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Domingo, 9 de agosto de 2020



COLUMNISTAS


La labor encomiable de la Biblioteca Nacional y de su actual Directora, Laura Rodríguez Amador

Vladimir de la Cruz [email protected] | Miércoles 01 enero, 2020


La Biblioteca Nacional es una de las instituciones culturales más importantes del país. Lleva el nombre de Miguel Obregón Lizano, ilustre educador, quien elaboró uno de los estudios pioneros de la geografía nacional, Ministro de Educación, cuando se llamaba Secretario de Instrucción Pública. Debe su nombre al esfuerzo que hiciera Miguel Obregón por reunir los fondos documentales de la vieja Universidad de Santo Tomás cuando fue cerrada en 1888, por disposición del entonces Secretario de Educación, Mauro Fernández Acuña, cuando realiza su gran reforma educativa. Así se creó la Biblioteca Nacional, así denominada, por Acuerdo Ejecutivo No. 231 el 13 de octubre de 1888.

Al iniciar la Biblioteca su primer Director, en la práctica, fue Luis Castro Ureña, quien fue nombrado Bibliotecario Auxiliar por acuerdo No. 233 del 23 de octubre de 1888.

La Biblioteca recibió para constituir su acervo bibliográfico, y para garantizar su conservación, los documentos del Archivo de Rezagos, que había sido fundado en 1882, que recogía libros, periódicos, documentos oficiales y documentos de la Oficina de Depósito y Canje de Publicaciones, creada en 1887. En el Archivo de Rezagos se recogían todas las publicaciones de las instituciones de gobierno. Su director fue Bernabé Quirós, considerado el primer bibliotecario de la Biblioteca Nacional. El Director de la Oficina de Depósito y Canje fue José María Alfaro Cooper.

Se fortaleció la Biblioteca desde su inicio cuando se decidió, por medio del acuerdo N° 24 del 15 de enero de 1890, unir la Biblioteca Nacional con la Oficina de Canje y Publicaciones.

La Biblioteca Nacional hoy tiene la responsabilidad de recopilar y conservar el patrimonio bibliográfico y documental nacional. En ella hoy se depositan obligatoriamente tres ejemplares de toda publicación hecha en el país, por disposición de la Ley de Imprenta y Ley de Derechos de Autor y Derechos Conexos.

Desde 1890 hasta 1898 fue nombrado Miguel Obregón Lizano como Director General de Bibliotecas, quien abrió en un local cerca del Mercado de Abastos, el primer edificio de la Biblioteca Nacional. Ese año bajo su impulso también se establecieron las Bibliotecas públicas de Alajuela, Heredia y Cartago y se redactó el primer Reglamento de Bibliotecas por disposición del Acuerdo Ejecutivo No. 197 del 18 de abril.

El 15 de enero de 1890, Miguel Obregón reunió en la Biblioteca Nacional la Oficina de Canje y Publicaciones, la Biblioteca de la Universidad de Santo Tomás y el Archivo de Rezagos, como una unidad dependiente de la Secretaría de Instrucción Pública, actual Ministerio de Educación Pública. Desde 1890 hasta 1915 fue el Director General de Bibliotecas, cargo que desempeñó honorariamente. Al frente, durante este tiempo, la dirigieron otros con el cargo de Auxiliares de la Biblioteca.

Después de Miguel Obregón Lizano, siguieron al frente de la Dirección de la Biblioteca Nacional Máximo Soto Hall, 1899-1902, Rafael Machado Jáuregui, por cuatro meses en 1902, Manuel Argüello de Vars, 1902-1907, Valeriano Fernández Ferraz, 1907-1912.

Bajo la dirección de Valeriano Fernández se construyó el Edificio que estuvo entre calle 5 y Avenida 1 hasta 1971, cuando se inauguró su actual edificación, situada entre avenidas 3 y 3B, calles 15 y 17, al costado norte del parque Nacional.

