Humberto Pacheco

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Martes 24 Junio, 2008

TROTANDO MUNDOS
Fútbol ó Mejenga

Humberto Pacheco

Se hace difícil creer lo que estamos viviendo en el fútbol de este país en el marco de la eliminatoria del mundial. La debacle de la Selección Mayor en Granada, crónica de una muerte anunciada porque no es de ahora sino de hace más de un año que se ve venir, reiteró la inoperancia de ese mal llamado equipo. Los dirigentes nacionales que se suceden unos tras otros, a quienes no parece importarles la suerte del equipo pero esperan que talvez un milagro inexplicable lo salve a última hora; un señor que delirante no se da cuenta de cuan grande le queda el traje de entrenador; y unas prima donnas que no hacen ni el menor esfuerzo por honrar la camiseta patria (con las limitadísimas excepciones de siempre), forman una vergonzante trilogía.
Súmesele la pobre trayectoria de los equipos mal llamados grandes en un campeonato monotonísimo, más su fracaso en los torneos regionales en los que no la vieron, y es justo preguntarse qué estamos haciendo en un mundial que no sea el ridículo.
Es un axioma universal que la continuidad en la dirección es fundamental. Por cuestiones de ego dejaron ir a un entrenador calificado que hubiera podido crear una máquina de fútbol en los dos años siguientes al mundial anterior, ó ser cambiado oportunamente sí no lo lograba. Este se fue a un país vecino que no jugaba fútbol y ahora es mejor que nosotros y podría eliminarnos del torneo.
Reiterando errores del pasado escogieron a un ex-jugador sin preparación profesional porque le había sonado la flauta con un equipito local un poco mejor a las demás mediocridades. Lleva ahora doce partidos seguidos, ante rivales insignificantes, sin lograr una victoria.
Los fogueos son parte vital del proceso, pero al rejuntado no le organizaron ni uno solo de medio verse. Como gran cierre le brindaron a Belice, equipo al que solíamos aplastar por 10 a 0, mientras los principales rivales lo hicieron frente a renombrados equipos. Y aún frente a ese queque se fracasó.
Los deportes colegiados requieren de una sincronización de reloj que sólo se logra entrenando y entrenando y entrenando. Como el torneo local es lo único que interesa a los ticos en su corta visión, tampoco le permitieron al grupo de jugadores entrenarse lo suficiente para convertirse en equipo.
Llegamos entonces a las estrellas y en esto recurrimos a los recientes comentarios de Tano Pandolfo, que ponen en evidencia como los millones de colones en salarios los han endiosado hasta el punto de que no les interesa el equipo patrio excepto en la medida en que sirva a sus intereses internacionales. Su cociente de inteligencia no les permite ver que sí no muestran algo, sí no ganan nada, sí no salen de la región, nadie los verá ni se fijará en ellos. Y sí no se esfuerzan, nada de eso sucederá. El que en el barrio los endiosen parece serles suficiente.
Un día lejano aquel maravilloso Velibor Bora Milutinovic nos hizo soñar. El serbio puso en jaque a dirigentes y jugadores, se llevó el equipo a entrenar largo de aquí, bajo una disciplina férrea (y a entrenar y entrenar), lo mentalizó y lo hizo triunfar. Pero no quiso continuar tras el mundial porque sabía que con los ticos nadaba contra corriente. Después de Bora, el diluvio.
Cuando lean esto ya habremos jugado la contrapartida en San José. Ganarle a Granada 20 a 0 no cambiará la situación. Sí no se dan una serie de golpes rudos de timón a muy corto plazo y se le gana a los albañiles de Granada (dicho esto con todo respeto a la profesión de albañil), la Selección tica verá los toros de la barrera.

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