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COLUMNISTAS


Hablemos de las elecciones municipales

Alejandro Madrigal [email protected] | Viernes 19 febrero, 2016


 Las elecciones locales siguen teniendo el enorme reto de cobrar mayor relevancia y de convocar a más personas

Hablemos de las elecciones municipales

Hace menos de dos semanas vivimos en Costa Rica un acontecimiento de mucha relevancia: las elecciones locales. Y sin embargo, creo que poco se ha hablado de lo que fue este proceso, su trascendencia y las lecciones que deja para la política costarricense hoy día. Acá rescato algunos apuntes que observé durante el proceso y posteriormente a él:

1. Fue la primera vez que estas elecciones se hicieron a mitad de periodo. Parece que fue un cambio inteligente, para desahogar al electorado del proceso presidencial y reactivarle un poco su interés en ir a votar. La participación pasó del típico 20% a un 35%. Sí, un porcentaje sumamente bajo, pero al menos, hubo bastante progreso.
2. Estas elecciones, a diferencia de las presidenciales, son más de partidos y estructuras que de caras. En los procesos presidenciales de los últimos años, el factor decisivo para el electorado no ha sido tanto el partido como sí lo ha sido el poder de convencimiento, la imagen e ideas del candidato. Lo fuerte de sus candidatos explica para mí en gran medida por qué el PAC y el FA tuvieron un crecimiento tan grande en las elecciones de 2014, mientras que el desplome del PLN tuvo mucha, no toda, explicación por las debilidades de su candidato. La gente cada vez vota más por personas e ideas y menos por partidos, en especial en la más joven.
3. Sin embargo, dado que las elecciones locales son menos mediáticas y la gente llega a conocer mucho menos a sus respectivos candidatos, esto influye en que el factor voto por partido pese más. Y en ese ámbito, sin duda el PLN y el PUSC son los que tienen más experiencia y reconocimiento, además de sus respectivas estructuras que convocan a más personas que las demás. Y desde luego, eso influye en que menos gente se acerque a las urnas.
4. El PLN sigue sin duda siendo el partido con más votantes por tradición y con mayor estructura. En la democracia contemporánea, si vota un 70% o más del electorado, el voto tradicional o por estructura pesa menos. Pero a mayor abstencionismo, menos gente que sale a votar por cuenta propia, más fácil es para un partido como el PLN el empujar resultados positivos en tantos cantones. Y sin embargo, fueron varios menos que en 2010.
5. El PAC y el FA no podían esperar que el resultado positivo en 2014 se repitiera de formar similar en unas elecciones que se comportan tan distinto y que se deben abordar de forma distinta. Ambos tienen un electorado pequeño, con muy poco arraigo a cada partido, y han sido sus candidatos, Luis Guillermo Solís y José María Villalta quienes han convocado a cientos de miles a las urnas. Tampoco ello significa que se repita un resultado negativo en 2018.
6. Sin embargo, no todo es gris para los partidos que creen en el cambio social. También este proceso nos mostró que en alianza y con una campaña creativa, atractiva y atinada se puede más que con maquinaria, estructura y tradición. Así fue Montes de Oca, por ejemplo, el cantón que eligió el alcalde más joven del país. Un compañero, sin duda, con brillantes ideas y gran energía para concretarlas.
Las elecciones locales siguen teniendo el enorme reto de cobrar mayor relevancia y de convocar a más personas. Mucho de ello también pasa por que las personas sientan a las municipalidades como actores de relevancia en su vida, con verdaderas responsabilidades y con más atribuciones. Hasta que esto no pase, seguirán siendo un proceso que difícilmente atraiga al 40% de los votantes.
 


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