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Martes, 15 de octubre de 2019



COLUMNISTAS


¡Justicia social! ¡Equidad! ¡Empleo!

Emilio Bruce [email protected] | Viernes 05 abril, 2019


Sinceramente


Costa Rica y su clase política confundieron groseramente la justicia social con la creación de privilegios de grupo. A los grupos de interés, a los grupos de presión y sindicales que se hacían presentes y reclamaban derechos o se oponían al gobierno de turno la clase gobernante les llenó la boca de dinero y de señalados privilegios que todos ustedes conocen y que no mencionaré. Basta decir que pensiones, grandes salarios y prestaciones crecidas estaban dentro de ellos. Les taparon la boca con billetes.

Los Capitanes y los Reyes han pasado…los grandes líderes y generadores de ideas de la Costa Rica de ayer se han ido esfumando a fuerza de haber vivido largos años y algunos de ellos vivos también se han ido apagando ante la campaña siniestra para despedazar su liderazgo democrático legítimo. Sin generadores de ideas y con tan solo personajes generadores de sobornos para los grupos gritones, la sociedad ha vuelto a desarrollar lo impensable, como son enormes brechas sociales, de ingreso, insondables diferencias en las oportunidades, enormes tugurios y carencias de educación pertinente, que han tornado insostenible de más en más el panorama de nuestra república en el mediano y largo plazo.

Un país con un 12% de desempleo abierto, con subempleo impresionante, con la juventud sin horizonte, es un navío que a toda marcha se dirige hacia un carámbano con la orquesta sonando ruidosamente. Mientras hablamos de derechos a las minorías sexuales no se atiende el desempleo con todo rigor. Mientras se habla del aborto y de “saquen sus rosarios de nuestros ovarios”, nadie se percata de la crisis de vivienda popular, de los tugurios infames que conviven con nosotros, de los indigentes tirados en las aceras. Presenciamos un linchamiento mediático de día por medio, pero nadie habla y empuja los conceptos de la educación pertinente para el futuro empleo. Estamos focalizados en lo accesorio y en lo que aún siendo importante puede tener una prioridad de segunda línea. Nos estamos distrayendo y perdiendo tiempo precioso. Hemos dejado de buscar con entereza la reactivación económica, la generación de más y más empleo. Hemos dejado de perseguir la equidad y la justicia social. Por difícil hemos dejado de buscar construir un país mejor para todos y una sociedad inclusiva.

El país debe arremeter contra la injusticia social a partir de la falta de empleo. Costa Rica no puede permitirse el lujo de mantener a un 22% de sus pobladores en estado de pobreza y de miseria. ¿Cuál es el país que deseamos construir? ¿Qué sociedad debemos perseguir para que la tengamos pronto y con seguridad?

Salarios de 22 millones en alguna institución educativa, salarios en Recope de dimensiones colosales, convenciones colectivas de país petrolero, prestaciones, salarios y pensiones abultadas en los bancos del estado no son el reflejo de la justicia social, sino el resultado de llenarles la boca a quienes han protestado tienen músculo político o son argollas constituidas por los partidos que nos han gobernado. Todos estos privilegios y granjerías convenientes a quienes los reciben son groseramente insultantes a quienes carecen de trabajo, casa, pensión o atención médica. Todos ellos son un insulto a la pobreza. Todos ellos son un agravio a quienes les pagamos esos salarios con empresas que apenas salen a flote y centenares de MYPIMES que el año pasado cerraron. Costa Rica debe buscar afanosamente la equidad. Estamos siendo indiferentes con la vida de miles de costarricenses en la miseria y que podrían desembocar en violencia ante su desesperada situación.

El país debe de poner un fin a ese desequilibrio y crear las condiciones apropiadas para el crecimiento económico, la generación de empleo, las soluciones de viviendas populares y la reforma a la educación que permita la que se necesita para poder ser útil y trabajar, llevando el sustento a la casa y la visión de futuro a la familia. El tiempo se acaba. Si la violencia social da inicio, las soluciones serán mucho más complejas y difíciles de alcanzar. ¡Se nos pueden ir la vida, la paz, la democracia y seguimos distraídos en asuntos de menor trascendencia social!

Ya fue suficiente. Ya ha sido demasiado. Basta, no más. Hay que acabar con la injusticia de tener grupos de presión y sindicales llenos de plata y grupos enormes de personas en la miseria.









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