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La realidad que vivimos en la agenda de este país hoy en día, nos llevaría a mencionar aspectos de índole político, social, económico, religioso y de etnia, entre otros. No pretendo hacer de este intercambio de ideas, un momento donde se parcialice sobre alguna posición o deseo a manifestar, pero si, es un llamado a que cada persona que pueda interpretar estas líneas, realmente reconsidere su posición hacia el progreso de la sociedad costarricense.

El compartir constante con las poblaciones más jóvenes del país, me hace pensar en que estamos careciendo de una manifestación clara de lo que somos y cómo lo transmitimos, puesto que la volatilidad de lo que vivimos o pensamos no nos permite ahondar en el mensaje implícito dentro de cada acción o hecho del cual podamos seguir construyendo nuestra identidad.

Si le consultamos a un joven inmerso o tratando de hacerlo, en el mercado laboral costarricense, porque se manejan cifras del 23% de desempleo en sus semejantes generacionales, tendremos dos posibles respuestas, la primera, que las empresas hoy en día piden experiencia que no se genera en las aulas, la segunda, que cuando deseamos emprender con nuestra profesión o modelo de negocio son más recurrentes los no que las palabras de impulso.

Por lo tanto, ante el “bomabardeo” de información, gustos, pensamientos, orientaciones; o póngale el concepto que se adecúe a su realidad, que vivimos como generación, ¿qué estamos haciendo por construir una identidad social, un pensamiento crítico y de autoanálisis para hacer de nuestro presente un mejor mañana?

La identidad del talento joven empieza por empoderarse de lo que es y puede proyectar, empieza por anunciar y denunciar lo que piensa y empieza por darle un poco de vivacidad a los temas que nos rodean, con esa “rebeldía” que distingue la sangre joven y que desea cambiar todo a su antojo, esa identidad nunca termina de construirse porque es con base en ella que se forja la de las generaciones venideras; por lo tanto, vivimos y vendrán épocas donde todo lo que creíamos se pone en duda, donde todo lo que proyectamos será debatible y donde lo que somos tendrá el reto de asentarse.

La clave está en buscar lo que nos motive a crear una línea de pensamiento propio, que sea capaz de compartirse hacia la construcción de una sociedad estable, donde seamos agentes de cambio positivos sin descuidar el valor de lo ya creado a partir del blanco, azul y rojo.

Para conocer más contenido sobre el manejo e impulso del talento joven pueden visitar mis redes sociales en Facebook Bernal Fonseca e instagram bernal_fonseca.

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