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Martes, 13 de noviembre de 2018



COLUMNISTAS


La educación y el buen ejemplo como herramienta de gobierno

Emilio Bruce [email protected] | Viernes 15 junio, 2018


Sinceramente

La educación y el buen ejemplo como herramienta de gobierno

Se ha repetido muchas veces el concepto de que gobernar es educar y educar es gobernar, que se gobierna una comunidad o un país con el ejemplo, con la palabra, con las decisiones. Que la educación y las razones dadas por quienes gobiernan nos acercan y nos hacen partidarios de un sistema y nos conducen de manera suave y persuasiva hacia los objetivos sociales deseables así establecidos por esa comunidad.

El sábado pasado, junto a miles de personas que asisten a misa ese día para cumplir con el mandamiento de santificar las fiestas, el señor Presidente de Costa Rica concurrió y recibió la eucaristía. Muchos y muy positivos comentarios fueron expresados de diferentes maneras por quienes concurrieron como él al servicio religioso.

Un ejemplo dado, que al menos yo no veía desde que en la administración de don José Joaquín Trejos Fernández, el Presidente iba a misa de tropa a Catedral Metropolitana todos los domingos.

Un ejemplo muchas veces transmite una imagen que vale más que mil palabras. Un ejemplo muchas veces transmite respuesta a muchas expectativas adversas al ejemplo mismo. Los individuos en las sociedades con facilidad reducen a estereotipos sus expectativas, y con facilidad califican de atea, no religiosa, y despreciable a una persona simplemente porque sus expectativas reducidas a un estereotipo privan hasta que una realidad las desbarata de manera contundente. Eso aconteció el sábado pasado. El antiguo alumno del Saint Francis College, formado por los Frailes Franciscanos Menores Conventuales, recibió la eucaristía.

Gobernar es educar. Gobernar es dar el ejemplo. Gobernar es marcar la ruta deseable para el país. Gobernar no es sencillo y quienes en sorpresa han celebrado que el señor don Carlos Alvarado haya recibido la eucaristía se ven confrontados por quienes querrían que él fuera el ateo, come curas y cierra iglesias que muchos predecían en falso.

Gobernar es ejemplificar, es educar con la palabra, es conducir a los pueblos a donde ellos desean, sin oponérseles y sin crear división social y abrir heridas y romper cicatrices. Me ha agradado mucho que don Carlos Alvarado haya puesto de manifiesto sus personales convicciones y haya hecho la fila para recibir la comunión en misa.

Gobernar no es buscar notoriedad, no es buscar que los reflectores lo iluminen permanentemente, no es generar expresiones generadoras de crisis y de divisiones hondas entre los costarricenses. Algunos personajes creen que son muy modernos y actuales porque a la usanza de Donald Trump dicen lo que se les ocurre por Twitter. Bien harían ellos si se ubican en sus posiciones presentes y siguen las conductas y las expresiones públicas requeridas por el país a sus jerarcas.

Así las cosas frente a un ministro que en las escuelas declara que él es ateo, tenemos un presidente que concurre a misa y recibe la eucaristía. Una lección invaluable de la cabeza del gobierno y del país a los ciudadanos. Es posible tener convicciones espirituales diferentes y servir en conjunto al país. La politización de estos hechos no debe darse, sin perjuicio de que toda decisión y actuación de una figura pública es una actuación oficial, aunque la misma haya sido hecha o dicha en el ámbito privado. En nuestro sistema de derecho cada quien tiene derecho a sus convicciones religiosas. La libertad de convicciones está garantizada constitucionalmente. El buen ejemplo presidencial priva y el país aplaude de pie.

Quedo satisfecho con mi Presidente. Quedo satisfecho con su ejemplo. Quedo contento de que las cosas marchen con suavidad, sin divisiones que puedan poner en riesgo el clima propicio para que todos cedamos un poco en nuestras pretensiones y logremos entre todos alcanzar lo mejor para nuestra patria. Conservar la unidad es prioritario, lograr los altos objetivos también lo es. No crear crisis es básico. Lograr en serenidad lo deseable es un objetivo del mayor patriotismo.

¡La patria siempre es primero!

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