Humberto Pacheco

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Martes 22 Abril, 2008

Trotando mundos
Inversiones Eclesiásticas y Recope

Humberto Pacheco

Es impresionante lo fuerte con que se lanzaron algunos periodistas contra la Iglesia Católica de Costa Rica por la forma como maneja los activos que necesita para desarrollar su labor. Como lo hace cualquier otra organización activa, no alcanzo a ver cual es el problema de que invierta sus dineros a través de una entidad seria como la que escogió, para conservar su valor.
Entre lo poco que producen hoy día las inversiones pasivas y la velocidad con que pierde valor el dinero, sí yo fuera un contribuyente, consideraría temerario e irresponsable que la Iglesia no usara un criterio juicioso para preservar los bienes que le donan sus feligreses.
Sí alguien dentro del grupo de hombres (repito hombres- no santos) que maneja la cúpula administrativa hizo algo ilegal, pues que lo investiguen y lo sancionen. Pero hacer el escándalo que han hecho porque la Iglesia tiene una suma importante, pero irrisoria comparada con lo que se ha perdido a través de los años en “obras” del Gobierno de Costa Rica, sólo refleja el deseo de hacerse nombre haciendo pié de escándalo de una organización que tanto bien le ha hecho a la población de este país.
Es algo parecido al desproporcionado énfasis en la pederastia de unos pocos curas en Estados Unidos que algunos sectores de la prensa internacional han desplegado con motivo de la visita del Santo Padre a ese país, tan bien analizada por el Director de La República en su artículo de 18-04-08 “Papa, estrella de rock” (alguien debería enviarle una copia a Berlusconi). Vale aclarar que no nos encaja el moto de cachureco porque a duras penas practicamos la religión (lamentablemente), por lo que nuestra posición es objetiva.
En cambio, circula la noticia de que quieren seguir construyendo refinerías en Recope porque la actual no sirve, a pesar de que ya una vez le sacaron a los costarricenses cientos de millones de dólares para rejuvenecerla, tras lo que por segunda vez les sacaron otros cientos de millones de dólares porque los primeros no alcanzaron, y esos mismos periodistas no se preguntan adonde fueron a parar esa montaña de dinero. Tampoco parecen recordar el dique seco que como infame mausoleo está hundido en el Pacífico, ni les interesan los miles de huecos en las mal construidas carreteras ni mucha otra mal realizada obra de infraestructura. Rara combinación ésta.
De toda suerte, este nuevo “proyecto” trae una vez más al tapete que cualquiera que sea el costo que proyecte Recope para su refinería, se quedará cortísima. La última vez presupuestó ciento sesenta y cinco millones de dólares por un trabajo que costaba cuatrocientos veinticinco. Sería mucho más eficiente que, como hacen en los países desarrollados, dejáramos la inversión multimillonaria a toda empresa que desee explotar el negocio. El Gobierno, con su poder de imperio, les impondría las tasas, royalties y tributos pertinentes, haciendo un negocio redondo.
Cero endeudamiento millonario en infraestructura, cero planillas y cero perderse la plata como ya se perdió dos (ó más?) veces. Además, las compañías que asumieran el negocio competirían entre sí para brindarnos carburantes de verdadera calidad internacional, con el consiguiente beneficio para el medio ambiente y para el consumidor, aquel olvidado factor de esta ecuación.
Sí lo que preocupa son los desocupados, se puede imponer a las nuevas entidades- que de todos modos necesitarán operarios- que asuman algunos de esos contratos laborales, aunque sí admitimos que el asunto no se resolvería totalmente porque le hemos oído decir a expertos que Recope tiene diez veces el personal que necesita.
Y por supuesto, los que encuentren empleo en estas nuevas empresas no tendrán las gollerías que en Recope han disfrutado a través de los años.

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