Vladimir de la Cruz

Vladimir de la Cruz

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Miércoles 10 Mayo, 2017

Pizarrón

La doble moral de EE.UU. y su falso discurso en defensa de los valores humanos y del Orden Mundial

Estados Unidos en su papel de gendarme internacional, con su nueva política del Gran Garrote y su Diplomacia de las Cañoneras, se abandera frecuentemente, en su discurso oficial, especialmente el de sus presidentes, de defensor de los Derechos Humanos, critica a países donde desde la perspectiva de Estados Unidos no se practican o se violan los Derechos Humanos y cuestiona gobiernos por su organización institucional política, y en nombre de la Democracia y sus valores se presenta como el adalid principal de los Derechos Humanos, las libertades y de la Democracia política.

Estados Unidos en muchos casos pretende dar lecciones de Derechos Humanos y de cumplimiento de tratados y convenios internacionales, sin que ellos los tengan firmados, ratificados y los cumplan.

En muchas materias se han ido realizando acuerdos internacionales que se plasman en convenios o tratados.

Estos tratados y convenios hacen descansar las relaciones entre los países y pueblos en instrumentos jurídicos reconocidos internacionalmente, promovidos por organismos internacionales como las Naciones Unidas, y sus instituciones mundiales, como la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la FAO, la UNICEF, la Comisión de Energía Atómica, entre otras, y la Organización de Estados Americanos, la Secretaría de Integración Centroamericana, por citar algunos.

Así, estos tratados y convenios regulan aspectos relacionados con la mujer, los niños, el medio ambiente, el desarme, los Derechos Humanos, el trabajo y otros temas o materias.

Los países que reconocen estos tratados y convenios deben firmarlos y ratificarlos. Si no los ratifican no los cumplen ni están obligados a cumplirlos, acatarlos y someterse a ellos en todos sus extremos. Si los firman reconocen los convenios o tratados sin comprometerse legalmente a acatarlos, lo que sucede hasta su ratificación. Si los ratifican se someten a ellos en todo lo que indican.

Estados Unidos en muchos de estos campos de las relaciones internacionales, reguladas por convenios o tratados, tiene una doble moral. Se comporta como gran defensor, gran abanderado de estos campos o materias, sin someterse internacionalmente a las obligaciones que emanan de sus tratados y convenios.

Cuando se discuten estos tratados y convenios, que afectan los intereses o políticas internas de Estados Unidos, actúa en los organismos internacionales obstaculizando hasta donde pueda su elaboración, la firma y ratificación de países, con el objetivo de quedar al margen de esta normativa internacional o de debilitarlos en la fuerza internacional que tienen, que los pueden afectar internamente.

Estados Unidos no ha firmado o ratificado muchos de estos convenios o tratados, que son de gran importancia internacional.

Costa Rica tiene más convenios y tratados de esta naturaleza ratificados que Estados Unidos.

Como país, Estados Unidos, en el campo de los Derechos Humanos, del niño y de la mujer, no ha ratificado los convenios más importantes a nivel internacional y mundial, de manera que no está obligado a cumplirlos, ni a someterse a ellos. Entre los siguientes convenios que no tiene ratificados están:

1.- La Convención sobre los Derechos del Niño. De los países de la ONU solo Estados Unidos y Somalia no lo han ratificado. Este un tratado que protege a todos los menores de 18 años, desde la protección de cualquier forma de violencia hasta el respeto de sus opiniones, incluyendo la libertad religiosa y el acceso a la información.

2.- El Protocolo Facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño, relativo a la participación en los conflictos armados.

3.- El Protocolo Facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño, relativo a la venta de niños, la prostitución infantil y la utilización de niños en la pornografía.

4.- El Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales.

5.- El Segundo Protocolo Facultativo del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, destinado a abolir la pena de muerte. Este ni siquiera lo ha firmado.

6.- La Convención Internacional sobre la Represión y el Castigo del Crimen de Apartheid. Este ni siquiera lo ha firmado.

7.- Estados Unidos no ha ratificado la Convención sobre eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer. Afganistán tampoco lo ha firmado.

8.- Tampoco ha ratificado Estados Unidos la Convención sobre el consentimiento para el matrimonio, la edad mínima para contraer matrimonios y el registro de los matrimonios.