En mi época escolar, y de mis estudios de secundaria, fui un asiduo y regular visitante de ese viejo edificio de la Biblioteca Nacional, anterior al actual. Me atrevo a decir que todavía hoy la puedo describir de su interior con el detalle que la memoria me permite. Recuerdo que prestaban libros a domicilio, y me impresionaban las enormes mesas que tenían para leer especialmente los periódicos, ligeramente inclinadas, con una gran gaveta debajo de donde se colocaban los periódicos, así como los estanteros de libros y las escaleras que había para acceder a ellos. Siempre quise tener una mesa como esas para leer periódicos. De estudiante, ni recién casado, no me la pude mandar a hacer, ni comprar, aparecieron otras obligaciones y un escritorio, y otro escritorio, mesas de trabajo y mis estanteros de libros...

De la Biblioteca actual fue un visitante diario durante los años de 1970 a 1978, que revisé prácticamente toda la colección de periódicos desde 1886 hasta 1930.

De esta institución sigo siendo un regular visitante y consultor, además de que la apoyo en todas las actividades en que se me pide alguna colaboración o participación.

En 1912 nombraron al poeta Lisímaco Chavarría Director de la Biblioteca. En 1913 estuvo de manera importante Adolfo Blen, uno de los grandes organizadores de los catálogos de la Biblioteca, catálogos que aprendí a usar por iniciativa y guía de mi Maestro Rafael Obregón Loría, hijo del fundador de la Biblioteca. En 1914 fue nombrado Carlos Gagini como Director. En 1918 estuvieron al frente de la Biblioteca Próspero Calderón, dos meses, y Roberto Brenes Mesén.

En 1920 tuvo una reorganización y fue nombrado Director Joaquín García Monge, hasta 1936. Después, al frente de la Dirección de la Biblioteca Nacional, estuvieron Julián Marchena Valle-Riestra, Marco Tulio Zeledón Matamoros, quien fue uno de mis profesores de Historia de Costa Rica en la secundaria, Carmen Quirós Saborío, Efraín Picado Azofeifa, José Ruperto Arce Delgado, Clotilde Obregón Quesada, profesora, colega y compañera de la Escuela de Historia, de la Universidad de Costa Rica, con quien cultivé una rica e intensa amistad, nieta ella de Miguel Obregón Lizano, Yamileth Solano Navarro y la actual Directora, Laura Rodríguez Amador, que a mi modo de ver, es la que ha ubicado y ha hecho saltar modernamente, con gran visión y conducción, la Biblioteca Nacional, a las necesidades y proyecciones del siglo XXI.

Durante su gestión, en este momento, se están terminando de fortalecer las bases estructurales del edificio de la Biblioteca, sin que por ello haya parado o suspendido la intensa vida que tiene, no solo por sus visitantes, sino por las actividades que la Directora Laura Rodríguez impulsa, realiza y coordina con otras instituciones públicas, como la Cátedra Enrique Macaya Lahmann de la Escuela de Estudios Generales de la Universidad de Costa Rica, de lo que soy testigo.

La Biblioteca Nacional así tiene libros, nacionales y extranjeros, colecciones de revistas, de periódicos, que constituye su Colección Hemerográfica, la más rica del país. También hoy posee colecciones de audiovisuales, a modo de archivo de la palabra y de la imagen costarricense.

También tiene la llamada colección de obras de referencia.

Como institución cultural que es nació en la época en que se desarrollaron el Instituto Físico Geográfico, el Archivo Nacional, el Museo Nacional, El Registro Civil, el Registro Público de la Propiedad, entre otras, todas instituciones encargadas de preservar, resguardar la memoria y la identidad nacional, la del pueblo costarricense en sus diferentes manifestaciones. Como institución nos permite remontarnos al pasado, conocer el presente y soñar el futuro. Es una institución viva, por su esencia y naturaleza, llena de valores morales, científicos, culturales, educativos, literarios, de todo tipo, que conserva, en sus acervos documentales, como el mejor tesoro nacional, los rasgos propios de la cultura costarricense.

Su base documental permite fomentar la investigación nacional y hacer disponible, al alcance de los costarricenses, y estudiosos, nacionales y extranjeros, el conocimiento sintetizado de la cultura y el desarrollo democrático nacional.

La Biblioteca Nacional hoy forma parte del Sistema Nacional de Bibliotecas (SINABI) siendo el ente director y organizador de las 57 bibliotecas públicas existentes en las siete provincias del país.

