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Inversiones impulsan el desarrollo

Una mayor participación de la población propicia democratización del capital y crecimiento económico

Los productos que crea el mercado financiero para generar riqueza son mejor aprovechados por las personas con recursos, algunos de los cuales cuentan con amplio conocimiento de temas bursátiles y económicos, o bien, pueden pagar una asesoría personalizada.
Pero, desde hace varios años, la Superintendencia de Valores (SUGEVAL) intenta que los instrumentos de ahorro sean cada vez más accesibles a toda la ciudadanía para mejorar la condición de la sociedad.
De la misma manera, el uso de vehículos financieros como los fondos de inversión posibilitan una mayor democratización del capital, porque los títulos que antes solo podían comprar personas muy adineradas, puedan ser parte de carteras en las que hay inversionistas de menor poder adquisitivo.
El interés por democratizar los fondos motivó el surgimiento de nuevos productos que permiten el ingreso al fondo con una participación inicial menor, con tal de permitir que cualquier ciudadano pueda impulsar el desarrollo y mejorar su nivel de ingresos.
Si se lograran canalizar todos estos recursos a fondos de largo plazo, propiciarían también un desarrollo del mercado porque los recursos en que invierten se dedicarían a actividades que con el pasar del tiempo podrían dar mejores rentabilidades.
Por ejemplo, podrían invertir en proyectos de energía o en edificios, cuya construcción y desarrollo no se da en meses sino que toma varios años. Los recursos estarían estacionados por mucho más tiempo, pero el premio sería una rentabilidad más alta como compensación.

Beneficio para el inversionista

En el caso del ahorrante común, visto como inversionista, el tomar previsiones y destinar un porcentaje de sus ingresos a la inversión le garantiza la seguridad futura, le permite planear mediante objetivos y mejorar su poder adquisitivo.
En países desarrollados como Estados Unidos o España, las personas comunes conocen del mercado bursátil y participan de él. En nuestro país, el nivel de participación es muy bajo por desconocimiento, además los intereses no son tan atractivos por la falta de inversionistas que demanden más del mercado.
Si un porcentaje importante de personas buscara estas líneas de inversión, las sociedades administradoras de fondos de inversión, los puestos de bolsa y las mismas operadoras de pensiones tendrían más capacidad para invertir en el mercado financiero y en obra.
Un ejemplo es Chile, que tiene un mercado mucho más maduro que el nuestro. En su caso, el dinero de las pensiones se invierte en el desarrollo de obra pública y de esa forma se pone a trabajar el dinero de los ahorrantes y se genera bienestar; todo bajo normas estrictas que velan por la seguridad de los recursos invertidos.
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