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Ayer se llevó a cabo la audiencia en que los partidarios y opositores al proyecto presentaron sus descargos
Futuro de mina Crucitas se sabrá en un mes
• Gobierno y firma desarrolladora aseguran que no habrá impacto ambiental y que decreto ejecutivo está apegado a la ley
• Ambientalistas aducen que especies como la lapa verde y el almendro amarillo, que están en vías de extinción, desaparecerían de la zona

Carlos J. Mora
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La maquinaria y los obreros están a la espera, el “sí” daría el banderazo para que las excavaciones se inicien casi de inmediato, pero el “no” los obligaría a desistir. La respuesta se sabrá aproximadamente en un mes.
El aval o la prohibición para que durante los próximos 12 años se desarrolle en la comunidad Crucitas, en San Carlos, un proyecto minero, pende ahora de la decisión que vayan a tomar los magistrados de la Sala Constitucional.
Ayer durante todo el día el pleno de la Sala IV escuchó los argumentos de los partidarios y opositores a esta polémica iniciativa, para luego tomar una resolución.
Esta audiencia se da exactamente un mes después de que los magistrados visitaran la zona del proyecto para inspeccionar lo que para algunos son los beneficios y para otros los daños ambientales para la zona en caso de que se le dé luz verde al proyecto.
A lo largo de la jornada, los promotores del proyecto minero aseguraron que los estudios de impacto ambiental están en orden y que su estándares son de calidad y ajustados a la normativa internacional.
Entre tanto, los detractores insistieron en que dichos estudios no se realizaron de manera integral y que violaron procedimientos de forma y de fondo, por lo que el impacto ambiental sería severo.
A lo largo de los últimos meses Industrias Infinito —desarrollador del proyecto— ha defendido que las técnicas que se utilizarían en el proceso no traerían las consecuencias “nefastas” que predican los opositores, y que aportaría unos $169 millones al país por el pago de impuestos e inversión de proyectos sociales.
Por su lado, los ambientalistas argumentan que pese a los beneficios locales, el riesgo ambiental no se puede pasar por alto.
“En Crucitas se van a destruir unas 200 hectáreas de bosque y el valor por servicios ambientales de una hectárea es de $5 mil al año, es decir que el daño en Crucitas ronda $1 millón al año para siempre”, dijo Azur Moulaert, investigador adjunto de la Universidad de Vermont.
El plan para desarrollar una extracción minera en Crucitas se viene abordando desde 1993, si bien la politización alrededor del plan se dio de inmediato, su punto álgido se suscitó en octubre del año anterior, luego de que el Poder Ejecutivo declarara de interés nacional la extracción de oro en esta zona y esto conllevara a que la Fiscalía comenzara una investigación por supuesto prevaricato contra el presidente Oscar Arias y Roberto Dobles, ex ministro de Ambiente.


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