Banco Central confirmó lo complejo y frágil de la economía nacional
Imagen con fines ilustrativos. Shutterstock/La República
Enviar

Hace una semana el Banco Central realizó la Revisión del Programa Macroeconómico, con lo que confirmó lo que ya muchos empresarios, analistas, economistas, consumidores, entre otros, vienen sintiendo, una economía más compleja de lo que se proyectó al inicio del año.

Una mayor inflación (aunque todavía dentro del rango meta), la actividad económica desacelerada, caída de inversión extranjera directa respecto a los flujos de capital que ingresan al país relativos al primer semestre de 2017 (cerca de los $170 millones) y el más grande de todos, un déficit fiscal que sigue deteriorándose.

Todo lo relevante al crédito está mal, su crecimiento muy bajo respecto al año pasado, las tasas de interés al alza, la incertidumbre toma las decisiones de los agentes económicos y los hace dejar de lado cualquier inversión o deuda.

Habrá que ver cómo cambia la dirección de la política monetaria, ahora que Rodrigo Cubero toma las riendas en la presidencia de la autoridad monetaria.

Inflación para arriba

Lo más importante para el Central de Olivier Castro es que cumplió la meta de inflación (3% ±1 p.p.) en tres de los cuatro años que estuvo en la presidencia, incluso en dos ocasiones estuvo por debajo de la misma (en 2015 cerró en -0,81% y en 2016 en 0,77%).

La única que no cumplió fue en 2014 con un 5,13%, pero fue la del año que comparte gestión con Rodrigo Bolaños.

La inflación promedio de la primera mitad de 2018 se ubicó en el 2,30% y cerró con un 2,13% en junio, muy cercana al piso del rango meta.

Su aumento se da por el incremento en los precios de las materias primas, especialmente del petróleo y sus derivados.

Las expectativas de inflación permanecen ancladas al rango meta, situación que se observa desde abril de 2015.

Actividad económica desacelerada y otros

Aun cuando el Índice Mensual de la Actividad Económica dice otra cosa, la verdad es que la economía no crece.

La actividad económica creció en los primeros seis meses del año a un 3,1%, lo que implica una desaceleración respecto al mismo periodo del año anterior.

Por el lado del gasto, la desaceleración se mostró, principalmente, sobre el consumo de los hogares y por la menor expansión de la demanda externa (exportaciones). Por el lado de la oferta, la mayoría de las actividades se desaceleraron, con excepción de los sectores inmobiliarios, información, comunicaciones, construcción, enseñanza y salud, según datos del IMAE.

Respecto a esto, los agentes económicos se mostraron reacios a afirmar los datos de actividad económica indicando que no es real, ya que ellos no perciben dicho crecimiento.

Esto lo confirman los agregados monetarios y crediticios que se desaceleraron en la primera mitad de 2018, respecto al mismo periodo del año anterior.

En este comportamiento influyeron varios factores, entre ellos: el ritmo de crecimiento económico, aumento generalizado de las tasas de interés, incertidumbre del proceso electoral, internalización del riesgo cambiario, medidas macroprudenciales y falta de solución al problema fiscal.

En materia de tipo de cambio, en el mercado de monedas extranjeras Monex hubo una apreciación acumulada del 0,33%.

A diferencia de 2017, este primer semestre se caracterizó por un comportamiento de estabilidad. El BCCR vendió por estabilización, en neto, $73,8 millones ($682,7 millones un año atrás). En general, el mercado privado tuvo suficiente liquidez para cubrir las necesidades del sector público no bancario.

Situación fiscal está peor

La situación fiscal de Costa Rica se sigue deteriorando, a junio de 2018 las cifras del Ministerio de Hacienda indican que el déficit fiscal alcanzó un 2,8%, mayor en 0,3 puntos porcentuales al obtenido en 2017.

Este fue impulsado por la menor variación en los ingresos, que solo crecieron un 1,2%, y el impulso en gastos, que llegó al 7%. También, aumentó la relación de la deuda a PIB, al pasar del 45,8% en junio 2017 al 49,8% en la actualidad.

Principales variables

Al comparar los resultados de la economía en 2017, con la que proyectó el Banco Central en enero en la presentación del Programa Macroeconómico y ayer en su revisión, se ven cambios importantes que deben analizar los agentes económicos (cifras en porcentajes de crecimiento, salvo cuenta corriente, déficit y deuda que es como porcentaje del PIB).

20180729194352.recuadro.jpg

Análisis de los expertos

Al tomar las cifras que presenta la economía y luego compararlas con los ajustes que realizó el Banco Central, los analistas tienen una tarea llamativa al momento de realizar el análisis de cómo nos ve la autoridad monetaria.