Debería haber al menos una Biblioteca Pública en cada cantón, lo cual podría coordinarse con colegios de secundaria que tienen las posibilidades de ser la base de estas Bibliotecas, allí donde no existen Bibliotecas de acceso al público.

En el SINABI se integra también la Agencia ISBN e ISSN que es la que gestiona, con los autores y editores, lo pertinente a la producción intelectual, y el reconocimiento internacional que por ellos se hace de las publicaciones del país. El SINABI depende hoy del Ministerio de Cultura y Juventud de Costa Rica.

El portal electrónico del SINABI permite acceder gran cantidad de documentos antiguos, disponibles por medio de la dirección electrónica www.sinabi.go.cr, lo que resalta a la Biblioteca Nacional "Miguel Obregón Lizano", en su proceso evolutivo y de crecimiento constante, que la hace presente en todo el mundo, con los accesos que desde distintos países permiten acudir en busca de información nacional.

Se extiende la Biblioteca Nacional en el mundo, en cumplimiento de su misión, visión, y objetivos, en concordancia con los imperativos de la moderna sociedad de la información. También permite acceder a la información que constantemente se está introduciendo para que pueda ser consultada. Especialmente se ha hecho un gran esfuerzo por digitalizar y tener, de esa forma disponible, periódicos del siglo XIX y de la primera mitad del siglo XX.

El Portal de acceso es parte de la Biblioteca del Patrimonio Iberoamericano, lo cual constituye una ventana para difusión de la cultura costarricense. Recibió un Premio de Innovación Tecnológica de la OEA, en el 2014, y actualmente, a pesar de la gran limitación de recursos económicos que tiene la Biblioteca, ocupa el puesto 20 en la evaluación de Portales y Sitios Web efectuado por el INCAE.

El portal o sitio web de la Biblioteca Nacional, y el SINABI, tiene una Biblioteca digital que se acerca a los 1000 documentos y se ofrece en el Portal el acceso a más 1.620.000 documentos sobre Costa Rica de música, de periódicos, de libros, de revistas, de fotografías, de mapas, de caricaturas, de audios y de video. A ello suma diez servicios virtuales de exposiciones. Los otros servicios virtuales que ofrece la Biblioteca Nacional son el Chat, la Referencia virtual, el Depósito Legal de Publicaciones Digitales, la Solicitud de Visitas y Charlas, la Inscripción como Investigador, la Solicitud de búsquedas, la Consulta de Catálogos, la Notificación de Actividades, la Atención mediante Redes Sociales, la Solicitud de Atención Personalizada, entre otros.

Lo que se puede acceder hoy electrónicamente de la Biblioteca Nacional son 553 títulos de periódicos del siglo XIX y principios del siglo XX, con más de 155.000 ediciones, 2250 libros y artículos de historia, geografía, ciencias sociales, ciencias exactas y naturales, legislación, literatura, 70 títulos de revistas literarias, científicas e infantiles (3765 números) publicadas en el siglo XIX y principios del siglo XX, 26 colecciones de fotografías de Costa Rica, Galerías de dibujos y grabados de pintores y artistas como Juan Manuel Sánchez, Max Jiménez, Francisco Amighetti y Otto Apuy.

Hay en la Biblioteca subsitios sobre Limón, Guanacaste, la Independencia de Costa Rica, la Anexión del Partido de Nicoya, el Terremoto de Cartago y la propia Biblioteca Nacional “Miguel Obregón Lizano”, de la historia del humor gráfico en Costa Rica con periódicos, revistas, libros, galerías de caricaturas, por caricaturista y por periódico desde el siglo XIX, de Mapas y planos históricos de Costa Rica, de Audios de historia y cultura nacional, de un Diccionario biográfico con información de casi 600 personajes que han contribuido al desarrollo del país en diversas disciplinas.


Este Portal puede ser consultado desde computadoras, desde cualquier dispositivo móvil, sean tabletas o celulares, lo que le da una gran accesibilidad a estudiantes y a personas de todos los niveles, y de todas las regiones del país.

