Leiner Vargas

Leiner Vargas

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Martes 16 Mayo, 2017

Reflexiones

La Banca de Desarrollo

El acceso al crédito productivo, en condiciones razonables y a plazos adecuados, es quizás uno de los principales aportes que debe garantizar un sistema financiero moderno y eficiente. Dicho acceso es vital para que los proyectos de inversión de muchos empresarios jóvenes o de escaso capital, puedan volverse realidad y así, asegurar un retorno social en empleo, valor agregado y crecimiento económico del país. Por muchos hemos desaprovecho las oportunidades que la banca de fomento productivo, los fondos de capital de riesgo, el financiamiento a los emprendedores e innovadores y sobre todo, la inclusión financiera de las pequeñas y medianas empresas (pymes) permiten a través de un papel protagónico y eficiente del Estado en este campo de la Banca de Desarrollo. Los Bancos del Estado fueron llevados a una esfera competida en la Banca comercial que claramente dejó atrás su tradicional papel en dicha, generando una clara exclusión sectorial y regional, así como dejando atrás instrumentos novedosos para corregir las clásicas fallas del mercado y externalidades existentes en los sistemas financieros. Es por eso que con mucha satisfacción he visto cómo las reformas al Sistema de Banca para el Desarrollo (SBD) empiezan a cosechar pequeños pero significativos logros en este campo.

Es importante dejar claro que no se trata de prestar por prestar o de asignar recursos sin el debido estudio de los proyectos de inversión y de sus riesgos. Por el contrario, el retorno esperado de los recursos del SBD debe garantizarse y si bien, en algunos casos se justifica la tasa menor o la cobertura de riesgos mayor, las inversiones deben ser rentables y permitir una recuperación de los recursos invertidos. Es por eso que la más significativa ventaja del SBD es ampliar la base y la cobertura de los agentes productivos —inclusión financiera— garantizando que más y mejores proyectos se vuelvan bancables dentro de nuestro sistema financiero. Al respecto, flaco favor le hace la ocurrencia de la Presidencia de la República de querer asignar las funciones y fondos del SBD al Banco Crédito Agrícola de Cartago (Bancrédito), pésima asesoría recibe el señor Presidente sobre este tema. Bancrédito debería fusionarse con otro banco o simplemente, cerrarse, para evitarle al país más angustias y pérdidas.

En el caminar de un proceso nuevo debemos tener pasos cautelosos pero firmes, por eso poco a poco el SBD ha venido creando las condiciones para favorecer la inclusión financiera en varios ámbitos. Si bien los requerimientos del país superan por muchas veces los recursos disponibles en el SBD, los procesos de maduración de los distintos instrumentos llevan tiempo y se requiere prudencia para evitar caer en el populismo, o volver a las viejas prácticas de prestar por prestar. Es por eso que entiendo que las nuevas reglamentaciones de los recursos de capital semilla y de emprendedurismo e innovación, requieren un diseño moderno, acorde con las fallas de mercado o externalidades del sistema financiero que pretende atender. Apretar el acelerador no siempre es la mejor forma de recorrer distancias largas, lubricar la máquina y garantizar que se tiene el suficiente combustible son necesarios, para evitar quedarse en el camino.

Como les decía hace un par de semanas, de las reformas urgentes que han pasado por el Congreso de la República en esta administración he de destacar los cambios a la ley del SBD, ya quisiéramos que otras reformas urgentes como la Ley de Aguas o las leyes para asegurar la sostenibilidad y equilibrio de las finanzas públicas también pudiesen pasar.

Sobre lo actuado he de destacar que el funcionamiento del SBD se afianza poco a poco y que los pasos dados empiezan a mostrar resultados importantes en sectores, regiones y actividades económicas, que por lo general habían quedado, excluidas o rezagadas en su acceso al crédito. Debemos confiar y defender ese tierno tejido del ecosistema financiero que se ha creado con el SBD y favorecer el espacio para que la política pública en materia financiera pueda ampliarse y consolidarse. Se vienen mejores tiempos para emprendedores, para innovadores y sobre todo, para las pymes en sectores y regiones donde el acceso al crédito y al sistema financiero habían sido muy limitados. Cómo lo dice la evaluación hecha por el Estado de la Nación, existen muchas oportunidades de mejora, pero el camino recorrido ha sido un paso al frente, firme e innovador.

Dr. Leiner Vargas Alfaro
www.leinervargas.com