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Miércoles, 14 de noviembre de 2018



EDITORIAL


Intereses estrangulan desarrollo portuario

| Lunes 11 julio, 2011




La modernización portuaria del Caribe se ahoga por la pugna de intereses de grupo que halan los hilos de esa madeja al no haber un proyecto país apoyado por amplia mayoría

Intereses estrangulan desarrollo portuario

La necesidad de modernizar el complejo portuario del Caribe ha desatado una pugna de intereses tan fuerte y compleja que se convierte en una especie de madeja con muchas hebras, las cuales todo el mundo busca halar hasta estrangularla sin lograr desenredarla.
El caso es una señal más de las dolencias que sufre el país en la actual coyuntura nacional, y con algunas excepciones mundial, en la que casi nada es producto de la voluntad de amplias mayorías sino conflictos generados por el choque de intereses diversos.
No hay un proyecto país que responda a una voluntad mayoritaria, lo cual contaría de antemano con apoyo de muchas esferas de la sociedad.
Los gobernantes asumen el poder a partir de una mayoría extraída de quienes ejercieron el derecho al voto, mientras crece el número de quienes se abstienen de hacerlo, decepcionados de la clase política en general, no importa de cuál partido.
En medio de esta realidad se suscitan situaciones como la que hoy retrasa la urgente modernización del complejo portuario del Caribe, entre otras.
Lo prueba el señalamiento que hizo sobre el tema este medio el viernes anterior bajo el título “Torre de Babel”, en el que se pone en blanco y negro lo que hay, con los diversos tonos de gris que lo matizan.
“El plan trazado por el gobierno divorcia a sectores afines y acopla a grupos que han sido históricamente incompatibles”, se dice en la publicación, en referencia a lo que quedó claro en el debate de ideas realizado en el Hotel Radisson por iniciativa de la Cámara de Exportadores de Costa Rica.
La situación debería poder resolverse, de todos modos, desplegando una capacidad de sentar a todos los sectores en una mesa donde saliera a flote la diversidad de intereses que rodean al tema del complejo portuario, a pesar de lo cual se lograra llegar a consenso.
Sin embargo, lograrlo requiere dos condiciones al menos, capaces de bajar la presión sobre los hilos que estrangulan la madeja para comenzar a soltarla:
1- Demostración con números y con total transparencia de los beneficios generales que tal o cual modelo elegido ofrecería al país (no solo a un grupo).
2- Demostración de una alta voluntad y eficiencia para controlar que ningún factor indeseado entre al juego y altere esa condición de beneficio general.
Parece que este y otros conflictos donde no hay acuerdo continúan porque ninguna de las dos condiciones antes mencionadas se ha cumplido hasta ahora.
Mientras tanto, la competitividad del país en servicios portuarios no mejora y la credibilidad en la clase política sigue bajando.