Macarena Barahona

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Sábado 17 Enero, 2009

Cantera
Justicia para el pueblo salvadoreño

Macarena Barahona


La Asociación Pro Derechos Humanos de España y el Centro para la Justicia y la Rendición de Cuentas de Estados Unidos, conjuntamente con familiares de las víctimas y después de infructuosas demandas en El Salvador, y transcurridos 19 años del terrible asesinato de los sacerdotes jesuitas en la Universidad Centroamericana Jose Simeón Cañas, lograron que las instituciones de la administración de justicia en España, acojan la querella para investigar a los acusados militares y al ex presidente Alfredo Cristiani.
En noviembre de 1989, terminaba mis estudios de doctorado en la Universidad Complutense cuando las noticias informaron de este terrible homicidio. Habían pasado ya varios años de la algidez de la guerrilla y de las terribles operaciones represivas del Ejército salvadoreño contra las poblaciones civiles y del inescrupuloso apoyo de Estados Unidos, de la mano de Ronald Reagan, hacia las organizaciones de ultraderecha que bajo las directrices del Ejército cometieron tanta represión, tortura, desaparecidos y muertos.


La búsqueda de la paz civil y de un sistema democrático honesto en la República de El Salvador ha costado miles de victimas, sangre y sacrificio. A finales de 1989, estas nuevas víctimas de la impunidad y el salvajismo del ejército y sus comandos paramilitares, fueron las dolorosas voces de que aún faltaba que recorrer en ese camino de muertos hacia una vida democrática para este pueblo.
Mientras, en Europa se observaba la caída del Muro de Berlín y veíamos a los alemanes abrazarse con júbilo. Otros, esperanzados por la extensión imparable del sistema capitalista ante una crisis política de Europa del Este y de la antigua Unión Soviética. En Centroamérica, en nuestro pequeño hermano centroamericano, amado por sus poetas, se asesinaba a sacerdotes españoles, que dedicados a su Universidad y apoyar a niños huérfanos y raptados de sus padres, morían en esa madrugada a manos de los famosos escuadrones de la muerte.
Casi 20 años después, es la justicia española la que dará curso a las investigaciones. Las instituciones judiciales salvadoreñas no lo han hecho, y este asesinato y su impunidad tal vez logren llegar a algo de justicia, señalando culpables . Cómo se construye una democracia honesta con tanto muerto y tanta impunidad.
El pueblo salvadoreño, que en breves días irá a elecciones, se merece buenos gobernantes, pero también se merece una justicia imparcial para los asesinos de sus hijos, y uno de sus mas valientes y queridos, el también asesinado Monseñor Romero, aún espera santamente que los culpables de su asesinato sean llevados a la justicia.
El Salvador verá algún día repartir su riqueza, verá algún día enterrar dignamente a sus héroes populares y será gobernada y respetada por salvadoreños honestos.