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Jueves 28 Febrero, 2013

El desencanto y el enojo de los italianos con su clase dirigente se manifestó en el aumento del abstencionismo


Italia al borde del abismo

Con un panorama de profunda crisis —más de 8 millones de pobres, el 14% de la población; y un desempleo mayor al 11%, el 36,6% en menores de 25 años— Italia fue a las urnas el 24 y 25 de febrero para renovar su Parlamento y escoger el líder de su próximo gobierno.

El resultado de ese proceso electoral no puede ser más desalentador, ya que deja las cosas peor de lo que estaban, agravando la precaria gobernabilidad de ese país y poniéndolo al borde del abismo. Con la nueva integración del Parlamento, fundamentalmente del Senado, será prácticamente imposible lograr una mayoría para la formación del gobierno, al punto de que algunos dirigentes ya hablan de la posibilidad de convocar a nuevas elecciones.
El desencanto y el enojo de los italianos con su clase dirigente se manifestó en el aumento del abstencionismo, más del 5% con relación a los comicios anteriores, y en el clamoroso éxito del Movimiento Cinco Estrellas, M5S, del actor y cómico de 63 años Giusseppe “Beppe” Grillo, líder de la antipolítica, en cuyas listas de candidatos, los que fueron escogidos a través de Internet, no había ningún político de profesión.

 

Grillo obtuvo un poco más del 25%, porcentaje similar al alcanzado por el Partido Democrático, PD, de centro-izquierda liderado por Pierluigi Bersani, claro favorito hasta hace dos semanas, y por encima del Pueblo de la Libertad, Pdl, de centro-derecha conducido por Silvio Berlusconi. Las coaliciones lideradas por estos dos últimos lograron cerca del 30% cada una, insuficientes para dirigir un gobierno. El apoyo obtenido por el actual presidente del Consejo de Ministros, el tecnócrata Mario Monti, estuvo muy por debajo de las expectativas y no será un factor que aporte sustantivamente al proceso de formación de un nuevo gobierno.
El repunte logrado por Berlusconi en las últimas semanas, confirmado por los datos de la elección, es otro hecho sorprendente y relevante, ya que a este singular y pintoresco dirigente se le atribuye, como presidente del gobierno de 2008 a 2011, una pésima gestión de la crisis y la culpabilidad de los efectos negativos que en el campo económico y social ha debido enfrentar Italia en los últimos años.
Además, su imagen se había deteriorado como consecuencia de los escándalos de corrupción y de incitación a la prostitución de menores en los que se vio involucrado judicialmente. No cabe duda que su poder económico y la propiedad de importantes medios de comunicación tienen una fuerte influencia en el campo político, a todas luces indeseada, ya que produce distorsiones inconvenientes para una expresión verdaderamente libre y democrática.
Igualmente indeseado e inconveniente es valerse del discurso de la antipolítica para acceder y usufructuar de ella, como lo hace irresponsablemente Beppe Grillo. No se vale, ni es ético, criticar y desvalorizar la actividad política para obtener, al fin y al cabo, poder político.
Considerando el alto grado de politización y madurez del electorado italiano, el peligroso apoyo expresado en las urnas al populismo de Grillo y de Berlusconi, solo puede entenderse por la difícil situación, la desesperanza y el desánimo que padecen en la actualidad.
Esperamos que este desahogo, este acto de protesta, que al final de cuentas se tradujo en un premio al populismo, no le depare males mayores a ese país.
 

LUIS PARÍS CHAVERRI
Exembajador ante la Santa Sede