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¿Ilegal o inmoral?

Arnoldo Mora [email protected] | Viernes 08 abril, 2016


Olvidando el principio establecido por el primer gran teórico del capitalismo, Adam Smith, quien sostenía que SOLO el trabajo produce riqueza, esos pseudoeconomistas han convertido el mundo de las finanzas en un casino

¿Ilegal o inmoral?

El escándalo mundial suscitado por los llamados Papeles de Panamá han puesto de manifiesto la realidad que vive el siglo XXI. La crisis estructural del sistema económico imperante ha traído como consecuencia el colapso del neoliberalismo impuesto por Reagan y Thatcher. El capitalismo ha pasado de ser productivo a ser especulativo. Quien domina el mundo ya no son los industriales sino los financistas. Parten de la estulticia de que el dinero por sí solo produce riqueza. Olvidando el principio establecido por el primer gran teórico del capitalismo, Adam Smith, quien sostenía que SOLO el trabajo produce riqueza, esos pseudoeconomistas han convertido el mundo de las finanzas en un casino. Ven en el Estado Social de Derecho su mayor obstáculo, por lo que han excogitado estrategias, “legales” pero de dudosa moralidad, para socavar las finanzas del Estado Social. Así han proliferado los paraísos fiscales en islas perdidas en los océanos, o en pequeños países. Allí se “lavan” los gigantescos capitales obtenidos gracias al narcotráfico, al tráfico de personas, al contrabando de armas y a toda clase de contrabandos. Allí tienen sus sucursales los grandes bancos, donde tienen a buen resguardo sus ganancias los grandes monopolios empresariales, los líderes políticos e, incluso, estrellas del deporte y el entretenimiento. Es bien sabido que uno de los principales paraísos fiscales es nuestra vecina del Sur. Nuestra “bucólica” Tiquicia ha sido denunciada por organismos internacionales como un centro de lavado. Esta concepción distorsionada de la economía ha llevado a la deflación que hoy corroe las finanzas mundiales.
Pero los pueblos del mundo entero han reaccionado; claman por una vida digna basada en la justicia distributiva. Porque las raíces de la pobreza no son económicas sino políticas. Hoy se produce más riqueza que nunca en la historia, hasta el punto de que la humanidad está en capacidad de satisfacer todas las exigencias para una vida mejor debido a los avances planetarios de la revolución científico-tecnológica. Concretamente, en Costa Rica el fracaso de esas políticas económicas se muestra en el hecho de que, desde hace más de 20 años en que se viene aplicando la ideología neoliberal, no se ha podido disminuir la brecha de un 20% de pobreza, porque la riqueza es acaparada en menos y menos manos. Ahora que se habla de imponer nuevas medidas tributarias para evitar el colapso de las finanzas públicas, Hacienda reconoce que la evasión fiscal asciende a la friolera de 2,48 billones de colones, con lo que se podría pagar TODA la deuda pública. Si los millones que se sacan del país se invirtieran aquí, este país saldría del subdesarrollo en una generación. Sin embargo, los paraísos fiscales se convierten en un espejismo que obnubila la conciencia ética y patriótica del gran capital criollo. Y para “legitimar“ ese monstruoso fraude fiscal tienen a sicarios jurídicos a su disposición.
Pero hoy vivimos la más grande revolución política de la historia reciente, provocada por la comunicación digital, que ha convulsionado la política mundial. Ya no es tan fácil practicar una doble moral ni manipular a la opinión pública. El pueblo organizado debe recuperar su derecho inalienable a regir su propio destino y a vivir dignamente del trabajo que producen sus manos, hoy en buena medida usurpados por los poderes fácticos.

Arnoldo Mora


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