Alvaro Madrigal

Alvaro Madrigal

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Jueves 27 Noviembre, 2014

Quienes gusten de las intimidades de alcoba que se dan en la política también les sacarán el jugo a estos testimonios de Rolando


De cal y de arena

Instantáneas de un político

Quienes hemos seguido a Rolando Araya Monge sabemos que él, por temperamento, no es presente silencioso de los acontecimientos políticos que le son contemporáneos.
Su amplia cultura y larga hoja de acción política le acreditan para auscultar, diseccionar y enjuiciar el largo acontecer fáctico del que nos da cuenta en una amplia recopilación de encuentros, diálogos, reuniones, en un libro titulado “Testigo de Excepción”, una versión de hechos traídos al presente con esmero y en atractiva hilvanada.
Ahí traza su amplia hoja de ruta tanto en la política doméstica como en los predios de un mundo ancho y ajeno —muy distinto al de Ciro Alegría— a los que tuvo acceso por su representación del Partido Liberación Nacional en la Internacional Socialista.
Hay que leerlo para tener información de primera mano sobre acontecimientos que de un modo u otro definieron la realidad política nacional y externa.
Unos con particular relieve en la temática de la década de los 40, la guerra civil, los procesos reformadores de la Junta Fundadora, la formación del Partido Liberación Nacional y la expresión de este como movimiento político con la responsabilidad de gobernar.
Como diputado, como ministro y como secretario general del PLN deja constancia de su beligerante presencia y de su permanente vocación reformista. Reiteradamente se filtra la confesión de su frustración por el encallamiento social y político que vive el país, por la crisis de los partidos, por el secuestro de la democracia por los círculos del poder económico y por la dificultosa —mas no imposible— tarea que sería emprender su rescate.
Por algo es que Rolando recuerda la sentencia de José Figueres: “Aquí no se arregla nada mientras no lo arreglemos todo”. Algo así como una advertencia de que con paliativos no saldremos del atolladero. Si participaría en la lucha a tal efecto no es cuestión que destape en este libro.
Testigo de Excepción trae al presente de la memoria los protagonismos de relevantes figuras de la política internacional determinantes de una realidad con perfiles para todos los gustos.
También abunda en las intimidades de los juegos de poder que se dieron en Liberación Nacional (con cola hasta estos días). Las rivalidades entre las grandes figuras históricas y que en algunos casos adquieren connotaciones dramáticas como las que se dieron entre Daniel Oduber y Óscar Arias, los manipuleos de José Figueres haciendo uso de su indiscutible liderazgo y de su gran pragmatismo, las relaciones con dirigentes de otras tiendas, el capítulo de lo que denomina la entrega del partido a la oligarquía, los entretelones de la difícil relación con Nicaragua antes y después del sandinismo, las obscenas injerencias del Departamento de Estado y su efecto en la administración Monge Álvarez.
Quienes gusten de las intimidades de alcoba que se dan en la política también les sacarán el jugo a estos testimonios de Rolando.
 

Álvaro Madrigal