Luis Alejandro Álvarez

Luis Alejandro Álvarez

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Jueves 17 Mayo, 2018

GARANTES DE LA ÉTICA

Hoy a los pocos días de haber iniciado la Administración Alvarado Quesada, y con el optimismo generalizado con que la población recibe el inicio de una administración cargada de sangre joven y mujeres, todos estamos a la espera de que realmente se dé el “borrón y cuenta nueva” que se prometió en campaña.

Este “borrón y cuenta nueva” obviamente no debe aplicar para aquellas cosas que se manejaron bien y eficazmente durante la administración anterior.



No podemos obviar que surgió este término a raíz de la percepción generalizada de corrupción durante la gestión Solís Rivera, que concluyó impregnada por el escándalo del cementazo, entre otras pifias, desventuras y las respectivas no convincentes justificaciones.

Buena estrategia de campaña de parte del entonces joven candidato, y que colaboró mucho en hacerle culminar exitosamente la dura contienda.

Se ofrecieron al electorado en ese momento los “Garantes de la Ética”: Ottón Solís, fundador del partido de gobierno y crítico a lo largo de los cuatro años de la gestión de su propio partido y quien incluso manifestó públicamente que renunciaría a su militancia de haber condena por estafa al Tribunal Supremo de Elecciones por su campaña de 2010; al exmagistrado José Manuel Arroyo, quien no dudó en hacer denuncias sobre situaciones que no le complacían y que consideraba no apropiadas por parte del hoy exmagistrado Gamboa, y un grupo de amigos en el Poder Judicial; y Margarita Penón, exprimera Dama y exdiputada.

De los tres, hoy solamente quedan los dos últimos dispuestos para honrar tan importante compromiso.

El primero anunció su retiro de la vida política, y prefirió asumir el cargo ofrecido en el BCIE, disfrutando de una de las más altas remuneraciones que puede recibir un funcionario designado por una Administración, entrando en una etapa de silencio, y dejando de lado el compromiso adquirido con la ciudadanía.

Una lamentable pérdida para este triunvirato con un compromiso tan fuerte y de tanta importancia.

Nadie duda de la entereza de los dos garantes remanentes. Su nombre y trayectoria les coloca perfectamente en dicha posición.

El presidente no ha aclarado a la ciudadanía, organizaciones sociales y diputados, cómo se va a trabajar con los garantes restantes, y si el disidente será reemplazado.

Grupos como la Coalición por Costa Rica, afín al partido de gobierno, que invita a la ciudadanía a adoptar diputados, para ser vigilantes de su función; así como Fuerza Costa Rica, que no apoyó la candidatura de don Carlos, y los 47 diputados de oposición, ciudadanos, y organizaciones sociales, deben tener claro cómo ejercerán sus funciones estos garantes.

La ciudadanía espera saber si van a tener oficina abierta al público, si van a estar adscritos a alguno de los ministros, o a la Presidencia misma.

La oferta de don Carlos del “borrón y cuenta nueva” y de sus “Garantes de la Ética” fue aceptada por cerca de 800 mil ciudadanos más que aquellos que apoyaron a Acción Ciudadana el cuatro de febrero.

Estos votos adicionales del uno de abril provinieron de todos los partidos que estuvieron en el menú electoral, e incluso de algunos que no votaron la primera vez.

Esperamos que don Carlos pronto nos haga las aclaraciones respectivas, honrando su compromiso adquirido con Costa Rica, y que dentro de su agitada agenda, encuentre pronto el tiempo para dar los lineamientos de cómo y dónde estarán estos garantes, para que quienes lo estimen conveniente, puedan acudir a ellos.