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Mejoras en vías, educación y salud propondrá entidad a térrabas
ICE ofrece ayuda a cambio de Diquís

Pobladores se muestran abiertos a negociar con entidad
Mejoras en las vías de acceso, salud, educación, telecomunicaciones, energía y al acueducto, son algunas de las ayudas que ofrecerá el estatal Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) a la comunidad Térraba.
Con esta oferta, la entidad buscará persuadir a la comunidad indígena, asentada en Buenos Aires de Puntarenas, para que permita la construcción de la megaplanta hidroeléctrica Diquís en su territorio.
Los indígenas desalojaron al ICE de sus tierras hace menos de cuatro meses, luego de demostrar que unas 900 hectáreas que pretendía utilizar la entidad para el plan eléctrico estaban dentro de los terrenos que mediante la Ley Indígena les fueron concedidos desde 1977.
Para hacerlos cambiar de parecer el Poder Ejecutivo integró una comisión liderada por el vicepresidente Alfio Piva, en la cual participan 15 entidades públicas que tienen el compromiso de ayudar a mejorar la condición de vida de los indígenas.
“Esa zona no está atendida adecuadamente por las instituciones del Estado y esta es una oportunidad de oro para la región sur para que pegue un salto al desarrollo y que se monte sobre Diquís para hacerlo”, dijo Teófilo de la Torre, presidente ejecutivo del ICE.
La intención del Gobierno es consultar a los indígenas en 12 o 18 meses si están anuentes a permitir la construcción de la planta eléctrica en sus tierras, a cambio de obras y programas de ayuda que beneficien a sus habitantes.
En la comunidad Térraba se muestran abiertos a dialogar en busca de una solución que permita la construcción de Diquís, a lo que se han opuesto es a que el ICE les invadiera su territorio sin consulta previa, como establece la legislación.
El territorio térraba es fundamental para llevar a cabo el proyecto hidroeléctrico, ya que los estudios determinaron que reúne las mejores condiciones para erigir ahí la gran represa que requiere la obra.
Con una potencia instalada por el orden de los 630 megavatios de energía —una tercera parte de la capacidad actual— esta planta es fundamental para garantizar el suministro eléctrico del país, afirmó De la Torre.
Debido a su importancia, el ICE seguirá con los estudios ambientales que requiere la obra en las tierras que están fuera de la comunidad indígena. La idea es completar los estudios en caso de que los térrabas cedan las tierras.
“Diquís seguirá adelante, el gobierno le ha dado el espaldarazo con la declaratorio de interés nacional por decreto”, dijo De la Torre, quien agregó que según lo programado, la planta deberá encender sus turbinas a más tardar en 2018.
En la comunidad indígena se hacen varios planteamiento sobre lo que se podría pedir a cambio de permitirle al ICE utilizar sus tierras para construir el proyecto.
Por ejemplo, la comunidad valoraría la posibilidad de que el Instituto le reponga las 900 hectáreas en otro sitio aledaño a la reserva, consideró Pablo Sibar en una visita que realizó LA REPUBLICA a la zona.
También hay quienes han valorado solicitar al ICE el 10% de las ganancias que obtenga por la operación del proyecto. Esto además de las mejoras en los servicios públicos y otras ayudas.
El proyecto eléctrico en la zona sur se ha venido posponiendo desde hace más de cinco décadas. En un principio se pensó en una superplanta con una potencia de más de 1.200 megavatios a la cual se le conocía como Boruca.
Ante la presión de vecinos y ambientalistas y debido a su alto costo se determinó rediseñar el proyecto y bajarle su potencial. Además se le cambió el nombre por Veraguas. A Diquís también se le trasladó de lugar y se le redujo su capacidad.

Danny Canales
[email protected]
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