Silvia Jiménez

Jefe análisis y estrategia de inversión

Mercado de Valores

Problema fiscal sigue siendo el riesgo más grande

El problema fiscal sigue siendo el riesgo más grande para la economía y requiere cambios estructurales, más allá de las propuestas actuales para su debida solución. La situación sigue estrujando al sector privado y comienza a quitarle espacios de acción al BCCR.

La posibilidad de apertura a mercados internacionales de deuda quitaría presiones a nivel interno.

La economía sigue mostrando señales de desaceleración y cabe proyectar aún pues de ser aprobada la reforma fiscal esta impactará el consumo de gobierno y el consumo privado.

El sector externo sigue siendo un importante dinamizador de la economía, especialmente con un ambiente internacional positivo para los socios comerciales del país. Sin embargo, la balanza de riesgos externos se inclina al lado negativo por las tensiones comerciales entre Estados Unidos y sus principales socios.

Aún hay espacios de aumento para las tasas de interés, tanto en moneda nacional como en moneda extranjera. En colones, se mantiene un premio bajo por invertir en colones, por lo que se ocupan tasas pasivas más altas para atraer recursos. En dólares, aún se esperan al menos dos subidas por parte de la Reserva Federal.

Actualmente, hay un alto nivel de incertidumbre, la cual influye en las expectativas de los agentes económicos. Esta proviene principalmente de falta de solución del problema fiscal.

La dirección de la política monetaria tendrá un horizonte más claro a partir de agosto de este año, con la entrada del nuevo presidente Rodrigo Cubero

El BCCR está logrando cumplir su principal objetivo de política monetaria: mantener una inflación baja y estable.

Carlos Rivera

Gerente general

Popular Valores

Sin sorpresas pero una visión con más sentido del mercado

En general el programa macroeconómico no trajo consigo mayores sorpresas, pero sí una visión más en línea con el sentimiento del mercado, como lo fue su reducción en el crecimiento económico, una menor inflación y su preocupación por el creciente e insostenible déficit fiscal, siendo este último el principal obstáculo para la estabilidad macroeconómica del país.

Las previsiones de crecimiento del Banco Central para este año, se redujeron del 3,6% al 3,2% mientras que para 2019, pasaron del 3,9% al 3,5% del mismo modo, las expectativas de inflación se mantienen dentro del rango meta pero cerca del límite inferior (2%) mientras que el desequilibrio de las finanzas públicas subió levemente del 7,1% al 7,2%, cifra aún preocupante si la comparamos con el cierre de 2017 (6,2% del PIB).

Sin duda, el desequilibrio fiscal sigue siendo uno de los temas más preocupantes además del elevado nivel de endeudamiento, con su efecto multiplicador sobre el pago de deuda y la presión sobre las tasas de interés.

Tal como se esperaba, el BCCR recalcó la fragilidad de la situación financiera costarricense y la urgencia de una reforma estructural, cuya ausencia incrementa la probabilidad de una crisis fiscal, con altos costos en términos de actividad económica, pérdida de empleo y reducción del bienestar de la población.

Sin embargo, vale la pena rescatar que las previsiones de la entidad para 2019, muestran una disminución del 7,8% al 7,5%, dato que probablemente considera el impacto esperado de las medidas recientemente planteadas por la Ministra de Hacienda.

El comportamiento de la inflación es otro aspecto importante que se ha de considerar en la publicación. Tal como se había previsto en el Plan Macroeconómico a inicios de año, en el primer semestre de 2018 la inflación general permaneció entre un 2-4%, con una tendencia a ubicarse incluso por debajo de la meta del 3% (los datos de junio muestran una tasa interanual del 2,1%) y para lo que resta del año, se prevé que se ubique hacia el límite inferior y que retorne en torno al 3% el próximo 2019, tal como señalan las estimaciones de Popular Valores.

De este modo, considerando el comportamiento esperado en crecimiento económico y el menor nivel de precios, en Popular Valores esperamos que la Tasa de Política Monetaria no presente variaciones adicionales en lo que resta del año, que el tipo de cambio mantenga su comportamiento de relativa estabilidad como los últimos meses y que finalmente, se logre la aprobación de la Reforma Fiscal, a fin de evitar una mayor presión sobre las tasas de interés en colones, que afecte la inversión privada y el desempeño de la economía.

Emmanuel Agüero

Especialista en Análisis Económico

Aldesa

Revisión del programa no debería sorprender

La revisión del programa no debería sorprender, porque el BCCR se alineó a las expectativas del mercado.

Primero, se corrigieron las proyecciones macros con un tono negativo. El crecimiento se redujo del 3,6% al 3,2% en 2018.

