En tres décadas, Garnier & Garnier ha consolidado una visión de desarrollo inmobiliario que integra territorio, talento, sostenibilidad y competitividad. Desde zonas francas y proyectos de uso mixto hasta hospitalidad de clase mundial, su estrategia demuestra que el desarrollo no se mide en metros cuadrados, sino en valor para las personas, las ciudades y el país.
En Costa Rica, el desarrollo inmobiliario consolida una nueva etapa. Los proyectos se conciben como plataformas integrales que articulan territorio, inversión y talento, con capacidad de generar valor social, económico y urbano de largo plazo. En este contexto, Garnier & Garnier ha construido una visión que trasciende la edificación de espacios: diseñar ecosistemas que articulan inversión, talento, sostenibilidad y calidad de vida.
A lo largo de 30 años, la compañía ha impulsado más de 40 proyectos y una inversión superior a USD $1.000 millones en los últimos cinco años, con más de 22.000 empleos generados en sus desarrollos y más de 1,6 millones de metros cuadrados desarrollados en el país.
“En Garnier estructuramos proyectos, pero también ecosistemas que dinamizan la economía y elevan el estándar del desarrollo inmobiliario. Nuestro impacto no se mide solo en infraestructura, sino en oportunidades, talento y competitividad país”, señala Alberto Bonilla, gerente general de Garnier & Garnier.
Sostenibilidad como modelo de desarrollo, no como discurso
La estrategia de sostenibilidad de Garnier & Garnier responde a una lógica integral. No se limita al componente ambiental, sino que articula cinco pilares: regeneración ambiental, integración social, bienestar, gobernanza e incidencia.
Este enfoque se traduce en decisiones de diseño, planificación urbana, gestión de riesgos, biofilia, movilidad sostenible, cadena de valor y empleabilidad. Desde el análisis del contexto territorial hasta la implementación de soluciones basadas en la naturaleza, cada proyecto incorpora criterios ESG como parte estructural del modelo de negocio.
“La sostenibilidad es una estrategia de largo plazo que conecta la permanencia del negocio con el bienestar de las personas y fortalece el entorno en el que operamos. Cuando se gestiona con rigor, se convierte en ventaja competitiva”, explica Kembly Brenes, jefa de sostenibilidad y relaciones corporativas de la compañía.
La visión de Garnier se refleja en proyectos que integran ciudad, naturaleza y actividad económica. Desarrollos de uso mixto como Citana, WeWork, Zona Franca La Lima o El Cafetal, además de desarrollos residenciales y de hospitalidad, responden a una lógica de planificación urbana que combina trabajo, vivienda, comercio, cultura y espacios públicos.
La biofilia ocupa un lugar central en este enfoque. Desde jardines verticales y paisajismo funcional hasta la integración de especies nativas y soluciones de infraestructura verde, los proyectos buscan mejorar el bienestar, la productividad y la conexión con el entorno natural.
Asimismo, la compañía impulsa prácticas avanzadas de gestión de residuos y eficiencia en construcción, con metas orientadas a la reducción, valorización y circularidad de materiales, alineadas con estándares internacionales y con la aspiración de modelos de cero residuos en sus desarrollos.
Talento y desarrollo social como eje territorial
Uno de los rasgos distintivos de la estrategia de Garnier es la integración social como componente del desarrollo inmobiliario. Programas de educación STEAM, empleabilidad y vinculación con comunidades forman parte del diseño de los proyectos desde su concepción.
Iniciativas educativas han impactado a más de 14.000 estudiantes en el país, mientras que modelos de formación técnica han permitido la inserción laboral de cientos de jóvenes en sectores estratégicos.
En paralelo, proyectos como Zona Franca La Lima han contribuido a posicionar a Costa Rica como hub de manufactura avanzada y talento, fortaleciendo la atracción de inversión y el desarrollo regional.
El modelo de desarrollo de Garnier también incorpora la resiliencia climática, la planificación territorial y la gobernanza como factores críticos. Desde análisis de riesgos climáticos hasta soluciones arquitectónicas adaptadas al contexto local, la empresa busca garantizar la sostenibilidad de sus proyectos en el tiempo.
Este enfoque ha permitido que sus desarrollos contribuyan a objetivos globales como ciudades sostenibles, empleo digno, innovación y acción climática, alineados con los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
30 años: impacto que crea valor
En su aniversario número 30, Garnier & Garnier reafirma una visión clara: el desarrollo inmobiliario es una herramienta de transformación territorial.
Más que construir proyectos, la compañía diseña futuros posibles para las ciudades, las comunidades y el país.
“Desarrollar implica anticipar, conectar actores y crear valor compartido. Nuestro compromiso es impulsar proyectos que generen competitividad, bienestar y sostenibilidad para Costa Rica”, concluye Bonilla.























