Alvaro Madrigal

Alvaro Madrigal

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Jueves 23 Julio, 2015

En Costa Rica el despelote no es atribuible a Luis G. Solís sino a quienes le precedieron y dieron rienda suelta a la carrera a galope del gasto público y las prebendas

De cal y de arena

Grexit hoy no, quizás más tarde

Cunde la desconfianza entre los analistas europeos de la crisis griega tras los acuerdos que con más cara de imposiciones, surgieron en las reuniones del Eurogrupo la semana pasada.
Priva el criterio de que por ahora no habrá grexit, la palabreja inventada para identificar la salida de Grecia de la moneda europea.
Pero es abundante el temor de que ello pueda suceder más tarde, una vez evidenciada la esterilidad del auxilio ante las enormes dimensiones de la crisis griega —legado de los gobiernos que precedieron a Syriza— y de la pesada carga de una disciplina espartana.
El Instituto Alemán de Investigación Económica es cauteloso y recela de que pueda considerarse lo acordado en Bruselas como un éxito siendo más bien, dice, solo un primer paso para frenar la caída en espiral de Grecia.
Más cáusticos otros, advierten que es más dinero al fuego lo que se ha lanzado. Se recuerda que el FMI, antes de ser arrollado por la nueva versión de la “wehrmacht” que terminó imponiendo su catecismo, propuso que al lado del multimillonario crédito de emergencia igual se concediese una quita.
Pero debió recoger velas ante el grito de la poderosa banca alemana que, como principal acreedor privado de Grecia, tendría que asumir la mayor porción de la pérdida.
Los del Fondo, empero, insisten en las graves perspectivas a futuro a pesar del emergente auxilio: la deuda griega puede elevarse al 200% del PIB en cosa de dos años, serán precisas ayudas mucho mayores a las que Europa considera y se aconseja cautela con el rigor de las restricciones en gastos y aumento de impuestos, no vaya a ser que se repita la contracción del 25% de la economía habida en los últimos siete años y que dejó a Grecia exhausta y sin capacidad de pago.
Nuestras finanzas públicas distan mucho de la situación de virtual catalepsia que vive Grecia. Pero el grueso de los análisis previenen que el país marcha por el mismo rumbo y que si la estulticia termina imponiéndose por gracia de poderosos intereses creados que han promovido la institucionalización del desenfreno en la gestión de un gasto público mal administrado, además, por un Estado benefactor, ineficiente y atrofiado y preso de la concupiscencia que sirve de hospitalario techo a los de un lado y a los de otro, nos veremos en peor predicamento que el que ha puesto de rodillas a los griegos.
En la Hélade el colapso no lo produjo Alexis Tzipras sino los gobiernos conservadores y social demócratas que desataron el gasto público, toleraron los privilegios en los ámbitos del trabajo y las pensiones, adulteraron los estados financieros y resultados de los ejercicios fiscales con la complicidad de JP Morgan, Goldman Sachs, y la banca privada descocada por la codicia.
En Costa Rica el despelote no es atribuible a Luis G. Solís sino a quienes le precedieron y dieron rienda suelta a la carrera a galope del gasto público y las prebendas en un contexto influido por la evasión fiscal y la corrupción. Pero tanto allá en Grecia como aquí en Costa Rica, es al presente gobernante —Tzipras o Solís— al que le caerá la responsabilidad si no coge el toro por los cachos.

Álvaro Madrigal