Juan Manuel Villasuso

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Martes 4 Noviembre, 2008

Dialéctica
Hoy puede cambiar la historia

Juan Manuel Villasuso

Hoy es día de elecciones en Estados Unidos. El mundo está a la expectativa de los resultados. Dos candidatos muy distintos en razón de edad, color de piel, historia de vida y visiones económicas, sociales y políticas se enfrentan en momentos cruciales para ese país y para la humanidad.
El desenlace electoral definirá el rumbo de la sociedad estadounidense y el porvenir de muchos pueblos. El cambio climático y el respeto a la naturaleza, la producción de alimentos y de medicamentos, la globalización comercial y financiera, la guerra y la paz, y el desarrollo energético son algunas de las múltiples dimensiones en las que las políticas usamericanas impactan no solo a esa nación sino a todo el planeta.
En lo económico, McCain es un calco de Bush. Cree en la desregulación de los mercados, los recortes tributarios para las grandes corporaciones y en la fábula del derrame: si los ricos se hacen más ricos esparcirán su riqueza sobre los menos afortunados. Por eso se opone a las políticas distributivas y llama a Obama, de manera despectiva, “el gran redistribuidor de la riqueza”.
Obama, por su parte, propone la reducción de impuestos a los grupos de ingresos medios y bajos, enfatiza la necesidad de mayor supervisión en los mercados y límites al pago excesivo de los altos ejecutivos, así como una reactivación de la economía basada en sectores innovadores y en la creación de empleos de alta productividad.
En el campo energético ambos pretenden reducir la dependencia de Estados Unidos del petróleo árabe y venezolano. Sin embargo, sus filosofías son radicalmente opuestas. McCain quiere intensificar la extracción de hidrocarburos para no alterar los patrones de consumo, mientras que Obama enfatiza la urgencia de buscar nuevas fuentes de energía limpia y forzar a la industria automotriz a desarrollar vehículos menos dependientes de los combustibles fósiles y menos contaminantes.
En cuanto a la salud, hay enormes contrastes que reflejan discrepancias ideológicas. Obama propone fortalecer un sistema de seguridad social basado en la universalización y en la reducción de costos, mientras que McCain plantea la focalización y el asistencialismo a las familias de menores ingresos.
En el campo internacional la guerra en Irak ha sido el tema predominante. El candidato republicano, con su legado militar, privilegia la victoria sin importar el costo y el tiempo, mientras que el demócrata insiste en terminar el conflicto bélico y usar la diplomacia y el diálogo para evitar futuras conflagraciones.
McCain y Obama personifican dos formas diferentes de entender la política y de imaginar el papel de Estados Unidos en el plano internacional. Al jurista Ronald Dworkin el senador republicano lo inquieta por su dogmatismo cultural y lo que eso significa en cuanto a los derechos constitucionales; y al presidente del Gobierno español, Rodríguez Zapatero, lo intranquiliza que McCain encarne un regreso a la época de la Guerra Fría.
Obama, por su parte, se presenta como el candidato del cambio y la ilusión. Exhorta a la esperanza y no el miedo, a la unidad y no a la división. Habla de reducir las desigualdades y de luchar por la justicia social. Se muestra inclinado hacia el multilateralismo y la búsqueda de un consenso internacional para enfrentar el terrorismo. El triunfo de Obama supondría un fuerte golpe para los conservadores, neoliberales y guerreristas; y sería un giro radical en el devenir histórico y social estadounidense que repercutiría en todo el orbe.