Inteligencia artificial redefine la ciberseguridad: entre la defensa y la amenaza
La frontera entre innovación y riesgo se vuelve más difusa a medida que la IA gana autonomía
La inteligencia artificial (IA) ha irrumpido en prácticamente todas las industrias, transformando procesos, automatizando tareas y redefiniendo la manera en que las organizaciones operan.
Son pocos los sectores que permanecen al margen de esta revolución tecnológica, y el ámbito digital no es la excepción.
En este nuevo entorno, la ciberseguridad emerge como uno de los pilares fundamentales para proteger los sistemas y datos que sostienen la vida moderna.
Hoy, la IA no solo impulsa la eficiencia y la innovación, sino que también se ha convertido en un factor determinante dentro del campo de la protección digital: un aliado estratégico en la defensa y, al mismo tiempo, una posible amenaza cuando es empleada con fines maliciosos.
Así lo explicó Juan Marino, gerente regional de Ciberseguridad de Cisco Latinoamérica, en una entrevista con La República sobre los desafíos y oportunidades que plantea esta tecnología.
“La inteligencia artificial atraviesa todos los ámbitos, tanto del lado defensivo como del ofensivo. Por supuesto, existe la preocupación de que, en el ámbito ofensivo, se convierta en una herramienta que permita una gran capacidad de escala. Sin embargo, lo que se está observando no es necesariamente un aumento en la cantidad de ataques, sino ataques más efectivos, es decir, más dirigidos. Con la IA, los ciberataques son cada vez más difíciles de detectar, anticipar y contrarrestar”, dijo Marino.
Las herramientas impulsadas por inteligencia artificial pueden automatizar tareas de reconocimiento, identificar vulnerabilidades y diseñar ataques personalizados con una precisión nunca antes vista.
Sin embargo, Marino aclara que, del mismo modo en que la IA ha potenciado la ofensiva, también representa un avance sin precedentes para la defensa digital.
“En el ámbito defensivo, la inteligencia artificial también abre posibilidades espectaculares, ya que permite generar procesos de detección mucho más efectivos y brindar herramientas a los operadores de seguridad para que comprendan mejor lo que está ocurriendo. Esto es posible porque la inteligencia artificial traduce la información de una manera comprensible para las personas. Indefectiblemente, si hablamos de tendencias, la realidad es que la IA ya está transformando todo y continuará haciéndolo”, comentó.
En un entorno donde los ataques pueden ocurrir simultáneamente desde cualquier punto del planeta, la IA se convierte en una ventaja decisiva.
“La inteligencia artificial proyectada para 2027 anticipa que, en un par de años, estos agentes superarán ampliamente la capacidad humana, llegando a aprender por sí mismos y a operar de forma totalmente autónoma. Ahí se abre un escenario cuyo rumbo aún desconocemos, y que podría volverse muy peligroso para las empresas, ya que esos mismos sistemas de seguridad podrían revertirse y causar un daño considerable si se automatizan en exceso. En ese contexto, surge un concepto fundamental: el de alineación. La IA debe estar siempre alineada con los objetivos humanos”, señaló Marino.
Esta “alineación” a la que hace referencia el experto es una de las principales preocupaciones de la industria tecnológica global: cómo garantizar que las decisiones de las máquinas, especialmente en entornos críticos como la ciberseguridad, sigan respondiendo a los valores y objetivos definidos por las personas.
La ciberseguridad ya no puede entenderse como una simple práctica técnica o una medida opcional, en una era donde la vida cotidiana depende de sistemas interconectados.
“La ciberseguridad va totalmente de la mano con estos avances, porque todo esto nos está llevando a replantear qué entendemos realmente por ciberseguridad. Estamos acostumbrados a pensar que se trata simplemente de implementar ciertos controles para resguardar datos. Sin embargo, en el contexto actual, donde todo está hiperconectado y la vida misma depende de sistemas digitales, ya no se trata solo de proteger información, sino de resguardar la integridad de sistemas vitales”, concluyó Marino.
En un mundo cada vez más dependiente de la tecnología, la línea entre innovación y vulnerabilidad cobra una mayor relevancia en las organizaciones.