Desde el 2018 la Biblioteca Nacional ofrece un APP gratuito para estos sistemas operativos de la Biblioteca Digital del Portal. Requiere todavía mayor apoyo institucional, ya que por falta de presupuesto no puede desarrollarse de manera más completa. Las empresas privadas podrían jugar un papel importante apoyando este esfuerzo como parte de su Responsabilidad Social Empresarial, donde podrían hacerlo, y hasta negociando con el Estado sus apoyos tributarios.

Este Portal es parte de la Biblioteca del Patrimonio Iberoamericano, lo cual es una gran ventana para difundir la cultura costarricense.

La visita que tiene el Portal de la Biblioteca Nacional es de casi cinco millones de personas de 157 países, y cerca de nueve millones de páginas de este Portal son visitadas, con la ventaja de que los servicios del Portal electrónico de la Biblioteca Nacional son de 24 horas siete días a la semana.

Su actual Directora, Laura Rodríguez Amador, reúne estudios especializados en Bibliotecología, de la Universidad de Costa Rica y de Maestría en la Universidad Carlos III de Madrid, España, y de Ciencias de la Información en la Universidad de Costa Rica, el Instituto Tecnológico de Costa Rica y de la Universidad de Calgary. Esto le ha permitido unir sus conocimientos a la época electrónica e informática que vivimos con gran familiaridad, conocimiento, destreza, acierto y enorme esfuerzo institucional, pero lo ha hecho con éxito por su buen desempeño y por la gran visión que tiene de su trabajo institucional.

Sus casi 30 años de trabajo en el campo bibliotecológico la han llevado a destacarse al frente de la Biblioteca Nacional e, igualmente, a recibir reconocimientos internacionales, por la misma inserción que tiene la Biblioteca Nacional en organismos internacionales como la Asociación de Estados Americanos para el Desarrollo de las Bibliotecas Nacionales, ABINIA, y, en el interior de ABINIA, donde es Miembro del Comité de Evaluación de Proyectos, del Comité de Información y Comunicación y del Comité de Depósito Legal.

Recientemente su trabajo fue reconocido cuando le nombraron, en el mes de octubre del 2019, por un período de dos años, Vicepresidenta del Consejo Directivo de ABINIA, lo que es un alto reconocimiento para su persona, pero también lo es para Costa Rica.

Por su iniciativa se ha impulsado una intensa actividad de programación de actividades culturales y educativas, desde el 2014 hasta hoy, que es sobresaliente.

En el 2014 realizó 42 actividades, con una presencia física, en la Biblioteca Nacional, de 979 personas, y las fue incrementando de tal manera que, en el 2019, realizó 950 actividades con una presencia de 50.657 personas durante todo el año.

En el 2017 unió a sus actividades la proyección virtual de las mismas, lo que elevó en presencia virtual solo en el 2019 a un total de 64.292 personas más los concurrentes a sus actividades.

Los usuarios presentes de estas actividades, en estos años, han sido 114.949. Me atrevo a afirmar que todas las universidades de Costa Rica, en mesas redondas, conferencias, debates que organizan, y otras actividades similares, no llegan a reunir en estudiantes presentes lo que la Biblioteca Nacional está haciendo hoy, que sin lugar a dudas se debe al activismo profesional de su actual Directora, Laura Rodríguez, al amor, dedicación y entusiasmo que le dedica a su trabajo.

A esto se suma la parte de Difusión del Patrimonio Documental por las redes sociales, donde han divulgado más de 1500 publicaciones en promedio en los últimos tres años, para un alcance de casi 100.000 usuarios solo en el 2019.

Los usuarios de los servicios de información, usuarios de estas actividades culturales ha incrementado notablemente, llegando en los años 2018 y 2019 a casi 200.000 personas por año.

Especialmente con la Radio de la Universidad de Costa Rica, desde el año 2017, ha impulsado una serie de cápsulas radiales, de dos minutos de duración cada una, sobre diversos temas de la historia y la cultura costarricense con base a la información de las colecciones patrimoniales de la Biblioteca.

