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Miércoles 10 Diciembre, 2008

La educación vial debe ser obligatoria


Según las cifras manejadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada día se lesionan aproximadamente 140 mil personas en las carreteras y calles del mundo, más de 3 mil mueren y unas 15 mil quedan discapacitadas de por vida.
Esta entidad (OMS) proyecta que los accidentes de tránsito pasarán a ser la quinta causa de muerte a nivel global, presagiando que las pérdidas de vidas por los choques automovilísticos se duplicarán para 2030.
En Costa Rica, la tasa creciente de accidentes es alarmante y preocupante, al punto que se ha convertido en un desafío para la salud pública, ya que afecta de manera muy grave la salud, y el desarrollo social y económico de la población.
Está claro que este es un problema que nos afecta a todos y resulta necesario concienciar a la población para detener las muertes y accidentes respetando las normas y los espacios comunes.
La principal causa de accidentes de tránsito es el factor humano, en donde todos (peatones y conductores) estamos involucrados y es por esa razón que entre todos debemos mejorarla.
Esto supone que la implementación de la educación vial, como instrumento de la educación social, pretende entre sus objetivos, crear conciencia que impulse valores viales, hábitos y actitudes positivas de convivencia, de calidad de vida, calidad medioambiental y la seguridad vial.
No obstante, para que la educación vial sea una realidad eficaz, precisa de una presencia constante en todas y cada una de las fases de formación de los ciudadanos. Esto es desde los primeros años de vida, de manera que todos los individuos se adapten a la vida con conocimientos, respeto y buenas costumbres, en beneficio de la sociedad.
Cabe destacar que actualmente la educación vial no recibe un abordaje adecuado, porque al no ser obligatoria, prácticamente no está presente en las escuelas y colegios, además de que no hay una debida capacitación de los docentes para tratar ese tema.
Debe quedar claro que muchos de los accidentes de tránsito son consecuencia de conductas evitables y no producto del destino o del azar, por lo que el endurecimiento de las sanciones penales (más cárcel) y administrativas representan un avance significativo en la prevención general que contribuirá a detener el aumento de accidentes de tránsito.
Finalmente, la educación vial no exime de tener un accidente o contratiempo de tránsito, pero sí garantiza que se está formando una cultura de la circulación, que a mediano y largo plazo redunde en beneficios de convivencia y en un ambiente más seguro para todos.


Luis Fernando Allen Forbes
Director ejecutivo
Asociación Salvemos el Río Pacuare