Inflación galopa por Latinoamérica
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Inflación galopa por Latinoamérica

Juan Pablo Gallo

Bogotá
EFE

El alza del precio de la energía y de los alimentos por factores que van desde el cambio climático hasta movimientos especulativos presionan los índices de inflación y se han convertido en detonante de protestas en Latinoamérica.
El hecho ya fue advertido por Dominique Strauss-Kahn, director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), quien dijo que “la inflación puede haber vuelto” al mundo.

Esta presión ya derivó en violentas manifestaciones callejeras en Haití, el país más pobre del continente, con varios muertos y decenas de heridos en la última semana.
René Préval, presidente haitiano, se vio obligado a anunciar un programa de subvención para la producción local de arroz, leche y huevos, como forma de enfrentar la elevada inflación.
En Argentina, el alza de los alimentos no es un tema nuevo, pues desde el último trimestre de 2005, el Gobierno ha firm
ado acuerdos para mantenerlos estables.
No obstante, la reciente huelga de 21 días de los productores del campo incrementó la inflación que, según el Gobierno alcanzó en marzo el 1,1%, aunque analistas privados dijeron a Efe que está entre el 2,5% y el 3% y que el tema es ahora el nuevo dolor de cabeza de la presidenta Cristina Fernández.
Según Juan Bour, de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas, Argentina “compró más inflación por sus políticas públicas” a diferencia de Brasil, Chile o Uruguay.
La paradoja latinoamericana la protagoniza Brasil, pues, a pesar de ser uno de los principales productores y exportadores de carnes, granos y frutas del mundo, enfrenta una fuerte alza de precios de los alimentos básicos.
Los precios de los alimentos aumentaron en marzo un 0,89% y aportaron 0,20 puntos porcentuales a la inflación, que fue de 0,48%, el porcentaje más alto para ese mes desde 2005.
Con 8,5 millones de kilómetros cuadrados cultivables, Brasil insiste en que la producción de alimentos no es incompatible con la de biocombustibles y desde hace tres décadas mezcla la gasolina convencional con el etanol de caña de
azúcar.
Esos biocombustibles son, para el presidente de Bolivia, Evo Morales, los que hacen que las cosechas alimenten la “chatarra norteamericana” y no a los hambrientos, y las que causan una subida en el precio de los alimentos, que en el primer trimestre elevó la inflación en su país al 4,71%, la mitad de lo previsto para el año.
El Gobierno prohibió las exportaciones de pollo, carne de res, trigo, maíz, arroz y harinas, a lo que reaccionaron con protestas los transportistas internacionales y los aceiteros.
El analista Gary Rodríguez dijo a Efe que la solución no es esa sino incrementar la oferta, máxime cuando solo se usan 3 millones de los 15 millones de hectáreas cultivables de Bolivia.
En Colombia, el alza de precios se debe, según los empresarios, a que para elaborar combustibles se usan productos co
mo el maíz blanco, base de la dieta popular colombiana.
La inflación en Venezuela llegó, según el Banco Central, al 7,1% en los primeros tres meses, la más alta de la región, y el Gobierno la atribuye al repunte de los precios de los alimentos, pero economistas locales apuntan al elevado gasto público y al escaso control de cambio y de precios.
La meta oficial de inflación para este año ha sido elevada hasta el 19,5%, mientras que la patronal Fedecámaras calculó que los precios crecerán cerca del 30%.
Al contrario que en otros países, la inflación mexicana se mantiene controlada, aunque con algunas presiones alcistas, y se calcula que este año alcance el 4,25%.
No obstante, a principios de año en la capital mexicana se registró una ola de protestas contra el alza del precio de la tortilla de maíz, alimento básico en el país, lo cual se solucionó con un acuerdo entre el Gobierno y los productores.
En Chile la inflación interanual se elevó al 8,5%, cifra que no se veía desde 1995, por lo que el Gobierno entregará un bono de 20 mil pesos (unos $44) a 1.400.000 familias, rebajará el impuesto a la gasolina y ayudará a las cuentas de electricidad.
Ecuador es otro de los países afectados y la inflación fue en marzo del 1,48%, aunque el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos sostiene que son factores climáticos los responsables.
En Paraguay, los alimentos que hacen parte del Indice de Precios al Consumidor (IPC) aumentaron en el primer trimestre un 6,1%, mientras que la inflación global en ese mismo periodo fue del 3,6%.
Esas son las cifras oficiales, pero la asociación de consumidores, sin dar datos, denunció que son superiores.
En Uruguay la mayor preocupación se centra en el suministro energético, con anuncios del Gobierno de que las tarifas del gas pueden subir por cambios en la política de exportación de Argentina.
Este miércoles unas 4 mil persona
s marcharon por el centro de Montevideo para exigir mejores salarios y jubilaciones, aunque también se escucharon denuncias contra las subidas de precios.
En los países centroamericanos se vive un panorama similar.
En Nicaragua, el tema es discutido entre el Ejecutivo, el FMI y los sectores empresariales y también ha provocado protestas, pero la oposición considera que son fabricadas por el Gobierno para desviar la atención y evitar un detonante mayor por la carestía de la vida.
El 1 de mayo, el presidente Daniel Ortega anunciará una serie de medidas para tratar de detener la inflación, que en los dos primeros dos meses de este año alcanzaba un 3,36%.
Ese mismo día fue el elegido por el Gobierno de Guatemala para anunciar 32 medidas para paliar la crisis de la subida de los productos básicos.
La inflación se situó en el 2,88% en marzo presionada por las alzas en los alimentos y en las gasolinas, que han llegado a precios históricos hasta alcanzar los $4,15 el galón (mas de tres litros).
En Honduras, el coste de la vida se encareció un 2,6% entre enero y marzo, y en El Salvador la inflación interanual a marzo llegó a un 6%, dado por el aumento en el precio de la harina de trigo, que provocó dos marchas de los panaderos para pedir un subsidio al Gobierno, que aún no ha respondido.
El crecimiento económico de Panamá en 2007 fue de 11,2 %, el más alto en Latinoamérica, pero la inflación alcanzó el 6,4 %, la mayor desde hace 28 años, hecho que ha generado protestas de estudiantes y otros sectores pobres del país por la afectación a la canasta básica.

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