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Sábado, 14 de diciembre de 2019



COLUMNISTAS


La educación como herramienta de la igualdad de oportunidades

Emilio Bruce [email protected] | Viernes 15 noviembre, 2019


Sinceramente


Hablemos de asuntos sociales como el de la igualdad de oportunidades. ¿Qué sucedió con la igualdad de oportunidades en el país?

El esfuerzo del estado para garantizar la igualdad de oportunidades en Costa Rica comenzaba por el estímulo a los emprendedores. Durante años nuestro sistema socialdemócrata y socialcristiano combatieron la proletarización del país y estimularon el proceso de empresarialización. Que los empresarios se multiplicaran, que los propietarios tuvieran la seguridad de tener algo, que la población tuviera acceso a la propiedad y la empresa para que forjaran su patrimonio y la libertad individual que provee ser dueño del propio destino. ¿En qué ha parado este esfuerzo socialdemócrata y socialcristiano de décadas y décadas? Creo que ha perdido impulso y el coeficiente de GINI muestra una sociedad de lo más desigual y los índices de pobreza describen al 20% de la población viviendo en pobreza y cerca del 6% en miseria. Hay un 12% de desempleo y cerca de la cuarta parte de nuestra fuerza laboral nacional o no tiene trabajo, o dejó de buscarlo o está trabajando en asuntos que no le emplean a tiempo completo. Un millón de personas trabajan en la informalidad defraudando al fisco, a la sombra de los esfuerzos sociales para evadir costos y trámites creados por los gobiernos.

El estado para garantizar que la población tuviera acceso a educación hizo lo posible desde la independencia y de manera más clara desde que don Jesús Jiménez Zamora y su hijo don Ricardo Jiménez Oreamuno buscaran proveer educación y cambiar los cuarteles en escuelas. En 1941 se funda la Universidad de Costa Rica como universidad pública y sucesora de la Universidad de Santo Tomás cerrada años atrás. Esta universidad se presenta como la herramienta formidable de la movilidad social, de la formación de profesionales localmente. La Universidad de Costa Rica se convierte desde su fundación en el sitio en que se forman quienes gobernarán al país con conocimiento y con capacidad. Sus instalaciones bellísimas, sus profesores lo mejor que el país podía tener dando clases, los gastos de la misma tan bajos como fuera posible dando un ejemplo de austeridad y sacrificio, patriotismo y enseñanza de calidad.

En la postguerra el número de niños que buscaban educarse llevó a la apertura de cientos de escuelas. Esos niños para recibir educación universitaria requerían de haber recibido una rigurosa educación secundaria. Los mejores colegios que el país ha visto se habían fundado en el siglo XIX. El Liceo de Costa Rica, El Colegio Superior de Señoritas, El Instituto de Alajuela y el Colegio San Luis Gonzaga sentaron las bases de la disciplina, el decoro, la rigurosa enseñanza y los valores que darían base a la Costa Rica del futuro.

Escuela primaria y escuela secundaria de excelencia y universidad pública llena de mística y valores concluían el camino hacia la profesionalización de los costarricenses. El analfabetismo se desplomó, la lectura creció de manera impresionante, la investigación posterior daría un ejemplo al mundo. Pronto miles y miles de estudiantes llenarían esa ruta y el país cambiaría.

Esa ruta está en estos momentos siendo cuestionada. La agitación de los extremistas, los privilegios de profesores y administrativos, un sensible cambio en la motivación de proveer al país de una verdadera y sostenible igualdad de oportunidades se ha desvanecido. El FEES para el 2024 no alcanzará para cubrir los excesos. Edificios nuevos y relucientes se han transformado en añicos a manos de los estudiantes que los han desecrado con atomizadores de pintura y afiches vulgares y ajenos a los valores de nuestra nacionalidad. La ruta educativa sirve hoy a otros y variados propósitos.

La formación ha dado un giro hacia la modernidad en muchos ámbitos, pero la educación técnica sufre a su vez de parálisis y se sujeción al pasado. El país requiere el reentrenamiento de vastas capas de su población, el país requiere de alternativa a la educación académica. Afortunadamente ya se adoptó el criterio de la Educación Dual, pero hace falta mucho.

La ruta de la igualdad de oportunidades basada en educación, esfuerzo y espíritu de superación requiere de una modernización urgente. No es asunto de más plata. Es asunto de más esfuerzo y sacrificio, visión y patriotismo. Es asunto de re entrenar a los maestros, de evaluar su capacidad para educar a las generaciones de hoy y de mañana. No es asunto de más plata, es asunto de mejor gente y de personas mejor dirigidas y motivadas.




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