9.- Estados Unidos no ha firmado el Convenio para la Represión de la trata de personas y de la explotación de la prostitución ajena.
En materia de trabajo y de economía, de los convenios de la Organización Internacional del Trabajo, de la ONU, Estados Unidos solo ha ratificado dos.

Entre los tratados en materia laboral que no ha ratificado Estados Unidos están los siguientes: los Convenios de la libertad sindical, de la protección del derecho de sindicación y de negociación colectiva, el de la edad mínima de admisión al empleo.

De los casi 200 convenios de la Organización Internacional del Trabajo Estados Unidos solo ha firmado 14.

En materia de Justicia, Estados Unidos declaró, el 7 de octubre de 1985, no acatar las decisiones de la Corte Internacional de Justicia, que tiene sede en La Haya, Holanda, desde 1945, que es un tribunal que sirve para resolver conflictos entre Estados, como resolvimos recientemente con Nicaragua, las controversias del límite norte.

Igualmente Estados Unidos suspendió su adhesión a la Declaración por la que se reconoce obligatoria la jurisdicción de la Corte Internacional de Justicia.

Tampoco reconoce Estados Unidos el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, que es el tribunal internacional de más alto rango, para enjuiciar personas por crímenes de guerra, como el genocidio, los llamados crímenes de lesa humanidad. Desde el 6 de mayo de 2002 Estados Unidos declaró que no estaba obligado a este Tratado porque este Tribunal podría enjuiciar a ciudadanos estadounidenses por cargos que consideraban “frívolos”.

Es obvio que con la participación en las guerras prefabricadas y fabricadas intencionalmente que realizan, y en los actos vandálicos de intervenir países y bombardearlos a su antojo, se pueden cometer muchos actos militares que son sujetos de persecución de esta Corte, y que quizá la inmensa mayoría de los oficiales de su ejército estén comprometidos con prácticas que violan todos los derechos humanos y la integridad de los prisioneros.

En el gobierno de Barack Obama se aprobó un nuevo Manual de Torturas del Ejército de Estados Unidos. Recientemente, en el barco que recorre las costas en su lucha contra el narcocomercio, capturaron varias personas que afirmaron haber sido torturadas en este barco, que colabora con el gobierno y las autoridades costarricenses.

¿Había en ese barco policías costarricenses entrenándose en la lucha contra el narco y, de paso, entrenándose en torturas, como enseñaron, en el pasado, a muchos policías y agentes del orden nacional, en academias e institutos de preparación militar y policial, donde les envían y siguen enviando? ¿O la enseñanza de las torturas las trasladaron a las escuelas policiales del país, con oficiales extranjeros que vienen a ese efecto?

Tampoco Estados Unidos ha firmado la Convención sobre la imprescriptibilidad de los crímenes de guerra y de los crímenes de lesa humanidad. Si en Estados Unidos la comisión de delitos no prescribe. ¿Por qué no firma y ratifica este Tratado? Es obvio, porque se podría perseguir a sus militares comprometidos en estos crímenes, eternamente, hasta capturarlos y someterlos a tribunales de justicia internacional para su merecido castigo.

Y, tampoco, Estados Unidos ha ratificado la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional, y es obvio que así sea porque Estados Unidos, en sus diversas agencias, y especialmente con la CIA, alimenta, apoya, y hasta ha entrenado, personas de estas organizaciones transnacionales de la delincuencia organizada.

En cuanto a Desarme y Guerras, Estados Unidos no ha ratificado el Tratado de prohibición completa de los ensayos nucleares. Con este Tratado se prohíben todas las formas de ensayo de armas nucleares.

Este es un Tratado que no ha entrado en vigencia internacional porque se necesita que lo ratifiquen 44 países que tengan instalaciones de armas nucleares. Ha sido ratificado por casi 100 países de los 193 de la ONU, y por poco más de 30 de los 44 que tienen instalaciones de armas nucleares.

Como Estados Unidos no lo firma puede hacer los ensayos nucleares que quiera, pero denuncia, persigue, bloquea y ataca a países, generalmente pequeños, o más pequeños que ellos, que hacen ensayos nucleares.

