Miguel Angel Rodríguez

Miguel Angel Rodríguez

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Lunes 15 Mayo, 2017

La economía mundial vista en abril de 2017

Para su Panorama Económico Mundial del recién pasado abril, que revisa al alza las proyecciones de crecimiento para este año y para 2018, el Fondo Monetario Internacional (FMI) puso el título “¿Está cobrando impulso?”

Ya en la actualización de enero, el FMI había indicado: “Tras el deslucido resultado de 2016, las proyecciones apuntan a un repunte de la actividad económica en 2017 y 2018, especialmente en las economías de mercados emergentes y en desarrollo.”

Ahora en abril el FMI afirma: “Reflejando el hecho de que el ímpetu superó las expectativas en el segundo semestre de 2016, el pronóstico contempla un repunte más vigoroso en las economías avanzadas”.

Así, los estimados de abril señalan que tanto las economías avanzadas como las emergentes y en desarrollo aumentarán su tasa de crecimiento del año pasado a este en casi medio punto porcentual, subiendo las primeras del 3,1% al 3,5% y las segundas del 4,1% al 4,5%.


América Latina es el grupo geográfico de las economías emergentes y en desarrollo con menor crecimiento. Se estima en solo un 1,1%, frente a un promedio para el grupo del 4,5%; y se sitúa atrás de la Comunidad de Estados Independientes que es la zona geográfica que nos antecede, con una significativa diferencia. Pero lo cierto es que pasa de disminuir el PIB en un 1% en 2016 a ese crecimiento del 1,1%. Para 2017 solo se prevé una reducción de su producción para Ecuador y Venezuela.

Es necesario recordar —para comparar con Costa Rica— la diferente situación de Centro y Sur América, pues esta última depende de sus exportaciones de petróleo y otras materias primas, mientras en América Central más bien somos importadores de esos productos. Por las condiciones internacionales de esos bienes el crecimiento esperado para nuestra América Central sea del 3,9%, mientras que para los países del Sur es de solo un 0,6%. Para Costa Rica no se prevé nada especial, solo andamos en el promedio de nuestra región.

Esta aceleración del crecimiento global en muy diversas estructuras productivas, es muy importante para una economía como la costarricense tan pequeña, necesariamente tan abierta para poder tener éxito, y por lo tanto tan influida por las condiciones de la economía mundial.

Se proyecta que para este y el año entrante vuelve a ser mayor el crecimiento del comercio que el de la producción. Este es un cambio muy importante para nosotros, pues desde la gran recesión venía aumentado más el PIB mundial que el volumen del comercio internacional, lo que nos enfrentaba con un mercado externo menos dinámico.

Pero, por algo el FMI puso entre signos de interrogación el título de su Panorama Económico Mundial de abril recién pasado.

Ciertamente alientan resultados como una mejor ejecutoria esperada para EE.UU. y Europa, que Brasil y Rusia no sigan decreciendo su producción, que China se haya estabilizado con un crecimiento de un poquito más del 6,5% y que la mayoría de los otros países se aceleren otro poquito, y el volumen de comercio crezca.

También dan optimismo el aumento en la inversión en edificios y equipos de los negocios que se inicia en el último trimestre de 2016 en EE.UU., la fuerte demanda mundial de semiconductores, la tasa de desempleo más baja en los últimos diez años, las posibles expansión de la inversión en infraestructura y reducción de impuestos, el alza en las bolsas de valores que señala el positivismo de los “animal spirits” (los instintos emotivos) de los inversionistas.

Pero a la par hay amenazas importantes.

Las hay económicas y las hay políticas.

Entre las amenazas económicas a una aceleración duradera, la más importante —a mi modo de ver— es el poco aumento de la productividad en los países desarrollados, que apunta a un crecimiento mucho menor en el presente y el futuro de esas economías. Sabemos que se discute si este es un cambio que durará mucho o si será transitorio. (ver El estancamiento de las economías desarrolladas y Costa Rica en www.rodriguez.cr . Pero sabemos que nos afecta ahora.

Otras amenazas económicas son el alto nivel de las deudas públicas de esos países, el gran volumen acumulado de sus políticas monetarias expansivas, la caída en la tasa de crecimiento de la población económicamente activa, un posible crecimiento de los precios de materias primas y el recuerdo de las falsas expectativas de que un crecimiento más acelerado se había ya alcanzado en 2010, 2013 y 2015.

Las amenazas políticas son las actitudes anticomercio y antiglobalización de la administración del presidente Trump y su posible réplica en países europeos. Claro que esta última amenaza muy menguada con la elección del presidente Macron.

Mi lectura de esos datos es que enfrentaremos en los próximos años una economía mundial en crecimiento, pero sin aceleración. La producción mundial crecerá moderadamente, sin alcanzar los niveles previos a la gran recesión. Para acelerar el crecimiento en Costa Rica precisamos de reformas estructurales. No nos saldrá gratis el almuerzo.