Inmortalizados
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Inmortalizados

¿Sabía usted sobre las reuniones que sostienen grandes personalidades los 365 días al año, las 24 horas, al aire libre, en el centro de San José?


Son citas inéditas que reúnen a miembros de la realeza española, conquistadores coloniales, políticos que han pasado a la historia nacional e internacional, incluso cantantes de fama mundial.
Los encuentros se llevan a cabo en tres escenarios: parque Morazán, parque España y el Paseo República de Argentina. Están rodeados por   construcciones históricas como la Casa Amarilla, el Edificio Metálico, Key Largo; que fuese la casa de los Lindo, importantes cafetaleros y socios de Minor Keith en la construcción del ferrocarril al Atlántico.
Además, en la década de 1890 estos sitios eran ocupados por los boyeros para descansar, después que dejaban el dulce que traían a la antigua Fábrica de Licores, hoy sede del Ministerio de Cultura.
Bautizado en homenaje a Francisco Morazán, jefe de Estado del país durante 1842 y caudillo de la Unión Centroamericana, el parque que lleva su nombre sirve de sala para que se reúnan él, junto con el expresidente de la República (1920-1924) Julio Acosta, el también expresidente (1974-1978) Daniel Oduber  y hasta el “padre de la Patria de Chile”, Bernardo O’Higgin; todos confabulados con el homenaje a Manuel González Zeledón (MAGON), quien deja plasmado en placa su eterno pensamiento “No importa que mi cuerpo duerma lejos del sacro suelo idolatrado; conmigo tu estarás, Patria querida, cual si durmiera en tu regazo amado”.
Los selváticos árboles del parque España, al lado del Morazán, reúne a la reina española Isabel la Católica y al conquistador, fundador de Cartago, Juan Vásquez de Coronado (1523-1565). Se les une el tres veces Presidente de la República y también Presidente de los tres poderes del Estado, don Ricardo Jiménez Oreamuno, gestor del Instituto Nacional de Seguros, el cual contempla inmóvil desde su sitio…para la eternidad.
Además, está entre ellos el probo ciudadano, impulsor de la educación social, don Tomás Soley Güell, con una placa en su honor.
Parecieran dialogar entre ellos. Destaca la imagen del Libertador venezolano Simón Bolívar, sosteniendo su espada, como si fuese la del rey inglés Arturo, aquella de Excálibur, pero la de él no tiene nada que envidiarle a la que usó el caudillo de los britanos; Bolívar la utilizó como héroe por Latinoamérica.
¿Se ha detenido usted ha contemplar y a escuchar tales eminencias? Son parte de la cultura y del nuestro país, forjadores de la República pacífica que hoy tenemos. Ciudadanos probos de quienes debemos retomar sus enseñanzas para una Costa Rica mejor.
Julio Acosta resume muy bien esta Costa Rica pacífica del siglo XX, él dice, desde el parque Morazán: “Las armas que el pueblo de Costa Rica puso en mis manos, ahí las dejo limpias de dolo y relucientes de honra. Jamás fueron esgrimidas para oprimir a un solo habitante de la República, y solo pido a Dios que así continúe…destinadas únicamente a cumplir la justicia y a garantizar la libertad”.
Esta paz costarricense dista de aquella del siglo XIX, en el que nuestro país fuese una potencia militar centroamericana, de acuerdo con el desaparecido historiador Rafael Obregón Loría.
A unos tímidos 100 metros del parque España, apadrinado por el edificio del INS y Casa Amarilla, se encuentra el Paseo República de Argentina. ¡Y allí está Gardel! Padre del tango argentino, Carlos Gardel, quien nos recuerda con su verso la nostalgia del barrio, dice: “Viejo barrio, perdoná si al evocarte se me pinta un lagrimón que al rodar en tu empedrao es un beso prolongado que te da mi corazón”.
Estas personalidades esperan por usted cada día, desean contarle cómo forjaron la Patria, propia y ajena; el canto y sus versos. Preste oídos, abra su alma, y cultive esa cultura heredada por los inmortalizados.

Carmen Juncos y Ricardo Sossa
Editores jefes

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