Luis Alberto Muñoz

Luis Alberto Muñoz

Enviar
Viernes 4 Abril, 2014

Le ha llegado el momento al PAC de pasar del dicho al hecho


Entre cielo y tierra

Hora de la verdad

Esta ha sido una extraña campaña electoral. El domingo culmina un proceso marcado por las renuncias y donde ha sobresalido la independencia de criterio del pueblo frente a los diversos mecanismos de manipulación.
También me queda claro que los costarricenses están hartos de la corrupción. Entre las deformaciones del sistema político, esta es sin dudas la más peligrosa, pues es la responsable de que se pierda el sentido sobre la búsqueda de la justicia social.
Hoy la poca credibilidad de los gobernantes entre los ciudadanos tiene su raíz en la influencia negativa generada por un progresivo menosprecio a la institucionalidad democrática, que ha venido a tomar forma en el clientelismo y la prestación de la función pública a intereses espurios.
Ningún país, o sociedad puede avanzar con un enemigo tan voraz como la corrupción. El estancamiento es el resultado y hoy cobra una cara factura con el deterioro del sistema de salud pública, una rezagada infraestructura y nuevas generaciones con dificultades para incorporarse a la fuerza productiva.
El Partido Acción Ciudadana desde su fundación ha planteado la lucha contra la corrupción como uno de sus pilares. El destino está próximo a ponerlo de cara a este monstruo, por lo que la "hora de la verdad" finalmente parece haberle llegado.
Las expectativas son altas y esto se debe a una retórica de más de una década insistiendo en la necesidad de combatir este flagelo cómodamente situado en la administración pública.
Para el bien de Costa Rica es deseable que el PAC logre triunfar en este urgente objetivo. Sin embargo, esta proposición no deja de ser ingenua, debido al limitado poder que tiene un nuevo gobierno sobre una estructura estatal cuidadosamente hilvanada por intereses mezquinos.
Ojalá estemos verdaderamente ante una renovada visión de hacer política, donde los partidos reivindiquen su tarea de fortalecer sus responsabilidades públicas, haciendo una clara interpretación de las aspiraciones de los ciudadanos a vivir en un país más limpio en sus principios.
Costa Rica merece una oportunidad. El deseo de un cambio que manifiesta el pueblo va en este sentido, y el encargo para quien asuma la silla presidencial es devolverle a la función pública su mística, luchando contra el mayor enemigo nacional: la corrupción.

Luis Alberto Muñoz Madriz
@luisalberto_cr