Siany Villalobos Argüello

Siany Villalobos Argüello

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Martes 30 Enero, 2018

La educación técnica en deuda

Los y las costarricenses tenemos acceso por medio de la página web a los informes de auditoría que emite la Contraloría General de la República referentes a los diferentes entes gubernamentales, autónomos y semiautónomos, siendo así me interesé en conocer qué pasa con la calidad de la educación técnica en este país.

En el ejercicio de mis potestades como diputada de la República en el periodo pasado, con mucha ilusión emití el voto afirmativo para realizar la reforma a la Constitución Política en el artículo 78, para incrementar los recursos económicos a la Educación Pública, pasando de un 6% al 8% del producto interno bruto.



Así las cosas, llama la atención escuchar de forma reiterada que la calidad de la educación de nuestro país está a la baja mientras aumenta la “inversión”. La pregunta rigurosa es: ¿Qué está pasando con la educación y qué no se hace de manera correcta?

Ante esos cuestionamientos me di a la tarea de buscar información localizando el INFORME N°DEOE-EC-IF-0028-2017, del 21 de diciembre, 2017, de la Contraloría, el cual evalúa los factores que inciden en la formulación de la oferta de la Educación y Formación Técnico Profesional, tanto del Ministerio de Educación Pública como del INA, instituciones que tienen como mandato proponerse que los estudiantes adquieran los conocimientos y competencias suficientes para satisfacer la demanda del sector empresarial en tiempo y calidad.

En este informe se evidencia que en el país no existe una política, directriz o lineamientos públicos que constituyan una orientación estratégica a seguir en cuanto a la formulación de la oferta en la formación técnico profesional.

El informe es claro en recordar las responsabilidades internacionales adquiridas por nuestro país, por ejemplo “La XX Cumbre Iberoamericana: Educación para la inclusión Social” y que a la fecha no se cumplen, sobre todo con el compromiso en el porcentaje de estudiantes que pueden insertarse al mercado laboral y los que realizan prácticas formativas en las empresas o instituciones.

Se evidencia que en la educación técnica existe una brecha entre la oferta nacional con las tendencias internacionales, que no es suficiente la planificación estratégica del INA, ni la planificación del MEP, dado que resultan acciones individuales, desintegradas, que no responden a una política nacional, puesto que no existe.

Es lamentable leer en este informe que los jóvenes al finalizar sus estudios, no logran la inserción laboral en trabajos afines a su formación, que en 2015 la inserción del total de egresados fue de apenas el 25% en el INA y un 44% en el MEP, con un promedio entre ambas instituciones del 29%. ¿Será que no se puede entender que la mayor parte de esta población requiere un trabajo digno, que el país requiere erradicar la pobreza, dinamizar la economía y lograr estabilidad social?

Más preocupante leer que el 23% de los empleadores o empresarios, no requiere personal técnico ya que ellos mismos los capacitan de acuerdo a las necesidades de la empresa, dado que la oferta de personal técnico no ha sido oportuna, ni de calidad.

Un 33,7% de los empresarios califica a los graduados de técnicos de buenos o regulares y un 83,9% manifiesta que debe incurrirse en sobrecostos de capacitación, los mismos graduados al ser consultados sobre la calidad de los conocimientos adquiridos los han calificado de buenos o regulares, teniendo que incurrir en costos adicionales para complementar su capacitación.

Definitivamente se requiere un buen análisis y poner las “barbas en remojo”, debido a que estos informes de la Contraloría generalmente no son aceptados en las instituciones o se anteponen múltiples justificaciones, que al final no contribuyen en nada para las oportunidades de mejora. La educación técnica requiere cambios urgentes, ¡no hay duda!, se deben preparar técnicos para el futuro, que la oferta contemple las necesidades del mercado, ofrezca mejores condiciones en infraestructura, instalaciones, tecnologías de punta para que puedan aplicarse de acuerdo con los requerimientos del mercado laboral y no desatender la capacitación de los y las profesoras y sobre todo ampliar las prácticas supervisadas, no hay mejor fórmula que “aprender haciendo”.