Siany Villalobos Argüello

Siany Villalobos Argüello

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Martes 26 Junio, 2018

La indiferencia mata

Buscar cambios socioculturales que modifiquen actitudes que niegan los derechos humanos de las mujeres y limitan su avance en todos los espacios o esferas de la vida, es tarea urgente en Costa Rica, la conducta mostrada por nuestra sociedad no es un buen síntoma ante la discriminación y violencia contra las mujeres; podemos observar en las redes sociales luchas por buenas causas, como por ejemplo: estrategias de organizaciones sociales por el maltrato animal, campañas por reconstruir el pico del tucán Grecia, campañas por la perra Camila de Tibás, la lucha contra la discriminación de la población LGTBI, por la familia y sucesivamente por diversos temas que cuentan con la convicción de algunos sectores de la población; sin embargo, no he podido visualizar una sociedad concienciada por defender la vida de las mujeres, o bien, por la violencia que viven muchas mujeres.

En pleno siglo XXI y en un país en vías de desarrollo, con índices altos de escolaridad como es el caso de Costa Rica, es aún más difícil de aceptar la oleada de feminicidios que registra el país, pareciera que la sociedad muestra consternación efervescente, pero efímera, en poco tiempo parece que nada pasó, lo mismo que decir borrón y cuenta nueva.

Es necesario reconocer la violencia contra la mujer, como una violación de los derechos humanos y libertades fundamentales, aspectos que limitan el reconocimiento, goce y ejercicio de derechos y libertades que tenemos las mujeres.

Costa Rica ha registrado en el primer cuatrimestre de 2018 un aumento de asesinatos en contra de mujeres con respecto a 2017, entendido el feminicidio como la forma extrema, mortal, de la violencia contra las mujeres de todas las edades, considerando su género como factor de riesgo (Convención Belem Pará), en conclusión, es la violencia más grave, como es el asesinato de una mujer por el simple hecho de ser mujer.

El país cuenta con herramientas e instituciones para hacer frente a este flagelo social, contamos con leyes, políticas tanto a nivel nacional, como local e institucional, el INAMU, el Observatorio de Violencia de Género y de la Fiscalía adjunta de Género, oficinas municipales, Redes de Apoyo, Ministerio de Educación, CCSS, entre otras.

Por medio del INAMU las mujeres cuentan con: acompañamiento legal ante esas relaciones de poder amenazantes, con albergues para la atención de la mujer y sus hijos (as), capacitación e impulso para emprendimientos ofreciendo alternativas económicas, pese a todo este andamiaje es visible que falta mucho por hacer y que tenemos un gran reto por resolver.

Parece que no nos alcanzan las acciones implementadas, seguimos contando con abusos sexuales, violaciones, tentativas contra la vida, con mujeres profesionales que ganan un salario menor al de los hombres en igualdad de condiciones, entre otras.

Es fundamental que la ciudadanía tome más conciencia sobre esta terrible situación y saquemos la fuerza y valentía para ayudar a estas mujeres que son víctimas de la violencia intrafamiliar, realizando las denuncias correspondientes y no continuar mostrando una conducta de indiferencia, como si el asunto no fuera con nosotros. Una simple llamada al 911 puede salvar la vida de una mujer y proveer de bienestar a una familia, es atroz enterarse que mujeres jóvenes con toda una vida por delante y con hijos pequeños, mueran en manos de su pareja, ya sea por su cónyuge o novio, no podemos aceptar que las mujeres pierdan su vida por las mortales relaciones de poder y la complicidad de quienes no lo denuncian y conocen de la situación.