Roberto Dobles

Roberto Dobles

Enviar
Lunes 16 Enero, 2017

El 63,2% de población está a favor de que se extraigan petróleo y gas natural en el territorio nacional

Gas natural sin estrategia y con discusiones y disposiciones sin sustento técnico (I)

Los argumentos sin sustento técnico basados en dogmas y distorsiones, más las confusiones y errores técnicos se dan todo el tiempo en las discusiones relacionadas con el sector energía del país.

La discusión sobre la introducción del gas natural en el mix energético nacional, sin perjuicio del desarrollo de las fuentes renovables de energía, no ha escapado a este serio problema. Y en muchos casos, lo que es evidente y obvio en el mundo desde hace años no lo es aquí.

Actualmente, el gas natural no solamente es un recurso energético clave para el desarrollo de un país, sino que cuando es producido nacionalmente genera grandes cantidades de recursos fiscales y no fiscales. Además, los estudios internacionales, muchos de ellos indicados en mis columnas anteriores, señalan que también va a desplazar en el futuro al petróleo de su primer lugar como fuente de energía y que este pasará a ocupar el segundo lugar.

Lo anterior porque es mucho más barato, abundante y ambientalmente superior al petróleo y porque, con una pequeña adaptación, puede sustituir rápidamente a los derivados de petróleo en prácticamente todos sus usos energéticos actuales (motores de vehículos livianos y pesados, buses, calderas, motores industriales, cocción, plantas térmicas de generación eléctrica de búnker y diésel, etc.) y sus usos no energéticos (fertilizantes, plásticos, etc.). O sea, es escalable rápidamente.

Aunque el gas natural y el petróleo coexisten en el subsuelo, son recursos naturales diferentes con una composición química y física diferente y se generan de una materia orgánica diferente. No son uno derivado del otro. Pueden acumularse en el subsuelo en yacimientos compartidos con proporciones muy diversas entre ambos o en yacimientos separados.

En cuanto al potencial nacional, todas las actividades exploratorias pasadas y todos los estudios técnicos demuestran que existe un importante potencial en varias zonas del país. El Colegio de Geólogos, como ente técnico primordial ente este campo, ha manifestado igualmente que “Sí hay gas natural en Costa Rica”, que “Sí existen pruebas… de la determinación de un potencial de gas natural y de petróleo en Costa Rica” y que “Las exploraciones realizadas en el pasado, aun con tecnologías hoy en día superadas, han probado que Costa Rica tiene un potencial de gas natural y de petróleo”.

La evidencia en el mundo demuestra que el eventual desarrollo de este potencial nacional de gas natural y de petróleo se puede realizar de manera sostenible, como lo hacen los países que aplican normas estrictas y tecnologías de última generación. Sobre este tema, el Colegio de Geólogos, como ente técnico, ha indicado que:

• “La exploración y explotación de hidrocarburos en sus diferentes formas naturales (gas natural e hidrocarburos líquidos y sólidos), se desarrolla de manera cotidiana en otras latitudes y de manera sostenible ambientalmente”.

• En Costa Rica “la actividad de exploración y explotación de hidrocarburos, como bien es conocido, está regulada por la Ley de Hidrocarburos, su Reglamento y por la Ley del Ambiente. Ambas leyes promueven salvaguardar el componente e integridad ambiental”.

En cuanto a la opinión de la población, la mayoría de los costarricenses apoya la producción nacional de petróleo y de gas natural. Una encuesta realizada por el Instituto Tecnológico de Costa Rica evidenció que el 63,2% de población está a favor de que se extraigan petróleo y gas natural en el territorio nacional.

Pero como en todo, existe una minoría que se opone a la producción nacional de petróleo y gas natural con base en dogmas y juicios de valor sin criterio técnico y sin acreditar estudios técnicos que sustenten sus argumentos. Si fuera cierto lo que esta minoría dice, habría que prohibir de inmediato las crecientes importaciones petroleras que realizamos y que representan casi las 2/3 partes del consumo energético nacional.

En estas importaciones, nosotros pagamos, entre otras cosas, los costos de la exploración, la explotación y la refinación en otros países, junto con las utilidades privadas que estas actividades generan. También pagamos grandes cantidades de recursos fiscales y no fiscales en esos países, que mucha falta nos hacen aquí. Esto sería aún más apremiante cuando se constata que esta producción de petróleo en el extranjero, por la que pagamos caro, se hace en muchos casos con una normativa ambiental menos estricta que la que existe en Costa Rica. Pero no se ve a nadie buscando cerrar los puertos nacionales y las fronteras a las crecientes importaciones petroleras.

En algunos casos se ha planteado la estrategia de “SÍ a la exploración de gas y No a la exploración petrolera”, la cual contiene un error técnico importante. Tal como lo ha señalado el Colegio de Geólogos, la estrategia de “SÍ a la exploración de gas y No a la exploración petrolera” es “una ambigüedad científicamente no conciliable”, ya que “precisamente la exploración es la etapa que va a permitir determinar la coexistencia, preponderancia y viabilidad de explotar el gas o el petróleo, o ambos. Por tanto, esto no se puede determinar a priori”.

El “SÍ a la exploración de gas y No a la exploración petrolera” se encuentra también incorporado en el Decreto No. 38537-MINAE publicado en La Gaceta No. 162 del 25 de agosto de 2014, el cual estableció, sin ningún estudio técnico, una moratoria únicamente para la exploración y producción de petróleo hasta 2021, no para el gas natural. Este decreto de moratoria para “la exploración y explotación de los depósitos de petróleo en el territorio nacional” hace una excepción en sus dos transitorios para aquellos concesionarios que hayan tenido un derecho adquirido antes de su publicación (Transitorio I: “Todo derecho adquirido antes de la publicación del presente decreto será respetado”).

Ya pesar de que este decreto no menciona al gas natural, era obvio que este importante recurso energético y fiscal nacional se vería afectado de hecho. Tanto es así que no se ha planteado ningún proyecto después de la publicación del decreto.

Toda esta “confusión” técnica se ha dado a pesar de que es algo obvio en el mundo y que se encuentra igualmente definida de manera clara e inconfundible en la normativa legal vigente: la Ley de Hidrocarburos (No. 7399) y sus Reglamentos.