Enviar
Viernes 12 Febrero, 2010

Hace falta prospectiva ante nuevos retos sociales

Iniciativas como una computadora portátil por estudiante, del Movimiento Libertario, inducen a una premisa que debe exhortar a todo gobierno: ¿Cómo vamos a preparar a Costa Rica, para desarrollar procesos innovadores que nos permitan tener la capacidad de adaptación a los nuevos retos sociales y económicos de una sociedad postindustrial?
El problema de fondo es organizativo y empresarial, en las futuras generaciones. Si bien es cierto, la computadora como TIC, puede dotar de habilidades técnicas, cuando haya un cambio generacional, no va a ser sustentable a largo plazo, pues la TIC en sí mismas, no potencian capacidades organizativas.
La medida evidencia la falta de prospectiva, pues atiende la desigualdad de la brecha física digital pero no atina dos problemas fundamentales. Primero, el futuro desempleo, fruto del desplazamiento de la mano de obra física por los avances en inteligencia artificial y robótica. Dos, los altos cánones profesionales en ciencia y tecnología, demandados por las firmas, ocasionaría acceso restringido a los empleos, lo cual generaría desigualdad y nuevas formas de exclusión en trabajadores de edad avanzada y mujeres. Por ejemplo en 2001, de un 100% de personas graduadas en carreras de ciencias básicas y tecnológicas en universidades públicas, un 60,14% era de hombres, mientras que un 39,86% estaba constituido por mujeres, lo cual deja claro que hay que crear acciones afirmativas.
No es “laissez faire” (dejar hacer), sino planificar el quehacer. Dejar la computadora e Internet en una comunidad y con la instrucción tecnológica, solucionaría las nuevas formas de exclusión, es inocuo, ya que promocionaría una ciudadanía adoctrinada tecnológicamente, en vez de organizada y alfabetizada empresarialmente. La necesidad es saber-cómo (Know-how) generar procesos de alfabetización organizacional y empresarial, que permitan a la población local, no solo tener la capacidad para hacer al desempleo y la desigualdad, sino aprovechar la oportunidad, para contribuir con procesos masivos de alfabetización, que potencien el capital social y así poder convertir los insumos en bienes y servicios con un fuerte valor agregado.
Dos experiencias exitosas son la metodología de Capacitación Masiva, con la creación de 1.063 empresas asociativas en el contexto de la reforma agraria en Honduras, en los años 70. En la misma década, la red de distritos industriales italianos, la “terza Italia” en comunidades de la región noreste. Caracterizadas por un alto capital social y gran concentración de pequeñas empresas, lograron hacerle frente a la crisis petrolera y de empleo, organizándose para formar una red de empresas, en donde no prevalecía un uso expansivo de las TIC y poseían capacidad media-baja de capital.

Alejandro Machado
Estudiante de Gestión de Desarrollo Sostenible y Planificación y Promoción Social