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Grupos piden cese de restricciones contra Cuba

Intelectuales y líderes del exilio cubano lanzaron solicitud al presidente electo de EE.UU.

Washington
EFE

Los líderes del exilio cubano y académicos de Estados Unidos urgieron ayer a Barack Obama, presidente electo, a que levante las restricciones de viajes y envíos a Cuba, como primer paso hacia la normalización de las relaciones bilaterales.
Tomás Bilbao, director ejecutivo del “Cuba Study Group”, y Wayne Smith, presidente de la Coalición de Emergencia para Defender los Viajes Académicos (ECDET) y ex jefe de la sección de intereses de Estados Unidos en Cuba, explicaron a Efe que aunque tienen estrategias distintas los une el deseo de eliminar una “fallida” política de aislamiento hacia la isla.
La ONU les ha dado la razón ya que por 17 año consecutivo, la Asamblea General votó en octubre a favor de levantar el embargo de 46 años contra Cuba, aunque Estados Unidos nunca ha aceptado esta propuesta.
Aún así, ambos líderes creen que es hora de que Obama, que tomará posesión el próximo 20 de enero, tienda un puente a Cuba e insufle frescura a una política exterior que, a su juicio, es vestigio de la Guerra Fría.
“Si algo nos enseñaron 28 países de Europa Oriental es que hay una correlación directa entre el grado de apertura de una sociedad y la exitosa transición a la democracia”, dijo Bilbao.
En su opinión, Estados Unidos debe levantar la prohibición de viajes y envíos no sólo para los cubanoamericanos -como prometió Obama- sino también “para todos los estadounidenses”.
El Cuba Study Group alega que las restricciones “violan la ética, las libertades fundamentales estadounidenses y los derechos humanos internacionales” respecto a la libertad de movimiento y la reunificación familiar.
Que el Gobierno cubano viole el derecho internacional no justifica que Estados Unidos haga lo mismo, afirma el grupo en un documento difundido ayer, de 12 páginas.
La organización sostiene que a más contactos y recursos internacionales, más factible sería la reconciliación nacional y mayor el fortalecimiento de la sociedad civil y de la disidencia en la isla, que apoya un cambio en la política de Washington.
Estados Unidos limita los viajes de los cubanoamericanos a una visita cada tres años -sin importar crisis médicas, funerales u otras emergencias- y el envío de $300 por trimestre, en ambos casos sólo a “familiares inmediatos”. Las personas que violen estas limitaciones están sujetas a multas y penas carcelarias.
Los partidarios de las restricciones replican que no se puede premiar así a un régimen totalitario y que el turismo europeo y de otros países tampoco ha surtido el efecto deseado.
El Congreso no ha podido levantar las restricciones por la amenaza del veto presidencial, “pero ahora tenemos a un presidente que quiere conducir la política exterior desde otro prisma, y el consenso en el movimiento democrático en Cuba es que hay que romper el aislamiento...tenemos que escuchar a la gente que pretendemos ayudar”, enfatizó Bilbao.
Una creciente mayoría de exiliados apoya que Estados Unidos flexibilice su política hacia su vecino a 144 kilómetros de Florida, según encuestas financiadas por su grupo.
Smith, por su parte, aseguró que la normalización de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba tomará algún tiempo pero Washington debe iniciar un diálogo.
“El levantamiento de las restricciones requerirá acción del Congreso pero, de un solo plumazo, el presidente electo puede borrar las que rigen los viajes académicos, y allí tendríamos un buen comienzo”, explicó Smith, también director del Programa de Intercambio con Cuba de la Universidad de Johns Hopkins.
Vaticinó la terminación del embargo “para fines del primer mandato” de Obama, pero advirtió de que “los cubanos jamás van a aceptar condiciones” para, por ejemplo, liberar a prisioneros políticos.
“La solución está en alentar la apertura de Cuba, no en su aislamiento. Empecemos un diálogo”, recetó Smith, quien prestó servicio en el Departamento de Estado durante 25 años, incluyendo tres como jefe de la sección de intereses de Estados Unidos en Cuba (1979-1982).
El ECDET, con más de 450 líderes académicos de Estados Unidos, pidió ayer en una carta a Obama que elimine las medidas que dieron al traste con “centenares” de cursos y programas educativos organizados por instituciones estadounidenses.
Grupos como la Fundación Nacional Cubanoamericana (CANF), y varios congresistas de origen cubano, prometen mantener una “férrea” oposición a cualquier intento por flexibilizar el embargo.
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