Enviar
Hoy cara a cara: Obama y Romney

Los candidatos a la presidencia de EE.UU., el demócrata Barack Obama y el republicano Mitt Romney, realizaron ayer los últimos ensayos en víspera de su primer cara a cara de la contienda en Denver (Colorado), con la misión fija de persuadir a los indecisos.
El primero de tres debates, en la Universidad de Denver, será una especie de "zona cero" en la que ambos tratarán de convencer a los indecisos e independientes, y buscarán sepultar las aspiraciones presidenciales de su contrincante.
Obama continuó preparándose a puerta cerrada para los debates en Henderson (Nevada), mientras que Romney llegó anoche a Denver, donde participó en un mitin y logró el espaldarazo de John Elway, el legendario campeón de fútbol americano de los Broncos de Denver.
Los candidatos han hecho un paréntesis, pero sus campañas han continuado la guerra publicitaria. La de Romney sacó otro anuncio para afirmar que EE.UU. no puede permitirse otros cuatro años con Obama, a quien acusa de elevar los impuestos a la clase media.
Una portavoz de la campaña de Obama, Lis Smith, replicó que es Romney quien "castigará" a la clase media con una subida de impuestos si se empeña en recortárselos a los ricos.
Según una encuesta divulgada ayer por la Universidad Quinnipiac, la mayoría de los votantes cree que Obama, que se confiesa tan solo "bueno" en el arte de debatir, ganará los debates.
Un 54% de los probables votantes entrevistados opina que Obama se impondrá en los debates, frente a un 28% que piensa lo mismo de Romney, indicó el sondeo.
Obama "es un orador talentoso y experimentado... todo el mundo espera que, en cuanto a estilo, él haga un buen papel, pero la sustancia será su talón de Aquiles", dijo a Efe Sharon J. Castillo, asesora de la campaña de Romney.
Romney "aprovechará cada oportunidad para hablar sobre su visión de un EE.UU. con más empleos y mejores sueldos, una fuerza laboral más capacitada, y millones de estadounidenses sacados de la pobreza para ocupar su puesto en una clase media más fuerte", aseguró.
Por tradición, estos encuentros sirven para amplificar tanto las bondades como los defectos de los candidatos y para cimentar impresiones, a través de lapidarias frases y lenguaje corporal.
Con su pelo encanecido, Obama, de 51 años, ahora luce el peso de sus casi cuatro años en el poder, marcado por las presiones de dos guerras, una débil economía y una perenne pugna con la oposición en el Congreso.
Romney, de 65 años, carga con la percepción de que, como empresario multimillonario, está "desconectado" del ciudadano de a pie que afronta una tasa de desempleo del 8,1%, un alto costo de vida y menos poder adquisitivo.
Obama llega a Denver con el desafío de convencer al electorado de que merece un segundo mandato para completar su proyecto de país y sus promesas de 2008.
Aunque el presidente lidera en las encuestas, sobre todo en el puñado de estados "bisagra" -incluyendo Colorado-, su flanco débil sigue siendo la lenta recuperación económica, y su campaña no ha logrado despertar plenamente el entusiasmo de las masas que lo catapultó a la Casa Blanca en 2008.
Para Romney, será su primera oportunidad ante al menos 50 millones de televidentes de explicar sin filtros el notorio video en el que menosprecia al "47%" que apoya a Obama y que, según él, "se creen víctimas", no pagan impuestos a la renta y quieren vivir mantenidos por el Gobierno.

Washington/EFE
Ver comentarios