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Jueves 1 Junio, 2017

Infraestructura productiva necesita con urgencia inversión privada

La participación del sector privado en el desarrollo de una región es la solución más prometedora para lograr un efecto real sobre la vida de millones de personas que viven en extrema pobreza.

El sector privado sigue siendo la clave para el crecimiento y la riqueza con sus roles de empleador, inversor, fuente de financiamiento, motor de la competitividad y de la capacitación y el desarrollo de capital humano.

Este sector es el que genera la riqueza de un país, crea empleos y da la mayoría de oportunidades profesionales a la población. No es el Gobierno el que crea la riqueza, es el sector privado.

No obstante, un Gobierno responsable que de verdad quiera hacer crecer la economía de su país y mejorar las condiciones de vida de su gente, debe imperativamente tener buenas relaciones con la empresa privada y crear “las condiciones para un buen clima de negocios”.
Esto supone, un marco legal estable y bien estructurado, que respete las reglas del juego, y les dé a las empresas la seguridad pública y jurídica necesaria para contribuir con la creación de empleo y el crecimiento económico.

La iniciativa privada puede fungir como fuente de valiosa experiencia, ingeniosidad y capacidad que ayuda a encontrar soluciones, ya sea para necesidades educativas, sanitarias, problemas ambientales, o la oferta de bienes públicos.

Sin empresas no hay crecimiento, por lo tanto no hay desarrollo. Todo gobierno, de izquierda, centro o derecha, debe promover las inversiones privadas, ya que es el único camino hacia el desarrollo.

Al mismo tiempo, el sector privado encuentra cada vez más beneficios competitivos al adoptar un rol más activo y colaborador en el desarrollo. Estos beneficios incluyen reducción de riesgos, nuevas oportunidades de mercado y un mayor valor agregado.

Costa Rica debe mejorar su gestión en materia de atracción de inversión que cumpla con dos desafíos importantes: el primero es mantener e incrementar su atractivo como destino de la inversión en un entorno creciente de competencia mundial por las inversiones extranjeras.
El segundo, es crear las condiciones para que dicha inversión llegue en mayores números a más regiones del país y fortalecer su capacidad para retener dicha inversión.

El sector privado no debe verse solo como fuente de financiamiento sino como aliado del desarrollo, porque el gobierno receptor obtendrá ingresos fiscales que podrá utilizar para impulsar un mayor crecimiento económico mediante la inversión en infraestructura, salud o educación.

Por último, la política de inversión no consiste en privilegiar la inversión extranjera sobre la inversión nacional, sino en conectarlas a través de las cadenas globales de valor.

En este contexto la estrategia de política de inversión debe aprovechar las potencialidades del sector privado y buscar hacer posible su establecimiento, retención y encadenamiento al sector productivo local.

Luis Fernando Allen Forbes
Asociación Salvemos el Río Pacuare
Director ejecutivo