Golpe en tasas de interés o en inflación, ¿cuál dolería menos?
Imagen con fines ilustrativos. Shutterstock/La República
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El gobierno está desesperado por captar fondos para financiar el faltante de recursos que tiene para pagar salarios y la deuda.

En los próximos días, se espera que Hacienda y el Banco Central comuniquen cómo trabajarán el financiamiento del déficit, así como otras acciones.

Hace una semana utilizó la presión en las tasas de interés para poder captar ¢66.690 millones al subir el rendimiento de un bono en un cuarto de punto porcentual con vencimiento a 2023.

Esta es una opción que se cree seguirá utilizando Hacienda con el aval del Banco Central (para no presionar mucho las tasas se pondría un límite a este uso que está por definirse), hoy la Tasa Básica Pasiva todavía está relativamente baja en un 5,95%.

Otra opción es la de impactar la inflación con un financiamiento indirecto por parte del Banco Central.

Así la autoridad monetaria imprimiría colones, luego los colocaría en la banca pública por medio de depósitos para que estos tengan más liquidez para poder comprar bonos del gobierno, para los especialistas esto sería peligroso.

La única forma directa que la ley permite al Banco Central a financiar al gobierno es por medio de letras del tesoro, las cuales deben cancelarse antes de que termine el año, pero estas tienen un fuerte efecto inflacionario y son caras.

Golpear las tasas de interés

Si la decisión del gobierno es fondear el déficit incrementando las tasas de interés, veremos a Hacienda ofreciendo mejores rendimientos en cada una de sus subastas o colocaciones directas.

Con esto los grandes perdedores serían aquellos que tengan deuda costarricense en sus portafolios de inversión, principalmente bancos e instituciones públicas, así como fondos de pensiones e inversión.

También los deudores nuevos o aquellos que estén en su periodo de tasa variable, ya que enfrentarán mayores tasas, con lo que deberán destinar más al pago mensual de su deuda.

Además, se continuaría con un efecto de “estrujamiento” quitando recursos para que el mercado financiero o privado se financie, encareciendo también sus operaciones.

Golpear la inflación

Se puede hacer de dos formas, ambas competen al Banco Central, puede ser por medio de un financiamiento indirecto (dando mayor liquidez) o directo (letras del tesoro).

Ambos tienen un efecto inflacionario, podría incluso generar inestabilidad en la moneda, lo cual golpearía el tipo de cambio, desde los años 80 el Banco Central no emite letras del tesoro.

Hoy la inflación es baja (2,08% interanual a julio) por lo que varias personas han pensado en esta opción, pero las expectativas inflacionarias son mayores, debido a presiones que vienen de afuera, como el alza en materias primas, especialmente los derivados del petróleo, algo que impacta a muchas variables en el país, como el transporte y energía, entre otros.

  • Más colones al mercado para comprar bonos

Esta es la forma indirecta, parece ser la más sencilla y se brincaría el mandato legal que no le permite al Banco Central comprar directamente bonos de Hacienda.

La forma como funciona es que el Banco Central imprime más colones, y los coloca en los bancos o instituciones públicas, para que estos sean quienes inviertan en bonos del gobierno.

  • Letras del tesoro

Es la única forma directa en que el Banco Central puede financiar al gobierno.

La emisión no puede ser mayor a una veinteava parte del Presupuesto Nacional, (hoy sería cerca de ¢465 mil millones).

La forma como funciona es muy sencilla, Hacienda ante una amenaza de incumplimiento de pago, emitiría una resolución que justifique la emisión de las letras.

La ley faculta a que el Banco Central sea el que adquiera dicho monto, debe tener acuerdo de junta directiva y comunicárselo a la Asamblea Legislativa.

Las letras del tesoro se emitirán con vencimiento hasta de 90 días; pero, en ningún caso, su vencimiento podrá exceder del 31 de diciembre del año en que se emitan.

El pago de los intereses de las letras del tesoro deberá cargarse a las partidas presupuestarias para el servicio de la deuda interna.

Este fue un instrumento muy utilizado en los años 80, para estabilizar el flujo de caja del gobierno que presentaba problemas por la estacionalidad del café, producto que movía las exportaciones, así como la entrada o salida de divisas de nuestra economía.

¿Qué son las letras del tesoro?

Es una emisión de deuda de renta fija (parecida a un bono) que no puede ser mayor a 90 días o sobrepasar el 31 de diciembre del año en que se emiten.

