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En Costa Rica a la hora de debatir sobre impuestos, se siguen creando categorías y diferencias entre profesiones

Hipocresía fiscal

El freno repentino que recibió la atropellada discusión de un nuevo paquete de impuestos, debiera ayudar a algunos diputados a poner su barba en remojo.
Los constantes cambios, algunos arbitrarios fuera de la misma lógica con la que se ha presentado la necesidad de más tributos, llevó a sus negociadores a extender poco a poco, una montaña de exenciones.
La gran duda surge a partir de los criterios de conveniencia, proporcionalidad o racionalidad, si así se quieran llamar las cosas.
El asunto es que en Costa Rica a la hora de debatir sobre impuestos, se siguen creando categorías y diferencias entre profesiones. ¿Qué diferencia existe entre un futbolista y un contador? ¿Por qué uno debe pagar mientras que el otro no?
Si bien es cierto, la Sala Constitucional detuvo las aspiraciones de algunos de crear un sistema mayor de preferencias en este país, en un proyecto mal llamado “solidario”, pero lo más grave, vagamente discutido, a la carrera, y sin los necesarios cuestionamientos de la sociedad civil.
En teoría todos los ciudadanos son iguales ante la ley, sin embargo en la realidad, este país ha visto cómo a través de regalías, exenciones y privilegios se desarrolla una comunidad cada vez más inequitativa.
Los negativos resultados son evidentes en innumerables informes que destacan el empeoramiento en la distribución del ingreso y la riqueza en el país.
Con esta visión excluyente, de “argollas”, no se podrán tener los recursos necesarios para construir escuelas, hospitales, carreteras y demás necesidades apremiantes.
Inicialmente el paquete de impuestos pretendía obtener hasta un 2,5% de la producción, y con todos los cambios y acuerdos quedaría en menos del 1,5%.
Este es un claro ejemplo de la inconsistencia con la que se da el debate nacional de más impuestos. Al final quien grita más, queda librado de una supuesta responsabilidad de todos.
¿Será entonces que la negociación de más impuestos en la sociedad costarricense consiste en un derecho de prebendas en manos de algunos diputados para negociar con sectores específicos exenciones?
Si son los propios propulsores de este paquete de impuestos quienes ahora abogan por exenciones, ¿con qué credibilidad pedirán claro está cuando terminen las vacaciones al resto de costarricenses ser solidarios?

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