La Biblioteca Nacional creó la Fonoteca Nacional, en el 2014, con el propósito de recopilar, conservar y difundir el patrimonio musical y sonoro, e inició la digitalización y procesamiento de estas colecciones. Igualmente, firmó un Convenio con ACAM para respaldar las colecciones que ellos poseen. Dentro de este campo está el proyecto “Construcción de la memoria musical de Costa Rica”, que requiere apoyo y fondos para la compra de un servidor para el almacenamiento de la música costarricense.

Para el año 2020, proyectado hacia la celebración del Bicentenario de la Independencia, la Biblioteca Nacional, está programando un programa ambicioso, pero posible, “200 años de vida independiente de Costa Rica, aciertos, desaciertos y retos: difusión cultural a partir de las colecciones patrimoniales de la Biblioteca Digital”.

La Biblioteca Nacional es en síntesis la institución que recopila y conserva el patrimonio documental de Costa Rica, que constituye la memoria de Costa Rica, en todos los campos del saber humano, que democratiza el acceso a la información y al conocimiento, poniendo a disposición de todas las personas el valioso patrimonio documental de Costa Rica, que difunde la cultura costarricense a nivel nacional e internacional por medio de su Portal electrónico, que contribuye a darnos a conocer internacionalmente, que promueve la investigación y generación de nuevos conocimientos al facilitar el acceso a sus colecciones, que apoya la educación formal y el aprendizaje a lo largo de la vida, que contribuye al desarrollo de nuestra identidad nacional y a la formación de profesionales en todas las áreas del conocimiento, que contribuye a la defensa de Costa Rica, cuando ha sido necesario, con las colecciones patrimoniales que han sido clave en la defensa en litigios internacionales, desde siglo XIX, hasta los más recientes, como el conflicto por Isla Calero e Isla Portillos, los laudos arbitrales, donde documentos históricos fueron utilizados por los equipos jurídico políticos a cargo de los procesos de defensa de Costa Rica, es la Institución que permite el acceso no solo a la información sino al conocimiento, que promueve la equidad, en sus servicios de información y actividades culturales gratuitas para público de todas las edades, niveles de alfabetización, sobre todo cuando para muchos de ellos constituye la única posibilidad de acceder a la cultura, que facilita la accesibilidad a servicios de información y actividades culturales para usuarios con necesidades especiales, que promueve la recreación mediante actividades culturales y acceso a documentos artísticos, literarios, entre otros, y dirigidos a públicos de todas las edades y niveles de escolaridad, que apoya los esfuerzos del país para minimizar la brecha digital.

La Biblioteca Nacional, dentro de sus actividades, ha capacitado desde el 2016, y de forma gratuita, a más de 11.500 personas en el uso de la tecnología, gran parte de ellas sin capacidad económica para costear su formación. También fomenta la lectura y ofrece al público de todas las edades libros impresos y digitales, incluyendo lecturas recomendadas por el Ministerio de Educación Pública, y ofrece actividades tendientes a fomentar la lectura.

Así como ha habido recientemente, por el impacto de incendios que han afectado edificios culturales, mundialmente reconocidos, gran preocupación por el Teatro Nacional, también hay que preocuparse por la Biblioteca Nacional que no cuenta con un Sistema de Detección y Extinción de Incendios lo cual representa un riesgo enorme para el Patrimonio Documental que resguarda la institución, y que representa la memoria del país, lo que ha llamado la atención del Cuerpo de Bomberos de Costa Rica, y hay gestiones ante los diputados, en este sentido, que ojalá se aprueben para evitar una gran tragedia cultural en el país.

En el país a algunas instituciones públicas se les ha reconocido con el Benemeritazgo de la Patria. Falta este reconocimiento a la Biblioteca Nacional. Lo merece de sobra.

Hay actualmente un Proyecto de Ley del Diputado Wagner Jiménez, que ya fue dictaminado positivamente en la comisión legislativa respectiva. El Poder Ejecutivo, en estas Sesiones Extraordinarias, desde enero a abril, podría enviarlo al Plenario Legislativo para que se discuta y ojalá se apruebe el Benemeritazgo para la Biblioteca Nacional, en el año 2020, que inicia hoy, preparando a la Biblioteca Nacional a cumplir su 132 aniversario.

(Artículo publicado en la Columna Pizarrón, del periódico La República, edición digital, larepublica.net, del miércoles 1 de enero del 2020)

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