  • Se justifica en el artículo 75 de la Ley de Administración Financiera de la República y Presupuestos
  • No se usan en Costa Rica desde los años 80
  • Es el único instrumento de deuda pública en que el Banco Central puede ser acreedor directo
  • Emisión no puede sobrepasar el 5% del Presupuesto Nacional, hoy ¢465 mil millones
  • Solo se justifica su emisión ante una amenaza de impago por parte del gobierno
  • Si el Banco Central compra la emisión, significa una presión inflacionaria directa, ya que debería imprimir colones para comprar la emisión.

Problema con vencimientos de la deuda

El gobierno debe hacer frente a $4,6 mil millones en vencimiento de la deuda en lo que resta de este año y el próximo, algo que ajusta mucho el accionar respecto al presupuesto y nuevas colocaciones de deuda (cifras en millones de dólares).

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Fuente: Hacienda

Situación complicada

No se está claro en cuál debe ser la medida que debe tomar el gobierno para la solución en el corto plazo del financiamiento del déficit, entre presionar la tasas o la inflación, o simplemente hacer un recorte del gasto de forma contundente.

Francisco de Paula Gutiérrez

Expresidente

Banco Central

Preferiría seguir aumentando las tasas, que la inflación

Me parece que lo apropiado sería continuar actuando con fuerza sobre el gasto, lo cual reduciría las necesidades financieras del Gobierno y mejoraría las expectativas sobre la evolución del déficit fiscal.

Entre las dos opciones que usted sugiere, preferiría aumentar la tasa de interés, lo cual reconocería el hecho que hay un elevado déficit fiscal y que el Gobierno tiene problemas para financiarse.

Además, ayudaría a mejorar la rentabilidad relativa de los activos financieros en moneda nacional respecto a los de moneda extranjera.

Desde luego que eso traería como consecuencia un incremento adicional en el déficit financiero y una mayor presión sobre la actividad económica privada.

La opción del financiamiento indirecto del Banco Central la veo peligrosa.

Es cierto que estamos con una tasa de inflación baja, pero las expectativas inflacionarias son más altas y “abrir la puerta” del financiamiento del Banco Central al Gobierno puede generar mucho temor sobre la estabilidad relativa de la moneda (con la consecuente presión en el mercado cambiario).

En ese caso preferiría ver al Gobierno solicitando el uso de letras del tesoro, que es un financiamiento transitorio contemplado en la legislación vigente. 

Eduardo Lizano

Expresidente

Banco Central

Es más manejable empujar las tasas que la inflación

Antes que usar ese tipo de financiamiento indirecto, el Banco Central podría adquirir letras del tesoro, el problema es que debe pedirle permiso a la Asamblea, lo que eso podría ser un escándalo.

Creo que lo mejor es utilizar el instrumento de subir las tasas de interés, es más fácil de manejar, es más manejable y el mercado estaría más dispuesto a adquirir deuda.

El problema es que los bancos y los inversionistas ya están llenos de papel del gobierno, y las cifras que requiere Hacienda son altas, eso hace que los bonos viejos pierdan valor.

Hay que ver cuál será la mejor tasa que hay para inversiones en colones, ya sea en colones directos o colocaciones que se convierten en inversiones en dólares por medio de GDN, como ya ha sucedido.

Ningún ministro de Hacienda deja de subir la tasa para poder pagar sus obligaciones, ya sucedió en el pasado, en la época de Laura Chinchilla la Tasa Básica Pasiva llegó al 11%, pero se toman medidas y ya luego baja.

Hay que ver de qué forma se genera confianza, los canjes no están funcionando, lo que parece es que la gente quiere el dinero o mucha tasa de interés.

Miriam Manrique

Directora país

Moody’s Analytics

La solución está en recortar el gasto para tener un efecto pronto

En medio de la urgencia por atacar el problema fiscal, el cual tiene que ser resuelto inmediatamente, nos debemos enfocar en una solución a corto plazo que tenga un mínimo efecto en la población y la actividad económica mientras se trabaja en una propuesta estructural de mediano plazo que tenga visión de largo plazo.

Por lo tanto y para concluir, la solución que sugiero en el corto plazo es recortar el gasto en un 2%-2,5% del PIB, a través de compensación de empleados públicos, regla fiscal y gastos del presupuesto y aumentar el ingreso en un 1% del PIB a través del IVA, el cual es una propuesta viable si es bien ejecutada.

Lo primordial es cerrar el déficit primario y seguir trabajando en una propuesta de mediano plazo.

El camino a seguir en el mediano plazo es volver a tener un gasto público equilibrado con los ingresos, un gobierno eficiente y sector público de tamaño adecuado, devolver la confianza a la población en la gestión de los impuestos recibidos por parte del gobierno, incentivar la actividad económica y disminuir la informalidad para aumentar la recaudación y trabajar en una reforma estructural de impuestos moderna, eficiente y que se ajuste al modelo económico que aspiramos para los próximos años.


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