Miguel Angel Rodríguez

Miguel Angel Rodríguez

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Lunes 21 Septiembre, 2015

Inflación, tipo de cambio y tasa de interés

Mientras en 2015 las monedas de Europa, Japón, China, México y Suramérica, y hasta —en una pequeña proporción— las de los países centroamericanos no dolarizados se han devaluado respecto al dólar, el colón ha experimentado una pequeña revaluación (0,79%).
De esta manera, nuestras exportaciones experimentan pérdida de competitividad, lo mismo que la producción que compite en nuestro mercado nacional con las importaciones. Por eso no es de extrañar el reclamo de muchos productores que claman por una devaluación.
Pero al mismo tiempo nuestras reservas internacionales netas han crecido. Se mantuvo su nivel muy estable hasta agosto-setiembre de 2012 en alrededor de $4.700 millones, pero para final de ese año ya sumaban $6.800 millones y al final del año pasado estaban en $7.200 millones. Durante este 2015 han aumentado en más de $900 millones, un 12,5%.
Claro que nos ha guiado en esta dirección la colocación de bonos en dólares que por mil millones anuales ha venido realizando el gobierno desde 2012 para ayudarse con el financiamiento del alto y creciente déficit fiscal.
Pero también ha contribuido en esa dirección la política de tasas de interés.
En 2012 las altas tasas de interés crecieron hasta agosto, mientras la inflación bajaba —aunque levemente— aumentando el premio por invertir en dólares. Con la política de bandas, el tipo de cambio reptaba sobre el límite inferior y se mantenía fijo haciendo aún más evidente la ganancia de traer dólares, convertirlos en colones y ganar la mejor tasa de interés, inclusive sin riesgo cambiario.
Este año el Banco Central ha venido bajando la tasa de interés, pero mucho más rápido y grande ha sido el efecto de la caída en los precios de nuestras importaciones de energía y alimentos, haciendo que para fines de agosto tengamos una disminución interanual de precios (inflación -0,74%). Por eso tenemos de nuevo un alto premio por invertir en colones.
Además, el crecimiento de nuestra economía viene deteriorándose desde mediados de 2013.
El ajuste podía esperarse por parte de un aumento de los Bancos de la Reserva Federal de Estados Unidos en la tasa de interés, lo cual reduciría el premio por invertir en colones. Pero las fluctuaciones en las bolsas de Asia, Europa y Estados Unidos provocadas por la devaluación y las políticas de China, han retrasado esa medida.
Por ello, para estimular el crédito y la inversión y desestimular el ingreso de capitales transitorios, parece oportuna una mayor disminución de las tasas de interés.
Con la baja inflación podríamos lograr ese resultado favorable a la vez que disminuye la expectativa de inflación, colocándonos en un cambio de precios similar al de nuestros principales socios comerciales.
Además, la disminución en el ingreso de capital financiero y el término de la autorización para colocar bonos en el extranjero en dólares, permitirían una devaluación natural —no forzada ni artificial— del colón, que recupere competitividad para nuestras exportaciones y para la producción de bienes que compiten con las importaciones.

Miguel A. Rodríguez