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Viernes, 18 de octubre de 2019



COLUMNISTAS


La carretera a San Ramón; una fábula política

Carlos Denton [email protected] | Miércoles 06 marzo, 2019


Otto Von Bismarck decía que “la política es el arte de lo posible.” Quiso decir que todas las distintas partes tenían que aceptar menos de lo que realmente querían, pero al final “algo se hacía.” Esta regla esbozada por el líder alemán rige en casi todo el mundo democrático excepto Costa Rica; pareciera que aquí nadie quiere ceder y el resultado es manos vacías y victorias pírricas para los que adversan. La carretera a San Ramón, una ciudad a 59 kilómetros de la capital es uno de los ejemplos más increíbles.

El contrato en 2013 para construir la carretera ya era controversial porque el Partido Acción Ciudadana PAC está ideológicamente en contra de concesiones en general. Cuando se anuncia que se había firmado con el concesionario, se avisó al público que sería una carretera de ocho carriles de la Sabana hasta el Juan Santamaría, de seis carriles hasta Manolo’s y cuatro carriles el resto de la distancia. En contraste a la vía actual, una de las más peligrosas en Centroamérica por la falta de espaldón, la nueva tendría espaldón, ramales, puentes peatonales y otros adelantos. El costo al usuario en automóvil se estimaba en aproximadamente $2 en cada dirección.

Apareció un grupo en San Ramón auto denominado el “Foro del Occidente” que anunció su oposición al contrato y rápidamente adquiere el apoyo del PAC, del Frente Amplio, y de los de siempre “no”; también de varias figuras políticas más sensatas como Johnny Araya, futuro candidato presidencial liberacionista. Varios medios se unieron al ladrado negativo y con Ottón Solís, máximo líder de todo lo que es estar “en contra,” anunciaron que la mejor solución era crear un “fideicomiso” y que fueran “ticos” los que hicieran la construcción. Hubo tanta presión, incluyendo una manifestación casi violenta en Alajuela que la presidente Chinchilla cedió y canceló la concesión pagando a la empresa $35 millones de indemnización.

Todo el mundo habló del fideicomiso incluyendo muchos “comunicadores” que en su vida habían sabido que es este instrumento financiero. Con el gobierno de Luis Guillermo Solís del PAC se lanzó uno y sorprendió a estos “sabios” del PAC que ningún banco, excepto el de Costa Rica, liderado por Mario Barrenechea, le quiso entrar al proyecto. Además, Solís y sus asesores tuvieron una idea “genial” y esta era de usar “cemento chino” en la construcción; el mismo banco aportó un crédito para importar este producto de una vez.

Como es sabido seis años después no hay carretera, no hay fideicomiso, el cemento chino ya no sirve y los líderes del Foro del Occidente “se hicieron humo” como reza el idioma costarricense. El Ministro de Obras Públicas cree que para el 2026 pudiera hacerse la carretera. El rumor es que ahora el peaje sería de $5 en cada dirección.

Los dos Solís andan agachados y los medios que lograron crear el clima anti-concesión “ya no hablan” de la carretera.

Hay muchas historias de este tipo en Costa Rica; esta es solo una.

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