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H2O, ¿guerras del futuro?

Nuria Marín [email protected] | Lunes 22 marzo, 2010



Creciendo [email protected]
H2O, ¿guerras del futuro?

Si el líquido negro (petróleo) ha sido un fuerte detonante de conflictos y guerras en las últimas décadas, el agua podría ser el nuevo protagonista como fuente de tensiones, de no hacer la humanidad esfuerzos significativos de cambio.
Sin el agua, ni los seres humanos, ni las plantas, ni los animales podemos vivir. Con excepción del oxígeno, ningún otro elemento es más importante para nuestra supervivencia. Su acceso se convierte entonces en un tema de máxima seguridad para los Estados y las personas.
El problema, por otra parte, no es futuro sino muy actual. Pese a avances de los gobiernos en cumplimiento con uno de los compromisos de los Objetivos de Desarrollo del Milenio ODM 884 millones de personas carecen de fuentes de abastecimiento de agua.
Existen además serias amenazas a las fuentes de reserva y aprovisionamiento de este vital líquido, siendo quizás una de las más importantes los efectos del aumento de las temperaturas de los últimos 25 años en los glaciares de los Himalayas y la Meseta Tibetana.
En este “techo del mundo” los glaciares y la nieve aportan el 50% del agua que desciende por las montañas y alimenta a nueve de los ríos más importantes de Asia los cuales nutren países densamente poblados como Birmania, India, Pakistán, Nepal, Bután y China, tres de los cuales tienen capacidad nuclear.
La disminución de dichos glaciares amenazan el abastecimiento de poco menos que la mitad de la población del mundo (3 mil millones), en una región en que ya existen serias carencias de agua según ha señalado el Instituto de Manejo Internacional del Agua.
Hay quienes, como la consultora internacional McKinsey & Co, vaticinan que para 2030 India, el país para esa fecha con mayor población del mundo, tendrá tan solo cubierto un 50% de sus necesidades; en tanto en el mundo el faltante será de un 40%.
En este tema, América Latina y el Caribe resultan privilegiados. Según el Banco Mundial contamos con la mayor disponibilidad promedio de agua del mundo, alrededor de 24.400 metros cúbicos por persona, lo cual no ha significado que estemos libres del problema ni que nos durmamos y no saquemos provecho a nuestros recursos.
En término de retos, la disponibilidad y seguridad del agua varían al interior de los países y entre ellos. Hay un marcado peso hacia lo rural. La falta de abastecimiento toca la vida de poco menos de 80 millones en la región, sin mencionar el impacto en las acciones de saneamiento. Hay que mejorar la gestión hídrica, los patrones de uso y las regulaciones.
Más importante aún, tenemos una ventaja comparativa que estratégicamente debemos explotar. Nuestra riqueza hídrica puede ser convertida en eje y motor de una nueva economía verde a la que el mundo debe migrar si quiere sobrevivir. Con visión, innovación y gestión conjunta, que trascienda las fronteras, podemos ser los grandes ganadores.

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