En la publicación del programa en enero, el BCCR mantenía un escenario optimista; sin embargo, los determinantes de la actividad económica ya venían mostrando signos de desaceleración (desaceleración del crédito, subida de tasas de interés, mayor pesimismo en el consumidor y empresarios…). Por ese motivo, la corrección a la baja del crecimiento nos pareció prudente y se alinea con la nuestra (2,8% en 2018).

Segundo, dio mensajes claves en materia de política económica. Primero, fue más enfático en la necesidad de hacer un ajuste fiscal, porque cuanto más se tarde en realizarlo más alto será el costo. Por último, interpretamos que la política monetaria se mantendrá en pausa, es decir, no prevemos movimientos en la Tasa de Política Monetaria.

En su mensaje, el BCCR no observa presiones de inflación por el lado de sus determinantes estructurales, incluso, sostiene que la inflación en 2018 se mantendrá cercana al rango inferior de la meta (2%), aspecto que concuerda con nuestra previsión de fin de año del 2,5%. No obstante, existen riesgos en el manejo de la política monetaria tanto de índole interna (tema fiscal) como externa (subida tasas por parte de la Fed).

Luis Diego Herrera

Analista económico

Grupo Financiero Acobo

Es consistente con lo que se esperaba de la economía

En general, el documento es consistente con lo que ya esperábamos en 2018, una economía menos dinámica debido a que algunos elementos que antes la afectaban favorablemente han cambiado (ej.: entorno mundial) y le perjudican ahora.

Además, a lo interno existen elementos (como la poca confianza y el tema de las finanzas públicas) que frenan la actividad económica. 

El leve deterioro estimado por el BCCR en las cuentas del Gobierno central refleja la inacción del país para hacerle frente a esta situación que ya está afectando a toda la economía y que en repetidas ocasiones se ha hecho notar. 

Mauricio Hernández

Gerente

Prival Securities

En algunos temas si hay sorpresa en otros no

Para la meta principal del Banco Central que es la estabilidad de los precios no hay sorpresa pues mantiene su 3% ±1%; el cual ha sido el objetivo desde hace varios años. El BCCR aclara que esta meta es de mediano plazo razón por la cual no se encuentran justificantes para modificarla. Además, el BCCR estima que tendremos holguras en la capacidad de producción que junto con expectativas de inflación apuntando al rango meta no generan mayores preocupaciones en torno a este asunto.

En general la economía local muestra resultados positivos en casi todos sus indicadores macroeconómicos a excepción del tema fiscal. Aun así, el BCCR hace un recorte en el pronóstico de crecimiento para el bienio 2018-2019. Para la proyección del segundo semestre del año se basa en el comportamiento del primer semestre pero ambos períodos muestran características y comportamientos diferentes.

La baja en el crecimiento se ve reflejada en el poco dinamismo del crédito al Sector Privado observado en los últimos meses. Pero buena parte de ese poco dinamismo se debe justamente a la intervención del BCCR, al subir las tasas de interés desde abril de 2017 y al no participar –como lo venía haciendo- en el mercado cambiario en mayo de 2017 lo que provocó una mayor depreciación con respecto a la estimada. El mismo Banco Central aparece sorprendido al final de aquél mes y anuncia una fuerte intervención en el mercado cambiario ofreciendo hasta $1.000; pero el daño ya estaba hecho.

Buena parte del recorte en el crecimiento económico se vio afectado por el proceso electoral, pero para el segundo semestre nosotros esperamos un mejor desempeño porque ese factor ya no estará presente y, además, llega la temporada de ventas de cierre de año.

El mismo banco reconoce que se anuncian mayores inversiones privadas en el 2018 y para el 2019 serán de corte público incluyendo las obras de la ruta 32, infraestructura de acueductos y alcantarillados, proyectos de generación eléctrica y obras de almacenamiento de combustibles. Implementos médicos.

Nuestra economía sigue mostrando el cambio de estructura que se observa desde hace varios años y su comportamiento viene liderado por el sector servicios. Hay menor dinamismo en agricultura y manufacturas lo que produce que el empleo liberado en estos sectores no encuentre pronta ocupación pues los sectores más dinámicos de la economía demandan otras competencias de los trabajadores. Esta es una explicación para el aumento del desempleo.

El resultado de la baja producción produjo recientemente que el Consejo Nacional de Supervisión del Sistema Financiero, de manera transitoria, modificara las provisiones contra cíclicas y las estimaciones genéricas sobre créditos en dólares colocados a deudores. Veremos los resultados.

El bajo crecimiento en la colocación de crédito al sector privado ha favorecido las captaciones del Ministerio de Hacienda. Sin embargo, cuando el BCCR aumenta sus tasas buena parte de los recursos quedaron secuestrados en el ente, obligando al Ministerio de Hacienda a aumentar sus rentabilidades para poder hacerse de recursos. 


Ver comentarios