país y, a pesar de ello y de que se han estado dando varias llamadas de atención, no ha habido ninguna respuesta que lleve estos costos a los niveles que tienen muchos de los países con los que competimos.

Entre las organizaciones que han insistido y llamado la atención sobre este serio problema se encuentran la Cámara de Industrias (CICR) y CINDE:

·                  El Presidente de la CICR señaló lo siguiente a inicios de este año: “En diez años, mientras en Estados Unidos las tarifas eléctricas subieron un 10% y en Europa bajaron un 1%, en Costa Rica subieron un 94%”. Resaltó además que “El industrial debe producir para competir con el mundo y en el mundo, donde las tarifas son mucho más bajas”.


·                  El Director General y el Director de Investigación de CINDE señalaron también lo siguiente a inicios de este año: “En el año 2005, el costo promedio de la energía eléctrica en Costa Rica para consumidores industriales de media tensión fue de 6,2 centavos de dólar por kilovatio hora (kWh). En ese año, nuestro costo era similar al de Estados Unidos y era la mitad del de México; sin embargo, en el 2016, nuestro costo por kWh llegó a ser tres veces más alto que el de Estados Unidos y el doble de México”. Adicionalmente resaltaron que “Es necesario entender que la generación de empleo y la energía son elementos que van tomados de la mano”.

Los costos siguen creciendo aceleradamente. La ARESEP le aprobó este mes al ICE un aumento del 7,89% de las tarifas eléctricas a partir del 1° enero próximo (el ICE pretendía un aumento del 13%).

Los derivados de petróleo importados muestran igualmente serios problemas de competitividad cuando se les compara con los precios de los mismos combustibles en otros países con los que competimos.

Y para agravar más la situación, los problemas del país con respecto a la competitividad de los combustibles (derivados de petróleo importados) aumentan aún más cuando se les compara con otras fuentes de energía que han venido sustituyendo al petróleo en muchos países.

Las fuentes actuales de energía sustitutas del petróleo en el mundo, como el gas natural, y que forman parte de la transición energética y la descarbonización competitiva de la economía de esos países, son mucho más baratas y ambientalmente superiores. Al no incorporar estas fuentes de energía de bajo costo que otros países sí están incorporando, el país acelera la creciente pérdida de competitividad energética en el sector de los combustibles.

Contrario a lo que varios grupos aquí piensan (sin ningún estudio técnico), en el mundo sí se tiene claro que para que la transición energética avance, las nuevas fuentes de energía sustitutas del petróleo deben tener un menor costo.


2. Crecimiento acelerado del consumo de los derivados de petróleo importados

El aumento rápido del consumo de los derivados de petróleo importados, que representa casi las dos terceras partes del consumo energético nacional, es otro serio problema que afecta la reactivación económica y el desarrollo económico y social.

En Costa Rica, las nuevas fuentes de energía que se buscan introducir tienen un costo mayor que los derivados de petróleo importados y a su vez se excluyen o se limitan opciones de bajo costo que se utilizan en el mundo para reducir los costos de la energía y aumentar competitivamente la generación de recursos fiscales.

Por esta razón, aquí no ha habido ninguna transición energética y más bien se está dando un retroceso porque el consumo de los derivados de petróleo importados está creciendo mucho más rápido que el consumo de fuentes renovables nacionales de energía y que el consumo petrolero promedio mundial.


3.  Pérdida de oportunidades de crecimiento económico y de desarrollo por falta de una transición energética de bajo costo

Las transiciones energéticas no son únicamente un cambio de unas fuentes de energía por otras, sino que también inducen y potencian muchas actividades nuevas que crean un cambio importante en la economía, las cuales no podrían realizarse con las fuentes de energía anteriores. Aumentan además de manera significativa la generación de recursos fiscales.

En su libro “La Gran Transición Energética”, Robert Hefner señala que “durante toda la historia de la civilización, cada combustible nuevo que se ha introducido ha sido un combustible superior y más idóneo que ha mejorado de manera significativa la sociedad de muchas maneras. Cada combustible nuevo inicialmente le ha brindado a la sociedad una gran cantidad de eficiencias nuevas y una explosión de nuevas tecnologías que han llevado a un crecimiento económico inimaginable previamente, así como a una mejora ambiental y a una mejor calidad de vida en un mundo cada vez más moderno y sofisticado”.

Al no avanzar en la transición energética con nuevas fuentes de energía, y al estar teniendo más bien un retroceso energético en el campo de los costos de la energía nacional y de la transición energética, el país está perdiendo nuevas oportunidades de crecimiento económico y social.


Conclusión

Al no incluir la reforma energética como parte integral de la necesaria reactivación económica, la cual va más allá de una simple reforma del disperso y desactualizado marco jurídico del sector energético nacional, muy difícilmente se lograrán los niveles de crecimiento económico que el país necesita.

Sin la implementación de reformas estructurales, como la reforma energética, el país continuará con un crecimiento económico insuficiente y anémico.

A pesar de las crecientes debilidades señaladas en esta y en otras columnas anteriores, el populismo energético pretende que el país avance dentro de los nuevos y crecientes imperativos del siglo XXI con un sector energía de alto costo diseñado en el siglo pasado.

Mientras tanto, muchos otros países en el mundo han incluido exitosamente la reforma energética como parte de su política de reactivación económica para potenciar su desarrollo económico y social actual y futuro. 








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