Tampoco Estados Unidos ha firmado la Convención sobre la Prohibición del empleo, almacenamiento, producción y transferencia de minas antipersonal y sobre su destrucción. Es natural que así sea porque Estados Unidos es un gran productor de estas minas, que se las vende a quien se las compre, y porque participa en un gran cantidad de escenarios bélicos donde se usan. Junto a Estados Unidos, Corea del Norte, Irán e Irak se oponen a esta Convención. Estados Unidos no solo no lo ha ratificado sino que se ha opuesto a este tratado de destrucción de minas.

Tampoco Estados Unidos ha firmado la Convención Internacional contra el reclutamiento, la utilización, la financiación y el entrenamiento de mercenarios.

Los mercenarios son soldados o tropas que sirven a países extranjeros o a ejércitos.

Estados Unidos ha venido contratando mercenarios, en sus ejércitos, desde las guerras en Centroamérica, bajo el gobierno de Reagan, hasta la invasión en Irak y las guerras de Golfo y Oriente Medio, o para que paralelamente, con sus ejércitos realice tareas militares en situaciones, o zonas geográficas, de alto nivel de confrontación militar personal. Estos mercenarios son verdaderos asesinos profesionales que actúan con uniformes del ejército de Estados Unidos, y quienes de igual manera los contraten.

El negocio de las guerras, el de estarlas montando y realizando, ha desarrollado a los mercenarios no como un mercado negro de contratación, sino como un gran negocio para la misma guerra.

Tampoco Estados Unidos ha ratificado el Convenio internacional para la represión de los atentados terroristas cometidos con bombas. Es obvio que persigue y condena a los terroristas que realicen esos actos en suelo norteamericano, pero no ratifican este Tratado porque Estados Unidos entrena, alimenta y usa terroristas para realizar atentados con bombas allí donde considere necesario a sus intereses políticos y militares.

Del mismo modo Estados Unidos no ha ratificado tampoco el Convenio internacional para la represión de la financiación del terrorismo, porque Estados Unidos financia terroristas y grupos de terroristas.

Y, en materia de medio ambiente, Estados Unidos que es uno de los países de mayor producción de gases de efecto invernadero, de contaminantes orgánicos persistentes, de sustancias químicas nocivas para los seres humanos, y el medio ambiente, no ha firmado el Protocolo de Kioto, que resulta del Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, ni el Convenio de Estocolmo sobre estos contaminantes.

Estados Unidos tampoco ha firmado los Estatutos del Centro Internacional de Ingeniería Genética y Biotecnología.
Tampoco Estados Unidos ha ratificado el Convenio de Basilea, que regula el control de los movimientos transfronterizos de los desechos peligrosos y su eliminación y, tampoco, el de la protección y utilización de cursos de agua transfronterizos y lagos internacionales, el del derecho del mar.

Con este historial de no someterse a estos convenios y tratados internacionales, ¿cómo creer en el discurso oficial de los presidentes de Estados Unidos? ¿Cómo creer que sus acciones militares de agresión a países y pueblos, de bombardear países y pueblos, de intervenir militarmente donde lo justifiquen, responde verdaderamente a acciones que defienden los Derechos Humanos, la justicia social, la paz y la democracia?

Estados Unidos no es miembro de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, ni ha ratificado la Convención Americana de Derechos Humanos. De esta Corte Venezuela se retiró en 2012.

Mientras Estados Unidos no ratifique estos convenios y tratados actuará al margen y en contra de las relaciones internacionales que propician la paz, el desarrollo, la mejor convivencia humana, el progreso.

Mientras Estados Unidos no ratifique estos tratados, y se someta a su jurisdicción y alcances, podrá actuar como gendarme internacional, como lo ha hecho, pero no tiene ninguna razón moral para que se crea que lo hace en nombre de todos los pueblos, de la democracia como sistema político o en defensa de los derechos humanos y la libertad, y la autodeterminación de los pueblos.

Con el presidente Trump al frente de Estados Unidos ya se están manifestando la acciones militaristas, guerreristas, genocidas de sus Fuerzas Armadas, con sus mercenarios, en Siria, Afganistán y en Corea del Norte.

El escenario de las guerras es el de los grandes negocios de la industria militar y financiera norteamericana, de su complejo militar industrial, pero también de los negocios ampliados del presidente Trump.

En América Latina desde que cayeron las dictaduras, tiranías, y gobiernos autocráticos a finales de la década de 1980, se venden más armas que cuando los militares gobernaban.

La lucha por la paz y el desarme mundial hoy están en el orden del día.