Pedro Oller

Pedro Oller

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Martes 25 Marzo, 2014

El liderazgo que ha demostrado Solís durante esta campaña electoral se enfrenta con los vacíos estructurales de un PAC que se presenta de forma apolítica


Información selectiva

Tras el fracaso del primer domingo de febrero por lograr que un candidato presidencial alcanzara el 40% de los votos válidamente emitidos, los retos para la segunda ronda son (a) entusiasmar, (b) informar y (c) generar confianza.
La determinación del aspirante Johnny Araya de abandonar la contienda electoral es un golpe cuyo impacto definitivo está por precisarse pero que en cualquier caso será de difícil o imposible reparación para los tres puntos mencionados.
Frente a ello, la decisión de Luis Guillermo Solís de seguir el curso de su campaña a pesar de encontrarse de repente con un entorno ajeno y confuso, no solo es encomiable sino también un valeroso acto de responsabilidad política.
Sin embargo, el liderazgo que ha demostrado Solís durante esta extendida campaña electoral se enfrenta con los vacíos estructurales de un PAC que se presenta de forma apolítica, que depende de una verticalidad personalista, dogmático y fundamentalista, en claro proceso de transición dirigencial que ha incluido la integración de sectores políticos tradicionales y marginados.
Por todo lo anterior, es que no se entendía la negativa del PAC de atender la invitación hecha por El Financiero para que Solís se refiriera a las 30 tareas que la administración Chinchilla Miranda identificó como esenciales para el próximo gobierno. Mucho menos, las declaraciones de “su periodista Carlos Alvarado (quien) dijo que no lo creía prudente, porque se exponía a que los sectores lo cuestionaran en un momento en que lo que busca son votantes. Además, la periodista Stephanie González aseguró que Solís no tenía tiempo para atender una consulta tan extensa”.
Esta semana, el PAC publicó un derecho de respuesta en el que explican haber pedido más tiempo para atender la solicitud del medio. A pesar de contar con más de una semana adicional, el partido no detalla en su publicación ninguna posición respecto de los sectores identificados como estratégicos: Economía, Educación, CCSS, Recope, Banco Central, Ciencia y Tecnología, ICE, MOPT y Comex.
En contraposición, el último número del Semanario Universidad publica una extensa entrevista a don Luis Guillermo. Las preguntas van desde el efecto político de la decisión de Johnny Araya hasta los tres desafíos de cumplimiento obligatorio: “Aumentar la productividad nacional y con ello aumentar la riqueza del país. Dos, tener la capacidad de distribuir esa riqueza con justicia. Tres, dar muestras contundentes, permanentes e incuestionables de transparencia y lucha contra la corrupción”.
Se refiere también a los retos en infraestructura, el sistema de bandas del tipo de cambio y termina incluso por hablar de los cambios que ha traído el papa Francisco al Vaticano.
Queda sin embargo, el sinsabor de que se esté escogiendo no solo el medio sino también al interlocutor y las preguntas que se valoran como convenientes. De ser así, estaríamos llegando a la segunda ronda con (a) desidia, (b) desinformación y (c) desconfianza. Y eso desconcierta.

Pedro Oller