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Miércoles, 16 de octubre de 2019



COLUMNISTAS


Hoy por ti, mañana por mí

Siany Villalobos [email protected] | Martes 09 octubre, 2018


Hoy por ti, mañana por mí

En el mes de octubre celebramos a las personas adultas mayores, a nuestros abuelos y abuelas, a la sabiduría adquirida en el tiempo, como ellos mismos nos enseñaron en sus refranes, “por las horas vuelo”, ese conocimiento que no se compra en la pulpería, ni en el supermercado más sofisticado. No por ocurrencias de un grupo o de una persona en el mes de octubre se celebra a la persona adulta mayor, es por la celebración a la vida, que debe vivirse con dignidad, protegida desde nuestra Constitución Política en el artículo 33, que dice: toda persona es igual ante la ley y no debe discriminarse o actuar contrario a la dignidad humana, y el artículo 51, donde la familia, el niño, la madre el desvalido y las personas adultas mayores tienen el derecho a ser protegidos por el Estado.

Igualmente existen legislación y convenios internacionales para proteger los derechos de las personas adultas mayores; sin embargo, nunca será suficiente para devolver el gran legado que dejan en nuestras familias, al país y al mundo entero.

Este mes, llama la atención de la población en general, sobre la protección y atención que les estamos dando a las personas adultas mayores, puesto que no es un secreto que esta población se encuentra en un estado de vulnerabilidad, por situaciones económicas, extrema pobreza y abandono de sus propios familiares, por percibir pensiones muy bajas y un alto número no posee ningún tipo de recursos. Por aspectos socio-culturales, de salud física, mental y movilidad.

Por las razones anteriormente expuestas, las normas legales se encuentran como acciones afirmativas de carácter indispensable, para proteger los derechos de las personas adultas mayores.

¿Cómo podemos colaborar con nuestras abuelas (os) y mejorar su calidad de vida? ¿Cómo podemos dignificar a las personas adultas mayores? ¿Cómo construimos el trato generacional y nuestro propio plan de vida? ¿Cómo nos preparamos para enfrentar personalmente esta maravillosa etapa de la vida?

Las preguntas son muchas, pero las respuestas son pocas, difícilmente pensamos en nuestro propio futuro como adultos mayores, el que nos parece lejano y olvidamos con frecuencia que rápidamente nos llegan los años. Las personas que peinamos canas y aún no hemos llegado a la tercera edad, tenemos la sensación de que los días y meses pasan muy rápido y vamos percibiendo la necesidad de prepararnos; pues esa preparación debe ser desde la infancia en ser solidarios, conscientes del trato generacional y prepararnos adecuadamente para el crecimiento del bono demográfico y el aumento en la expectativa de vida y los avances científicos.

En cuanto a cómo podemos mejorar la calidad de vida de esta población, hay muchas y diferentes formas, iniciando por la no discriminación, entendiendo sus necesidades de forma oportuna y con amor, mejorando la comunicación y escuchándoles cuando cada vez que intentan comunicar sus ideas, pensamientos y sentimientos, no violar su derecho a la intimidad ni sus posesiones económicas, proveerles de recursos económicos de acuerdo a nuestra situación financiera, dar accesibilidad de acuerdo a su estado físico y sobre todo observar de cerca el síndrome del cuidador que por cansancio y abuso de los familiares, se convierte en agresión.

Cuidemos nuestro más preciado tesoro, preparémonos para la llegada con un plan de vida y no olvidemos los refranes de gran sabiduría de nuestros abuelos (as) que encierran tanta verdad “Hoy por ti, mañana por mí”.







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