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Gas natural sin estrategia y con discusiones y disposiciones sin sustento técnico (III)

Roberto Dobles [email protected] | Lunes 13 febrero, 2017


Costa Rica parece ser el único país en el mundo donde se subsidia la energía cara y sucia importada en contra de la energía barata y limpia nacional

Gas natural sin estrategia y con discusiones y disposiciones sin sustento técnico (III)

El gas natural es en el mundo un sustituto por excelencia de los derivados de petróleo, incluyendo el búnker y el GLP (Gas Licuado de Petróleo), porque todos los equipos que actualmente usan derivados de petróleo pueden usar gas natural, que es mucho más barato y limpio y genera grandes cantidades de empleo y de recursos fiscales y no fiscales.
Pero en lugar de introducir el gas natural en el mix energético nacional, la política energética más bien fortaleció las crecientes importaciones petroleras con el Decreto No. 39437-MINAE promulgado el año pasado, sin ningún estudio técnico, para subsidiar los caros búnker y el GLP importados.
Lo anterior se dio porque los precios de estos dos derivados de petróleo importados, que ya eran caros, iban a subir aún más, lo que iba a crear un deterioro adicional de la competitividad nacional y del desempleo.
Previamente a la promulgación de este decreto, varias empresas habían señalado que se iban a ir para otros países que tienen costos de la energía más bajos que los de aquí. Muchos países son más competitivos energéticamente porque, entre otras cosas, producen gas natural, incluyendo varios con los que tenemos un tratado de libre comercio, como por ejemplo EE.UU., Canadá, Colombia, Perú y México.
En lugar de buscar producir gas natural nacional y sin subsidios, que es uno de los combustibles más limpios y baratos del mundo, y de generar adicionalmente grandes cantidades de recursos fiscales, la política energética nacional favorece y subsidia al búnker caro importado, que es uno de los combustibles más sucios y contaminantes que existen. El GLP importado también se subsidia a pesar de ser también más sucio y más caro que el gas natural.
Estos subsidios, que favorecen a la energía importada en contra de la energía nacional y a unos pocos en contra de la gran mayoría, los pagamos todos los costarricenses ya sea directamente o a través de la compra de bienes y servicios (tales como alimentos y transporte público, privado y de carga).
Y los subsidios al búnker y al GLP importados se otorgaron también a pesar del artículo 6 de la Ley Reguladora de RECOPE (No. 6588) que señala que RECOPE “no podrá… conceder subsidios o subvenciones”. Las informaciones periodísticas que se han dado sobre este tema indican que 25 diputados presentaron una denuncia ante la Contraloría General de la República y que este caso de los subsidios al búnker y al GLP está también bajo investigación en la Fiscalía.
Otro aspecto relevante es que estos subsidios se han convertido en permanentes, a pesar de que el Artículo 2 del decreto indica que los subsidios al búnker y al GLP se otorgarían “en el tanto no exista disponibilidad de combustibles alternativos más limpios a precios competitivos y no haya capacidad de suministro de los mismos a nivel nacional”. Esto se da porque, al no basarse el decreto en estudios técnicos ni señalar acciones complementarias que respaldaran su contenido, era evidente desde el inicio que sin acciones complementarias no iba a surgir ninguna “disponibilidad de combustibles alternativos más limpios a precios competitivos” (como el gas natural).
Costa Rica parece ser el único país en el mundo donde se subsidia la energía cara y sucia importada en contra de la energía barata y limpia nacional.
No solamente se subsidian y se favorecen los caros y más sucios búnker y GLP importados, sino que aun con el subsidio los precios del búnker y del GLP siguen siendo caros.
Los subsidios de este tipo no solamente son negativos y no generan competitividad, sino que además crean grandes distorsiones en la economía, y peor aún cuando se aplican a productos importados en contra de los nacionales.
Si usaran gas natural, las empresas de todos los sectores de la economía nacional que en este momento utilizan los caros búnker y GLP en el país (industria, comercio, turismo, servicios, etc.) podrían ser mucho más competitivas y sostenibles al reducir significativamente sus costos y sus emisiones al ambiente.
La política actual de subsidios energéticos es algo así como si tuviéramos una política agrícola que buscara favorecer y subsidiar la importación de bananos y café de baja calidad en contra de la producción nacional barata y de alta calidad, la cual reporta además otros beneficios como la generación de empleo directo e indirecto, el ingreso de divisas, mayor inversión directa e indirecta y mayores recursos fiscales y no fiscales.


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