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Martes 19 Febrero, 2013

La Organización Panamericana de la Salud advirtió que las “terapias” de cambio de orientación sexual no tienen justificación médica y más bien amenazan el bienestar de personas


¿Interés o vergüenza pública?

En los próximos días se realizará el V Congreso Centroamericano de Bioética, organizado por La Asociación Costarricense para el Estudio y la Difusión de la Bioética, cuyos miembros abiertamente han expresado su oposición a que se apruebe el proyecto de sociedades de convivencia entre personas del mismo sexo y contra del proyecto para permitir la FIV.
Una de las charlas será impartida por el “Dr”. Jokin de Irala, un médico español quien tiene una prolífica serie de artículos en los que asegura que la homosexualidad es producto de una alteración mental y puede ser curada.
En sus videos, Sr. Irala asegura que la homosexualidad afecta la salud pública y cuestiona también a las familias que aceptan a sus hijos homosexuales, pues esto los impulsa a vivir de una manera permisiva en su vida adulta. Lo correcto, según él, es que los padres encaminen a sus hijos hacia comportamientos “normales”.
En su libro “Comprendiendo la homosexualidad”, que lleva el mismo nombre que una de las charlas que dará en congreso, cita: “Las personas con orientación homosexual son todavía víctimas de abusos por parte de algunos sectores. Sin embargo, no es menos cierto que algunos han instrumentalizado estos hechos lamentables para, en nombre de los derechos humanos, forzar la aceptación general de la ‘normalidad’ de su actividad homosexual. También se ha pretendido modificar leyes que nada tienen que ver con los derechos humanos como la equiparación de sus uniones con el matrimonio o la adopción de niños”. (P.p 14)
El hecho de que un discurso se disfrace de científico no lo hace más alejado de ser un discurso de odio y discriminación. Aunque en Costa Rica él puede venir y expresarse libremente, es inaceptable que el Gobierno y el Ministerio de Salud hayan declarado de interés público esta actividad, como se publicó recientemente en La Gaceta.
Si bien es cierto el proyecto de sociedades de convivencia no ha sido ni será prioridad en el gobierno actual, es una bofetada para la igualdad y los derechos humanos que se promueva la participación en un espacio que busca justificar la homofobia con argumentos aparentemente médicos.
La Organización Panamericana de la Salud advirtió que las “terapias” de cambio de orientación sexual no tienen justificación médica y más bien amenazan el bienestar de personas.
Aunque este acuerdo me parece indignante, estoy segura de que el tiempo perdido de este Gobierno en materia de equidad lo recuperaremos en el futuro. Con el tiempo, las nuevas generaciones tomarán el poder y algunas desigualdades serán cosa del pasado. Por ejemplo, hace tan solo 70 años, en Costa Rica las mujeres no podíamos votar y hoy ocupamos puestos importantes en empresas e instituciones.
Dentro de algunos años, las charlas sobre la cura de la homosexualidad serán tan obsoletas como cuando se discutía hace un siglo si las mujeres teníamos derecho al sufragio. Por el momento, en el presente, lo que nos toca a todos es levantar nuestra voz contra los prejuicios.

Shirley Malespín Bendaña
Comunicadora