Grano de oro pierde su brillo
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Reducción marca la celebración de 200 años de siembra del grano de oro en el país
Grano de oro pierde su brillo

• Productores buscan reducir costos echando mano de herramientas como el control biológico

Ernesto Villalobos
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Al sector cafetalero pareciera no quedarle otra opción más que aumentar la productividad de sus cultivos. En el 200 aniversario de la producción del grano en el país, esa es la máxima no solo de los agricultores, sino también de investigadores expertos en el tema.
En dos lustros, la productividad pasó de 30 mil fanegas por hectárea, a 20 mil que se producen hoy.

Asimismo, de los casi 90 mil productores que había a mediados de la década de 1990, hoy quedan apenas 47 mil.
La escalada de los precios en los insumos agrícolas, así como al aumento en la incidencia de enfermedades y plagas, precisamente originadas por falta de mantenimiento de los cafetales, termina de desdibujar al que en su momento fue un referente obligatorio de nuestra economía. A la fecha, un 36% de lo percibido por la exportación de una fanega de café, se gasta en agroquímicos.
Y es que los productores costarricenses apenas si habían terminado de lidiar con la peor crisis de su historia, cuando a mediados de 2006 fueron golpeados por las dificultades generadas por las constantes alzas en el precio de los insumos agrícolas, y la modificación del sistema cambiario nacional. Los efectos de esta última aún no quedan claros para quienes intentan mantenerse en la actividad.
“Lo provocado por la revalorización de nuestra moneda solo se puede comparar a los momentos en que por alguna razón se bajan m
ucho los precios internacionales del café”, explicó Rodrigo Vargas, productor y presidente de la Cámara Nacional de Cafetaleros de Costa Rica.
A criterio de Vargas, lo que haya provocado en el gremio cafetalero el cambio en la política cambiaria de mediados de 2006, aún no está claro y no lo estará, hasta que se hayan analizado los resultados del periodo 2008.

El ente rector de la producción cafetera costarricense, también tiene claro que lo que toca en este momento es facilitar las herramientas a quienes producen, para que lo hagan mejor.
“No solo estamos hablando de que hay que proteger los 200 mil empleos que genera la actividad directa e indirectamente; nuestros investigadores trabajan en controladores biológicos para plagas como los fogotos, los nematodos y la broca, y tenemos ya en el campo ensayos muy satisfactorios con una planta que hemos denominado F1, que es resistente a la roya”, puntualizó Ronald Peters, director ejecutivo del Instituto del Café de Costa Rica.
Sobre esta línea, el Instituto Costarricense del Café ultima detalles para la firma de un convenio con el Instituto Centroamericano de Administración de Empresas, para definir un protocolo de administración del área y de insumos, que permita maximizar los recursos de los cafetaleros. “Apuntamos a levantar en no más de tres años, la productividad nacional”, finalizó Peters.

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